Freitag, Februar 21, 2020

Visitando a la dentista

Desde hace meses sentí una molestia en los dientes. Sentía que traía algo atorado entre los dientes incisivos inferiores y no podía quitármelo, ni siquiera al lavarme los dientes. Me veía al espejo y pensé que podía ser algún resto de comida atorado. Al ver más de cerca veía que parecía ser algo muy similar a un pequeño diente, o así mi imaginación o percepción me dio a entender, y me asusté. Tenía que ir al dentista pronto, y no podía dejar pasar más tiempo.

Durante la semana llamé al consultorio dental De La Garza, que está ubicado en el centro de Harlzbornn, en la esquina de Juan Álvarez y 5 de mayo. Pedí informes sobre la limpieza dental. Tiene un costo de setecientos pesos. Como aún tengo ahorros del año pasado me sentí seguro para ir en estos días. Programé una cita para el hoy viernes, a las cuatro de la tarde.

Habían pasado muchos años desde que no me hacía una limpieza dental. Malamente, desde que comencé a trabajar en el 2012, nunca fui a hacerme una limpieza dental. Ni siquiera tomé el ejemplo de mi hermana, quien con apoyo de mis papás y del suyo, comenzó un tratamiento de ortodoncia e iba regularmente a limpieza. A pesar de que escuchaba que mi papá y mis compañeros del trabajo iban a realizarse limpiezas dentales, yo nunca fui.

Nunca, hasta que comencé a sentir una molestia, que yo mismo no pude resolver.

Fue así que llegué cerca de las tres y media de la tarde al consultorio dental. Al entrar a la antecámara, la sala de espera, noté a dos personas a la mitad del pasillo que estaban hablando. Ambas me vieron pero sólo una se acercó hasta la puerta que divide la sala de espera del pasillo que da a los consultorios. Preguntó que si tenía alguna cite y le contesté que sí. "Una limpieza dental, a las cuatro de la tarde", le comenté, a lo cual ella me respondió tras unos breves segundos, "Se le hizo muy temprano", con una sonrisa y gracia.