Donnerstag, Dezember 23, 2021

Consagración a San José. Día 2

Consagración a San José

Día 2
La letanía de San José


«Conociendo por experiencia propia la increíble influencia que tiene San José con Dios, quisiera persuadirlos a todos de honrarlo con particular devoción. Siempre he visto que aquellos que lo honran de manera especial progresan grandemente en la virtud, porque este protector celestial favorece de una manera sorprendente el avance espiritual de las almas que se encomiendan a él.» —Santa Teresa de Ávila

Quizás hayas escuchado hablar de San Maximiliano Kolbe, el heroico sacerdote que dio su vida por otro prisionero en el campo de concentración de Auschwitz. San Maximiliano era un ferviente promotor de Nuestra Señora y de la consagración mariana. Fundó el Ejército de la Inmaculada en 1917 para difundir la devoción a Nuestra Señora por todo el mundo; pero, ¿has oído hablar del Padre Joseph Kentenich, otro gran promotor de la devoción a Nuestra Señora?

En 1941, el Padre Kentenich fue arrestado por la Gestapo y puesto en prisión en Alemania. Por razones médicas, los nazis no tenían la intención de enviarlo a un campo de concentración. Sin embargo, con fervor hacia Nuestra Señora, el Padre Kentenich pidió que se le enviara a un campo de concentración en Dachau. Quería ofrecer su sufrimiento por el movimiento mariano que había iniciado en 1914, llamado Schoenstatt. Fundó el Movimiento de Schoenstatt con el objeto de enseñarle a la gente las virtudes de Nuestra Señora y transformar el mundo mediante la consagración mariana. El Padre Kentenich pasó tres años en Dachau.

El método de consagración mariana del Padre Kentenich es conocido como la "Alianza de Amor". Creía que una alianza de amor con María transformaría al mundo haciendo que los miembros de Schoenstatt fuesen "apariciones de María". No apariciones literales por supuesto, sino que, imitando las virtudes de María, los miembros de Schoenstatt se convertirían en reflejos de María, "apariciones" de Nuestra Señora en el mundo. ¡La Iglesia y el mundo necesitan esas apariciones!

La Iglesia y el mundo también necesitan "apariciones" de San José: hombres y mujeres que irradien las virtudes de San José, especialmente su amor fiel de esposo y padre. En un mundo plagado con ideología de género y confusión sobre el matrimonio y la familia, las reflexiones sobre María y San José son muy necesarias. La Consagración a San José y la imitación de sus virtudes harán que esto sea posible.

La letanía de San José te preparará para una consagración total a tu padre espiritual y te enseñará cómo imitar sus virtudes. La letanía se remonta al menos al siglo XVI y ha sido rezada por incontables santos. La versión que vas a rezar fue aprobada con indulgencia por el Santo Papa Pío X en 1909. A través de la letanía de San José aprenderás las virtudes y maravillas de tu padre espiritual para que puedas convertirte en una "aparición de San José" en el mundo.

«Me refugio en tus brazos, [San José,] para que tú me guíes por la senda de la virtud.» —San Clemente María Hofbauer

San José es modelo para amar a Jesús, a María y a las almas. Los modelos están para ser emulados. Imitando las virtudes de San José, podrás asemejarte a tu modelo y causar un gran impacto en el mundo. Las virtudes de San José se convertirán en tus virtudes para que puedas llegar a ser "otro José".

«Sus eminentes virtudes [de San José] constituyen su mérito y se convierte de ese modo en nuestro modelo.» —Beato Guillermo José Chaminade

«San José es nuestro guía y modelo. Porque nuestra vocación es como la suya, debemos vivir su vida, practicar sus virtudes, y asimilar su espíritu.» —San Pedro Julián Eymard

«Amemos a Jesús por sobre todas las cosas. Amemos a María como nuestra Madre, pero también, ¿cómo podríamos no amar a José que estuvo tan íntimamente unido a Jesús y a María? ¿Y cómo podríamos honrarlo de mejor manera que imitando sus virtudes? Ahora bien; ¿qué más hizo durante toda su vida sino contemplar, estudiar, y adorar a Jesús, incluso en medio de sus labores cotidianas? Vean, pues, a nuestro modelo.» —Santa Magdalena Sofía Barat


Rezar la Letanía de San José
 
Señor, ten piedad de nosotros — Señor ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros — Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros — Señor ten piedad de nosotros
 
Cristo, óyenos — Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos — Cristo, escúchanos
 
