Este jueves pasado, 25 de abril, tuvimos nuestra junta de Jugendliche Integrierung en la parroquia Unsere Liebe Frau vom Rosenkranz en la colonia Il Asoiroir. Ya había quedado con [Gaby] que yo iría a JI mientras que ella estaría en la sesión del grupo de formación en el noviazgo Ágape con el Padre Oswaldo.
Yo llegué a la parroquia unos minutos antes de las siete de la tarde. Alcancé a pasar a la librería de la parroquia porque quería conseguir unas estampitas de la Divina Misericordia. Tomé veintiún imagencitas de esta devoción tan hermosa, además de unos cuantos pares más de el Papa Francisco, del Papa San Juan Pablo II, entre otras.
Fui con uno de los conserjes de la parroquia y le pedí que abriera el salón Torre de David, donde sesionamos los de JI. Mientras él fue por las llaves, aproveché para ir al carro por mi caja donde yo traigo mis biblias y además traía el libro del Catecismo de la Iglesia Católica y el Diario de Faustina Kowalska.
Cuando regresé al salón en el segundo piso, éste aún se encontraba cerrado, pero tras poco minutos llegó el señor Don Emilio y finalmente abrió el salón. Me hizo el favor de prender los aires acondicionados. Acomodé la mesa y dispuse las sillas en forma circular. Quise dejar todo listo por si llegaban los chavos del grupo.
Tras dejar listo el salón, ahora me dirigí al auditoria Arca de la alianza donde sesiona el grupo Ágape. Ahí estaba Don Emilio. Ya estaban acomodadas doscientas sillas para la sesión de hoy. Le pedí me abriera una bodega que está dentro del auditorio porque había una caja con cosas del grupo y la bocina de [Reynaldo]. Saqué ambas cosas, conecté la bocina y dejé mis extensiones. Terminando esto, eran casi las siete y media y salí al salón de JI.
Cuando pasé por el salón estaban las luces aún apagadas, pero ya estaban adentro del salón [Salvador] y [Mauricio]. Me quedé platicando con [Salvador] y poco a poco fueron llegando más jóvenes.
Para esta sesión ya habíamos quedado los del grupo de universitarios que sesionarían junto con nosotros. Iban a venir dos coordinadoras de ese grupo: [Pamela] y [Sofía]. [Edgar], que es amigo de [Gaby] y mío, no iba a asistir hoy, al igual de [Andrés].
Pronto llegó [Sofía] con otra chica morenita muy agradable de lentes que se llama [Daniela]. Al entrar ellas llegaron saludando a [Michelle] de su grupo de universitarios, y después pasaron a saludarme a mí. Al menos sabían con quién se estaban dirigiendo.
Lo que me dio risa fue que [Sophia], de JI, les dijo a ellas "¡Hola! ¡Gracias por saludar!" Y [Sofía] le respondió "Ya ahorita vamos con ustedes".
Me puse a preparar al instante unos ejercicios para buscar unas citas bíblicas referentes a la Resurrección, divididas por los evangelistas. Pensaba en dividirlos en cuatro equipos. Y así fue. Más tarde llegó [Brenda], la otra coordinadora. También [Pamela] estaba presente ya.
La estructura de la junta fue la siguiente:
1. Oración inicial, dirigida por Pamela
2. Reflexión sobre la Semana Santa, dirigida por Brenda
3. Actividad de integración, dirigida por Sofía
4. Tema bíblico, dirigido por Berni
5. Reflexión Jesús Resucitado, dirigida por Brenda
6. Cápsula cultural La Divina Misericordia, dirigida por Berni
7. Oración final, dirigida por Brenda
7. Oración final, dirigida por Brenda
8. Foto del grupo, tomada con el celular de Brenda
La junta me gustó mucho el día de hoy. Es bueno que las oraciones estén bien dirigidas, porque los muchachos no saben muchas veces cómo hacer oración. Claro que hay que darles la oportunidad de que poco a poco vayan aprendiendo cómo se hace, claro, haciéndolo, orando.
La actividad de integración estuvo divertida. Claro que yo apoyé a mejorarla aún más. Me recordó como cuando el verano pasado, justo cuando se estaban integrando los del grupo Aportus con nosotros, que les habíamos pedido a los chicos que dirigieran la oración inicial y la actividad de integración, y en esa ocasión también mejoré el juego, haciéndolo más complicado.
Me gustó escuchar lo que contaron los jóvenes sobre cómo vivieron la Semana Santa y saber de las distintas formas en que la gente manifiesta su fe en otras partes del país, pues varios estuvieron fuera de la ciudad.
Cuando yo iba a comenzar a realizar mi actividad del tema bíblico llegó [Adriana], una de las nuevas coordinadoras de JI. Ella se sentó a mi lado, pues había un lugar vacío, y me saludó. Si hay algo que me gusta de [Adriana] es que se ha portado muy bien con [Gaby] y conmigo. Ha sido muy respetuosa y cumplida.
Normalmente me gusta dar temas bíblicos porque los jóvenes normalmente no leen la Biblia. Es cierto. Así que hay que irles fomentando el uso de la Biblia. Muchos no saben cómo manejarla, ni dónde se encuentran los evangelios. Tampoco saben reconocer la separación del texto bíblico y de los comentarios de análisis que vienen normalmente en la parte inferior de cada página.
Poco antes de que comenzara la reflexión de Jesús Resucitado con [Brenda], aún sentados, se dirigió conmigo [Alondra], una chica muy linda y buena. Tiene dieciséis años. Quería platicar con nosotros coordinadores. Le preguntaba que de qué se trataba y no me quiso decir, pero era algo que la traía sin paz. Le pregunté si quería hablarlo de una vez o hasta el final. Pero preferí ofrecerle hablar yo con ella fuera del salón para ver de qué se trataba.
