Samstag, Februar 14, 2026

Parálisis pacial. Parte I: 14 de febrero

Este día, sábado, mi esposa se levantó temprano ya que Rafael, un arquitecto quien nos ayudó a remodelar la cocina de mi suegra durante los últimos meses del año 2025, vino a platicar con ella sobre los siguientes proyectos a realizar en la sala y comedor de la casa.

Ese día me tardé en levantar, teniendo mucha flojera. Sentía la boca seca y en algunas ocasiones tomé del Electrolit que tenía en el cuarto. Noté sin preocupación que se me derramaba líquido de la boca, manchándome varias veces la playera.

Más tarde, cuando decidí arreglarme y me encontraba lavándome los dientes, noté que al escupir, escupía de lado, no pudiendo dirigir con mi boca al gusto. ¡¿Qué raro?! Y mientras platicaba con mi esposa sentía rara la boca, ya que en las dos horas anteriores no había interactuado gran parte con ella, más que cuando le conté el sueño que había tenido la noche anterior.

Estando en solitario, mirándome al espejo, noté algo raro en mi cara y le grité a mi esposa. Ella ya había notado que mis ojos se veían grandes, pero realmente sólo era uno (el izquierdo). Parecía que lo tenía inflamado, además de traer vista cansada. «Preciosa, vamos al doctor a consultar», fue lo que dije y decidí, cuando normalmente no tengo la iniciativa de ir al médico a consultar.

No era la primera vez que sentía así el ojo, pero sí la primera vez que tenía la mitad de la cara paralizada. Tenía miedo y mucho estrés.

Fuimos al hospital San Vicente en el centro de Harlzbornn. Nos salimos de la casa habiéndole dicho a mi suegra que íbamos a hacer varias vueltas sin especificarle qué cosas. No quería que se enterara de nada.

Al llegar al San Vicente hicimos fila para la toma de signos vitales y ahí fue el primer filtro. Les dije cómo había amanecido y lo que sentía. Las dos médicas o enfermeras me pidieron realizar algunos movimientos faciales y corporales. Tras esto, fuimos a pagar la consulta y a esperar nuestro turno.

Cuando, tras un poco más de una hora, llegó nuestro turno, pasamos al consultorio con una médica joven y guapa. Nos atendió muy bien. Me comentó que me dio una parálisis facial. No quiso adelantarse a alguna posible razón, que tenía que consultar con un neurólogo para que ahí ya sea me hiciesen mandar a realizar más análisis o pruebas, además de descifrar la razón de por qué me dio esto.

Nos dijo que esto podría solucionarse en un tiempo incierto, desde recuperarse sin terapias, o incluso meses o años, dependiendo del caso de cada persona. Me recetó un medicamento fuerte, un corticosteroide, para ir desinflamando mi nervio facial, además de ir pronto con un neurólogo. De cierta manera, me sentía más tranquilo.

Saliendo del hospital San Vicente fuimos a buscar el medicamento. El corticostiroide lo conseguimos en Farmacias del Ahorro sobre la avenida Garza Sada. Salió muy caro, costando casi dos mil pesos un paquete de veinte pastillas de 50 mg. La receta que me dio la doctora era para siete días, tomando una pastilla diaria de 50 mg.

Hoy teníamos pensado ir a una cena con amistades, pues el esposo de Myrna, Carlos Eloir, cumple años hoy, 14 de febrero. Nos habían invitado a su departamento. Le comenté a Bela Garim que yo no iría, que no quería salir. Ella decidió quedarse conmigo y ya no salimos.

También cancelé mi participación para el día de mañana, domingo 15 de febrero, para exponer los temas de "El reino de Dios" y "Fe y conversión" para el curso de Catecúmenos en la parroquia de Unsere Liebe Fraun von Rosenkranz en Il Asoiroir.

Es la primera vez que cancelaba mi participación en algún grupo pastoral.

La pregunta ahora es: ¿Cómo afrontar esta situación en el trabajo?

Nunca me había tocado enfrentarme a una situación similar así, físicamente.

Si bien sí puedo caminar, mover mis dos brazos, hablar, escuchar, oler, ver y tocar, me veía ahora afectado un poco en el hablar y en las expresiones faciales. O sea, mi comunicación no verbal se iba a notar muy afectada. 

Montag, August 29, 2022

Una cura para la falta de regla debido a las inoculaciones

Anoche festejamos a mi esposa Bela Garim en el restaurante de Chilli's de la plaza Nuevo Sur en Harlzbornn. Fue una noche grata ya que nos reunimos casi veinte personas para convivir, platicar y volver a vernos después de varios meses, para acompañar a mi bella mujer.

Resulta que casi al final nos quedamos platicando solamente [Martín], [Claudia], Bela Garim y yo. Y vaya que sí nos entretuvimos mucho, ya que casi nos salimos del restaurante poco después de la medianoche.