Dios, Padre celestial — Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo , Redentor del mundo — Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo — Ten misericordia de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios — Ten misericordia de nosotros
 
Santa María — Ruega por nosotros
San José — Ruega por nosotros
Noble Retoño de David — Ruega por nosotros
Luz de los patriarcas — Ruega por nosotros
Esposo de la Madre de Dios — Ruega por nosotros
Casto Guardián de la Virgen — Ruega por nosotros
Padre Nutricio del Hijo de Dios — Ruega por nosotros
Ferviente Defensor de Cristo — Ruega por nosotros
Jefe de la Sagrada Familia — Ruega por nosotros
 
José Justísimo — Ruega por nosotros
José Castísimo — Ruega por nosotros
José Prudentísimo — Ruega por nosotros
José Valientísimo — Ruega por nosotros
José Obedientísimo — Ruega por nosotros
José Fidelísimo — Ruega por nosotros
 
Espejo de Paciencia — Ruega por nosotros
Amante de la Pobreza — Ruega por nosotros
Modelos de los Obreros — Ruega por nosotros
Gloria de la Vida Doméstica — Ruega por nosotros
Guardián de las Vírgenes — Ruega por nosotros
Pilar de las Familias — Ruega por nosotros
Consuelo de los Afligidos — Ruega por nosotros
Esperanza de los Enfermos — Ruega por nosotros
Patrono de los Moribundos — Ruega por nosotros
Terror de los Demonios — Ruega por nosotros
Protector de la Santa Iglesia — Ruega por nosotros
 
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Ten piedad de nosotros
 
V. Lo hizo Señor de su Casa
R. Y administrador de todas sus posesiones
 
Oremos: Oh, Dios, que en tu amorosa providencia elegiste a San José para ser esposo de tu santísima Madre, concédenos la gracia de tener como nuestro intercesor en el cielo a aquél que veneramos en la tierra como nuestro protector. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Rezar el Memorare a San José

Acuérdate, oh, castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío, San José, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya invocado tu protección e implorado tu auxilio, no haya sido consolado. Confiando plenamente en tu poder, ya que ejerciste con Jesús el cargo de Padre, vengo a tu presencia y me encomiendo a Ti con todo fervor. No deseches mis súplicas, antes bien acógelas propicio y dígnate acceder a ellas piadosamente. Amén

Mittwoch, Dezember 22, 2021

Consagración a San José. Día 1

 

Consagración a San José
 
Día 1
 
¿Por qué consagrarse a San José?
 
«Cuando Dios desea elevar a un alma a mayores alturas, la une a San José dándole un gran amor por el buen santo.» —San Pedro Julián Eymard
 
¿Quieres ascender a mayores alturas en la vida espiritual? La consagración a San José lo logrará.
 
Muchos cristianos se han consagrado a la Santísima Virgen María para unirse más a Jesús. Sin duda, la consagración a María es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu vida espiritual. Lo esencial de la consagración mariana es que te ayuda a convertirte en "otra María" para Jesús; es decir, en una compañía fiel, amorosa y confiable del Salvador. La consagración a San José tiene un efecto similar.
 
La consagración a San José te ayudará a convertirte en "otro José" para Jesús y María. Es decir, cuando te entregas totalmente a San José, ¡te conviertes en una compañía fiel, amorosa y confiable de Jesús y María!
 
En el Nuevo Testamentos leemos que "Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres." (Lc 2, 52) bajo el atento cuidado de sus padres. Ese "crecimiento" puede tambíen sucederte si te encomiendas al cuidado paternal de San José. San Bernardo de Claraval explica en qué consiste esto:
 
«Quién y qué clase de hombre fue este bendito José, que por su nombre se puede deducir que —excepcionalmente— mereció ser tan honrado que se lo reconoció y llamó el padre de Dios. Esto se puede inferir de su propio nombre cuyo significado es "el que hace crecer".»
 
San José, es, pues, "el que hace crecer". No sólo te ama paternalmente, sino que tiene el poder de hacer crecer la presencia de Dios en tu vida y elevarte a mayores alturas en tu vida espiritual. Durante siglos, este "secreto" de San José estuvo oculto, aunque los Santos, los místicos y un puñado de Papas lo sabían. Ahora te toca a ti descubrirlo.
 