Claro que cuando salimos [Alondra] y yo del salón, estaban [Adriana], [Pamela] y [Sofía] platicando de quién sabe qué cosas afuera del salón, y ya tenían ahí desde mi actividad bíblica. La verdad sí me molestó algo que no se involucraran tanto durante la junta.
Platicando con [Alondra] me comentó que ella estaba teniendo problemas con sus padres, en específico con su papá, pues no les agradaba que ella asistiera al grupo de la Iglesia y que descuidara la escuela. Ella es foránea, pues es del estado de Guerrero, de Acapulco, al sur del país. Ella se siente triste que sus padres desconfíen de ella. Obviamente también la comprendo.
Le comenté que siempre es importante en la vida tener equilibrio: Cumplir con las responsabilidades (escuela y trabajo), amistades y pasatiempos, y el descanso. Ella no quiere salirse, pero tampoco quiere tener problemas con sus papás. Yo le dije que tratara de convencer a sus papás, pues evidentemente el grupo la ha ayudado a sentirse más en casa aquí en la ciudad.
Le conté la historia de mi amiga [Lucía] "Huchia". Ella pasó algo similar en Jugendliche Gemeinschaft. Su papá tampoco la dejaba mucho ir al grupo de la iglesia. "Huchia" ya estaba en la universidad y su novio, de aquel entonces, también iba al grupo; y aún así el papá no la dejaba. ¡Qué papás! Claro que después de algunos años, tras haberse salido, regresó al grupo de la iglesia, y sirvió por varios años, sino es que aún sirve en los grupos. ¡Eso sí es amor!
Yo le comenté a [Alondra] que permaneciera tranquila, que no perdiera la paz. Le dije que respetábamos su decisión, y que tenía el apoyo de todos, pero también le imploré que no se saliera. Que nadie quiere que ella se salga. Lo único que quise fue darle paz y tranquilidad. No me gusta ver a los jóvenes tristes o desesperados. Me gusta transmitir esperanza.
Duramos tanto platicando que cuando volvimos al salón, ya había terminado la actividad dirigida por [Brenda] sobre Jesús Resucitado.
Cuando yo iba a comenzar a realizar mi actividad del tema bíblico llegó [Adriana], una de las nuevas coordinadoras de JI. Ella se sentó a mi lado, pues había un lugar vacío, y me saludó. Si hay algo que me gusta de [Adriana] es que se ha portado muy bien con [Gaby] y conmigo. Ha sido muy respetuosa y cumplida.
Normalmente me gusta dar temas bíblicos porque los jóvenes normalmente no leen la Biblia. Es cierto. Así que hay que irles fomentando el uso de la Biblia. Muchos no saben cómo manejarla, ni dónde se encuentran los evangelios. Tampoco saben reconocer la separación del texto bíblico y de los comentarios de análisis que vienen normalmente en la parte inferior de cada página.
Poco antes de que comenzara la reflexión de Jesús Resucitado con [Brenda], aún sentados, se dirigió conmigo [Alondra], una chica muy linda y buena. Tiene dieciséis años. Quería platicar con nosotros coordinadores. Le preguntaba que de qué se trataba y no me quiso decir, pero era algo que la traía sin paz. Le pregunté si quería hablarlo de una vez o hasta el final. Pero preferí ofrecerle hablar yo con ella fuera del salón para ver de qué se trataba.
Claro que cuando salimos [Alondra] y yo del salón, estaban [Adriana], [Pamela] y [Sofía] platicando de quién sabe qué cosas afuera del salón, y ya tenían ahí desde mi actividad bíblica. La verdad sí me molestó algo que no se involucraran tanto durante la junta.
Platicando con [Alondra] me comentó que ella estaba teniendo problemas con sus padres, en específico con su papá, pues no les agradaba que ella asistiera al grupo de la Iglesia y que descuidara la escuela. Ella es foránea, pues es del estado de Guerrero, de Acapulco, al sur del país. Ella se siente triste que sus padres desconfíen de ella. Obviamente también la comprendo.
Le comenté que siempre es importante en la vida tener equilibrio: Cumplir con las responsabilidades (escuela y trabajo), amistades y pasatiempos, y el descanso. Ella no quiere salirse, pero tampoco quiere tener problemas con sus papás. Yo le dije que tratara de convencer a sus papás, pues evidentemente el grupo la ha ayudado a sentirse más en casa aquí en la ciudad.
Le conté la historia de mi amiga [Lucía] "Huchia". Ella pasó algo similar en Jugendliche Gemeinschaft. Su papá tampoco la dejaba mucho ir al grupo de la iglesia. "Huchia" ya estaba en la universidad y su novio, de aquel entonces, también iba al grupo; y aún así el papá no la dejaba. ¡Qué papás! Claro que después de algunos años, tras haberse salido, regresó al grupo de la iglesia, y sirvió por varios años, sino es que aún sirve en los grupos. ¡Eso sí es amor!
Yo le comenté a [Alondra] que permaneciera tranquila, que no perdiera la paz. Le dije que respetábamos su decisión, y que tenía el apoyo de todos, pero también le imploré que no se saliera. Que nadie quiere que ella se salga. Lo único que quise fue darle paz y tranquilidad. No me gusta ver a los jóvenes tristes o desesperados. Me gusta transmitir esperanza.
Duramos tanto platicando que cuando volvimos al salón, ya había terminado la actividad dirigida por [Brenda] sobre Jesús Resucitado.