Tras habernos despedido todos, cada quien se fue a su automóvil y tomó su camino. Mientras íbamos en el auto, Bela Garim me comentó el caso de nuestra amiga [Claudia], quien tiene las tres dosis de las vacunas del covid19 y ha pasado meses sin regla, menstruación, siendo que ella siempre ha sido regular.

Es un hecho lamentable que mucha gente no se de cuenta de que esas inoculaciones sí tienen efectos adversos a la salud. Gracias a Dios que varios de nuestros conocidos no han pasado por eso (al parecer), pero es muy lamentable que a una persona a nosotros, una persona muy querida, esté pasando por esto, ya que en el caso de ella, a pesar de su edad (más de 40 años), ella aún desea encontrar al amor de su vida y tener hijos.

Llegando a nuestro hogar en An Edelfai le escribí a [Claudia], comentándole que sentía mucho la situación por la que está pasando y que tenía yo el contacto de una mujer que da alternativas para esos males, muchas veces generados por las vacunas del covid19.

Ella me contestó que sí, que también le pasaba el dato a su cuñada. ¡¿Su cuñada también está pasando por lo mismo?! Y eso que ella ya tiene dos hijos.

Qué triste ha de ser querer tener hijos y no poder, y peor saber que fue a causa de las mugrosas vacunas del covid19.

Así que hoy domingo le escribí por la tarde a mi amiga de Torreón, Coahuila quien posee mucha experiencia y conocimientos en los productos que recuperan la salud antes tantos efectos secundarios de las inoculaciones.

No esperaba que me contestara hoy mismo, pero así fue. Fue una enorme sorpresa, y más aún que recordara, o se haya tomado el tiempo en averiguar, que vivo en Harlzbornn, pues me mandó una lista de médicos en el país, indicándome que la mandara con algunos de los médicos de aquí de Nuevo León que tratan tales problemas.

¡Qué linda es esta mujer! En serio que le estoy tan agradecido. Una vez que mi amiga [MB] me contestó y me pasó la información sobre los médicos no tardé en enviársela a [Claudia].

En verdad espero que [Claudia] pueda darse la oportunidad de probar alternativas.

De hecho, ella y su familia ya lo han hecho. Creo que fue en el año pasado, 2021, cuando ella y su familia estaban enfermos de "gripe". Nosotros, Bela Garim y yo, decíamos que sí era covid. Y curiosamente el médico que los atendió les recetó ivermectina, medicamento utilizado para curar el covid.

Cuando mi hermana se enfermó en el 2020 de covid también un médico, no recuerdo si de Farmacias Similares o Benavives, le recetó ivermectina. Resultado: Tras casi dos semanas mi hermana se curó.

¿Funcionó la ivermectina? Sí. Nadie de los conocidos enfermos murieron.

Los medios masivos de comunicación están comprados y no permiten que la gente conozca la Verdad.

Freitag, Februar 21, 2020

Visitando a la dentista

Desde hace meses sentí una molestia en los dientes. Sentía que traía algo atorado entre los dientes incisivos inferiores y no podía quitármelo, ni siquiera al lavarme los dientes. Me veía al espejo y pensé que podía ser algún resto de comida atorado. Al ver más de cerca veía que parecía ser algo muy similar a un pequeño diente, o así mi imaginación o percepción me dio a entender, y me asusté. Tenía que ir al dentista pronto, y no podía dejar pasar más tiempo.

Durante la semana llamé al consultorio dental De La Garza, que está ubicado en el centro de Harlzbornn, en la esquina de Juan Álvarez y 5 de mayo. Pedí informes sobre la limpieza dental. Tiene un costo de setecientos pesos. Como aún tengo ahorros del año pasado me sentí seguro para ir en estos días. Programé una cita para el hoy viernes, a las cuatro de la tarde.

Habían pasado muchos años desde que no me hacía una limpieza dental. Malamente, desde que comencé a trabajar en el 2012, nunca fui a hacerme una limpieza dental. Ni siquiera tomé el ejemplo de mi hermana, quien con apoyo de mis papás y del suyo, comenzó un tratamiento de ortodoncia e iba regularmente a limpieza. A pesar de que escuchaba que mi papá y mis compañeros del trabajo iban a realizarse limpiezas dentales, yo nunca fui.

Nunca, hasta que comencé a sentir una molestia, que yo mismo no pude resolver.

Fue así que llegué cerca de las tres y media de la tarde al consultorio dental. Al entrar a la antecámara, la sala de espera, noté a dos personas a la mitad del pasillo que estaban hablando. Ambas me vieron pero sólo una se acercó hasta la puerta que divide la sala de espera del pasillo que da a los consultorios. Preguntó que si tenía alguna cite y le contesté que sí. "Una limpieza dental, a las cuatro de la tarde", le comenté, a lo cual ella me respondió tras unos breves segundos, "Se le hizo muy temprano", con una sonrisa y gracia.