Hoy, lunes, la planta arrancaría tras haber estado parada durante varios días debido a los días festivos de Navidad. Las áreas de secado y envasado sí arrancaron, mientras que la área de sulfonación aún no se encontraba en operación. Todos nos sentíamos muy flojos, viniendo varios de un descanso de tres días o más.
Todo marchaba bien, tranquilamente, como un lunes normal. Yo iniciaba la semana con el turno de mixto, de ocho de la mañana a cinco de la tarde. [Daniel] y [Verónica] salieron a las dos y media de la tarde al igual que Laurdes. [Yuliana] vino de tarde, acompañándome junto con [Grecia] y [José Luis].
Eran casi las tres y cuarto de la tarde cuando [Yuliana] regresó de su recorrido a la área de envasado y se notaba algo alterada. Dirigiéndose principalmente a mí nos relató que un muchacho de la área de embarques se había accidentado y que estaba inconsciente.
Esto inició el primer silencio reflexivo, esperando a que tal joven resultara sano y salvo, pero los ojos temblorosos de mi narradora compañera parecían que la situación fue muy grave. Mencionó que la gente se encontraba rodeando el sitio del accidente, dejando atrás sus actividades laborales.
Pocos minutos después llegó Harlz de sulfonación para dejarnos una muestra a analizar. Él estaba informado también y fue él quien nos comentó, sin decirlo explícitamente, que el joven había fallecido. "Le pusieron una manta encima", queriendo decir que ya lo habían revisado y que seguramente ya no podrían hacer nada por su vida. Los ojos de Harlz también se notaban frágiles, aunque su tono sarcástico tan común hacíame dudar de los hechos que decía. Pero esta vez sí era algo serio.
Brevemente se escuchó por el radio que pararan la planta de secado, inmediatamente. Que mandaran a toda la gente al comedor. Seguramente les darían algún aviso. [Yuliana] pensaba que sería por respeto al trabajador recién difunto, pero mi perspectiva era que seguramente porque alguna autoridad vendría a la planta a inspeccionar, a ver las condiciones en que se trabaja, a investigar y cuestionar.
Y así fue. A los trabajadores sindicalizados y a los empleados de las áreas productivas les dieron la salida temprano, cerca de las cuatro de la tarde. Mientras tanto, nuestro jefe no sabía nada. Fuimos nosotros quienes le tuvimos que informar lo que había pasado. Apenas se enteró y salió velozmente con otros jefes de otras áreas para cerciorarse de lo acontecido.
Ya cuando regresó nuestro jefe nos informó y corroboró que efectivamente el trabajador del área de embarques falleció accidentalmente. Murió de una forma muy atroz, ¡horrible! No puedo imaginar lo que llegaron a ver los ojos de los compañeros de aquel joven señor.
Según lo que nos platicaron, el señor estaba operando su montacargas. Él se encontraba dentro de la caja de un trailer, se hallaba solo. Entonces él se bajó de su equipo para revisar no sé qué, dejando el montacargas encendido. Mientras él se agachó y asomó por la parte frontal de las horquillas, misteriosamente, el equipo que estaba encendido se comenzó a mover y cierta pieza se movió, prensándole la cabeza, hasta que la fuerza de la carga o del mismo equipo se la destrozó hasta cierto grado.
Sus compañeros, después de quién sabe cuánto tiempo, al descubrirlo, lo quisieron ayudar, dándole ánimos.Tuvieron que utilizar otro montacargas para poder mover las horquillas o la carga que lo tenían atrapado. Había sangre, y su cabeza ya estaba muy mal. No quiero imaginarlo.
Nuestro jefe nos dio la salida temprano. Nos pidió entonces que le avisáramos a la compañera del turno de noche, [Melissa], que no viniera al trabajo. Que cerca de las nueve de la noche llamara a la empresa y preguntara si sí iba a arrancar la planta o no. Yo me encargué de contactar a [Melissa].
Cerca de las cinco y media de la tarde yo, [José Luis], [Yuliana] ya nos encontrábamos saliendo de la empresa. [Grecia] se fue con su mamá, [Consuelo], quien está en la área de nóminas. Nuestro jefe se quedaría unos minutos en el laboratorio para pronto cerrar y también irse.