¡Ahora es el tiempo de San José! La iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de San José. Lo necesitamos para que nos ayude a regresar al amor de Jesús y para llevar una vida llena de virtudes. Asimismo, necesitamos desesperadamente la protección de San José. La familia —que es el fundamento de la sociedad— se encuentra bajo ataque. La familia de Dios —la Iglesia Católica— también sufre ataques violentos del mundo, de la carne, del demonio y de algunos de sus propios hijos. Necesitamos que San José nos proteja. Él es nuestro amoroso y misericordioso padre espiritual: un hombre santo, fuerte y siempre dispuesto a ayudar. San José está unido eternamente a Jesús, a María y a la Iglesia. Así como protegió a la Sagrada Familia, nos protegerá a nosotros siempre que nos encomendemos a su corazón paternal y a sus cuidados espirituales.
 
San José es tu padre espiritual. Todos los hijos se parecen a sus padres, y si tú eres hijo(a) de San José, tienes que parecerte a él, especialmente por la imitación de sus virtudes y por su fidelidad a Jesús y María. San José cumple un rol vital (dador de vida) en nuestro crecimiento espiritual y nuestro bienestar. Ésta es la esencia de la consagración a San José. El Beato Guillermo José Chaminade lo explica muy bien. Afirma:
 
«San José no fue un instrumentos pasivo en la gran obra de nuestra salvación; cumplió un rol muy activo, y por este motivo fue parte de los consejos misericordiosos de la Sabiduría Encarnada.»
 
El amor misericordioso de Dios te dio a San José para que sea tu padre espiritual. ¿Estás listo para ascender a mayores alturas en la vida espiritual? ¿Estás preparado para acercarte más a Jesús y María, para vivir y crecer en la virtud? Entonces, ¡a buscar a José!
 
«Nos vamos a consagrar a San José. Pondremos a sus pies todo lo que somos y todo lo que tenemos.» —San Pedro Julián Eymard
 
 
Rezar el Veni, Sancte Spiritus
 
Veni, Sancte Spiritus
(Ven Espíritu Santo)
 
Ven Espíritu Santo
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
 
Ven, padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.
 
Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma,
suave alivio de los hombres.
 
Tú eres descanso en el trabajo,
templanza en las pasiones,
alegría en nuestro llanto.
 
Penetra con tu Santa Luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.
 
Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.
 
Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.
 
Suaviza nuestra dureza
elimina con tu calor nuestra frialdad
corrige nuestros desvíos.
 
Concede a tus fieles
que confían en Ti,
tus siete sagrados dones.
 
Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.
 
Amén. Aleluya
 
 
Rezar la Letanía de San José
 
Señor, ten piedad de nosotros — Señor ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros — Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros — Señor ten piedad de nosotros
 
Cristo, óyenos — Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos — Cristo, escúchanos
 
Dios, Padre celestial — Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo , Redentor del mundo — Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo — Ten misericordia de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios — Ten misericordia de nosotros
 
Santa María — Ruega por nosotros
San José — Ruega por nosotros
Noble Retoño de David — Ruega por nosotros
Luz de los patriarcas — Ruega por nosotros
Esposo de la Madre de Dios — Ruega por nosotros
Casto Guardián de la Virgen — Ruega por nosotros
Padre Nutricio del Hijo de Dios — Ruega por nosotros
Ferviente Defensor de Cristo — Ruega por nosotros
Jefe de la Sagrada Familia — Ruega por nosotros
 
José Justísimo — Ruega por nosotros
José Castísimo — Ruega por nosotros
José Prudentísimo — Ruega por nosotros
José Valientísimo — Ruega por nosotros
José Obedientísimo — Ruega por nosotros
José Fidelísimo — Ruega por nosotros
 
Espejo de Paciencia — Ruega por nosotros
Amante de la Pobreza — Ruega por nosotros
Modelos de los Obreros — Ruega por nosotros
Gloria de la Vida Doméstica — Ruega por nosotros
Guardián de las Vírgenes — Ruega por nosotros
Pilar de las Familias — Ruega por nosotros
Consuelo de los Afligidos — Ruega por nosotros
Esperanza de los Enfermos — Ruega por nosotros
Patrono de los Moribundos — Ruega por nosotros
Terror de los Demonios — Ruega por nosotros
Protector de la Santa Iglesia — Ruega por nosotros
 
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo — Ten piedad de nosotros
 
V. Lo hizo Señor de su Casa
R. Y administrador de todas sus posesiones
 
Oremos: Oh, Dios, que en tu amorosa providencia elegiste a San José para ser esposo de tu santísima Madre, concédenos la gracia de tener como nuestro intercesor en el cielo a aquél que veneramos en la tierra como nuestro protector. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.