Sonntag, Januar 17, 2021

Primer encuentro: El Espíritu Santo. Parte 1

Pentecostés es una fiesta de origen judío. Se celebraba después de la cosecha de la cebada y tenía un profundo sentido de acción de gracias por el fruto recogido. Posteriormente se le añadió un sentido histórico: celebrar la Alianza y el don de la Ley.

Según el libro de los Hechos de los Apóstoles la efusión del Espíritu Santo tuvo lugar en el marco de esta fiesta judía y, desde entonces, Pentecostés se convirtió en una fiesta cristiana.

La expansión de la Buena Noticia de Jesús y el crecimiento de la comunidad cristiana son un fruto de la presencia del Espíritu. Él es el protagonista principal del libro de Hechos. Como veremos, Él conduce el avance del Evangelio y hace que las comunidades se vayan consolidando. Su presencia en los diversos momentos de la evangelización aparece expresada mediante sucesivos "pentecostés": Hch 2,1-4; 8, 14-17; 10, 44-48; 19, 1-7.

En esta sesión de trabajo en grupo vamos a intentar descubrir cómo se expresa la efusión del Espíritu en los Hechos de los Apóstoles, para comprender después el modo en que este mismo Espíritu continúa animando la misión de la Iglesia en nuestros días.

Hch 2, 1-4

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Entonces quedaron todos llenos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

 

Hch 8, 14-17

Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.


Hch 10, 44-48

Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la palabra. Los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y alabar a Dios. Entonces Pedro dijo: «¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?» Así que mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Después le pidieron que se quedase algunos días.


Hch 19, 1-7

Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso, donde encontró a algunos discípulos. Les preguntó: «¿Recibisteis Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?» Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que haya Espíritu Santo.» Él replicó: «¿Pues qué bautismo habéis recibido?» Respondieron: «El bautismo de Juan». Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús.» Cuando oyeron esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. Y, en cuanto Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.


La efusión del Espíritu en Hechos

Es conveniente la correcta ambientación de los textos en su "contexto". Para ello, es necesario leer también los versículos anteriores y posteriores de los que se indican.

Volvemos a leer atentamente estos pasajes y tratamos de responder juntos a estas preguntas:

¿Quiénes reciben el Espíritu Santo?

¿Cuál es la situación en la que se encuentran los que reciben el Espíritu Santo?

¿Qué circunstancia o persona facilitan su venida?

¿Cómo se describe la efusión del Espíritu Santo?

¿Qué efectos produce en aquellos que lo reciben?

¿Qué tipo de reacciones se producen entre los que observan el acontecimiento?


Una vez que hemos reconocido la experiencia de la efusión del Espíritu en la primitiva Iglesia, avanzamos la mirada hacia nuestra realidad. Intentamos descubrir personas, instituciones, acontecimientos... en los que de modo claro observamos la especial efusión del Espíritu Santo. Elaboramos una relación de todos ellos.