¡Qué tragedia! No puedo imaginar la amarga y triste noticia que tuvo que recibir la familia del hombre fallecido. Tan solo unos pocos días después de Navidad. Todo esto me pone muy triste.
Todo marchaba bien, tranquilamente, como un lunes normal. Yo iniciaba la semana con el turno de mixto, de ocho de la mañana a cinco de la tarde. [Daniel] y [Verónica] salieron a las dos y media de la tarde al igual que Laurdes. [Yuliana] vino de tarde, acompañándome junto con [Grecia] y [José Luis].
Eran casi las tres y cuarto de la tarde cuando [Yuliana] regresó de su recorrido a la área de envasado y se notaba algo alterada. Dirigiéndose principalmente a mí nos relató que un muchacho de la área de embarques se había accidentado y que estaba inconsciente.
Esto inició el primer silencio reflexivo, esperando a que tal joven resultara sano y salvo, pero los ojos temblorosos de mi narradora compañera parecían que la situación fue muy grave. Mencionó que la gente se encontraba rodeando el sitio del accidente, dejando atrás sus actividades laborales.
Pocos minutos después llegó Harlz de sulfonación para dejarnos una muestra a analizar. Él estaba informado también y fue él quien nos comentó, sin decirlo explícitamente, que el joven había fallecido. "Le pusieron una manta encima", queriendo decir que ya lo habían revisado y que seguramente ya no podrían hacer nada por su vida. Los ojos de Harlz también se notaban frágiles, aunque su tono sarcástico tan común hacíame dudar de los hechos que decía. Pero esta vez sí era algo serio.
Brevemente se escuchó por el radio que pararan la planta de secado, inmediatamente. Que mandaran a toda la gente al comedor. Seguramente les darían algún aviso. [Yuliana] pensaba que sería por respeto al trabajador recién difunto, pero mi perspectiva era que seguramente porque alguna autoridad vendría a la planta a inspeccionar, a ver las condiciones en que se trabaja, a investigar y cuestionar.
Y así fue. A los trabajadores sindicalizados y a los empleados de las áreas productivas les dieron la salida temprano, cerca de las cuatro de la tarde. Mientras tanto, nuestro jefe no sabía nada. Fuimos nosotros quienes le tuvimos que informar lo que había pasado. Apenas se enteró y salió velozmente con otros jefes de otras áreas para cerciorarse de lo acontecido.
Ya cuando regresó nuestro jefe nos informó y corroboró que efectivamente el trabajador del área de embarques falleció accidentalmente. Murió de una forma muy atroz, ¡horrible! No puedo imaginar lo que llegaron a ver los ojos de los compañeros de aquel joven señor.
Según lo que nos platicaron, el señor estaba operando su montacargas. Él se encontraba dentro de la caja de un trailer, se hallaba solo. Entonces él se bajó de su equipo para revisar no sé qué, dejando el montacargas encendido. Mientras él se agachó y asomó por la parte frontal de las horquillas, misteriosamente, el equipo que estaba encendido se comenzó a mover y cierta pieza se movió, prensándole la cabeza, hasta que la fuerza de la carga o del mismo equipo se la destrozó hasta cierto grado.
Sus compañeros, después de quién sabe cuánto tiempo, al descubrirlo, lo quisieron ayudar, dándole ánimos.Tuvieron que utilizar otro montacargas para poder mover las horquillas o la carga que lo tenían atrapado. Había sangre, y su cabeza ya estaba muy mal. No quiero imaginarlo.
Nuestro jefe nos dio la salida temprano. Nos pidió entonces que le avisáramos a la compañera del turno de noche, [Melissa], que no viniera al trabajo. Que cerca de las nueve de la noche llamara a la empresa y preguntara si sí iba a arrancar la planta o no. Yo me encargué de contactar a [Melissa].
Cerca de las cinco y media de la tarde yo, [José Luis], [Yuliana] ya nos encontrábamos saliendo de la empresa. [Grecia] se fue con su mamá, [Consuelo], quien está en la área de nóminas. Nuestro jefe se quedaría unos minutos en el laboratorio para pronto cerrar y también irse.
¡Qué tragedia! No puedo imaginar la amarga y triste noticia que tuvo que recibir la familia del hombre fallecido. Tan solo unos pocos días después de Navidad. Todo esto me pone muy triste.

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