Dienstag, Juli 26, 2016

Integración de profesionistas, día 1

Hoy inició el curso de integración de profesionistas en la parroquia de Il Asoiroir. Yo tenía muchas ganas desde hace mucho tiempo de ingresar a un grupo juvenil católico, pues extrañaba demasiado las amistades basadas en la fe en Cristo y nuestro apego a nuestra madre Iglesia.

Hace dos domingos fue cuando escuché la invitación. Apenas saliendo de misa fui a pedir informes y minutos después ya me encontraba inscribiéndome.

Al llegar a la parroquia eran poco después de las siete de la noche, por lo que decidí entrar al templo a rezar el rosario con la comunidad.

Antes de que terminara el rezo una mujer que colabora en la misa se me acercó para preguntarme si deseaba ayudarles con la colecta. Le comenté de manera atenta y suave que no, pues tenía un compromiso. Ella me dijo que si me daba algo de pena o vergüenza, pero le contesté que no, porque no sabía si alcanzaría con el tiempo, pues tenía un compromiso a las ocho de la noche, ya que la misa comenzaba a las siete y media. Entonces acordamos en que mejor buscara a alguien más.

A mí la verdad sí me gusta colaborar en la misa, pero tenía muy presente el compromiso del grupo juvenil, y no quería llegar tarde allá. Durante la misa muchas veces miraba la hora que marcaba mi celular.

Tenía gran angustia porque terminara la misa, pero recordé la cita bíblica cuando Jesús visita a Marta y María, y en ese momento yo estaba realizando el papel de Marta, preocupándome por los pendientes y los compromisos en lugar de atender y recibir a mi Maestro, a mi gran Amor.

Fue así que decidí quedarme toda la misa, recibí la Eucarístía y le di gracias a Dios. Apenas terminó la misa y entonces me pasé directamente al salón Madre Teresa de Calcuta, donde se llevaría a cabo el inicio del grupo de integración de profesionistas.

Fui recibido por un coordinador muy animado y me acerqué a una mesa donde estaban los demás coordinadores. Me preguntaron que si ya estaba inscrito y les dije que sí. Les di mi nombre y ya tenían mi gaffette. Me dijeron que tomara asiento. Ya habían reunidos cerca de unos quince jóvenes, hombres y mujeres, entre veinte y treinta años, aproximadamente, sentados en una media luna.

Pocos se encontraban platicando unos con otros. Me dio tanta gracia esta situación, donde una vez más me vería como el típico muchacho introvertido, tímido, pero la verdad es que muchos nos comportamos de manera similar.

Ya cerca de las ocho y cuarto de la noche la reunión comenzó y se presentaron los coordinadores. Nos presentaron dinámicas para conocernos entre nosotros, las cuales fueron muy divertidas y entretenidas.

Primero una coordinadora, Adgrei, sacó un dado gigante, sobre cuyas caras venían distintos aspectos que deberíamos abordar al acercarnos a nuestros hermanos: Hobbies, nicknames o apodos, "No me gusta" (o "Dislike", como en Facebook),  aspiraciones, profesión y no recuerdo qué más.

Luego, otra dinámica que trataba de conseguir las firmas de las personas que cumplieran con las características que venían, por ejemplo: la persona con el cabello más corto, alguien que no tenga cuenta de Facebook, el hombre al que no le guste el fútbol, alguien a quien no le gusten las matemáticas, alguien a quien la guste cantar mucho, alguien cuya mamá se llame Lourdes, entre otras más.

Lamentablemente yo no tuve la oportunidad de acercarme a todos mis hermanos y hermanas, en parte porque me tardé mucho en leer todas las características que venían en la lista, además de que muchos se me acercaron para que yo les ayudara a firmar sus listas.

Me sentí como si yo estuviese firmando autógrafos, preguntándoles sus nombres e identificando sus rostros. La verdad fue muy divertido.

Más tarde, el mismo coordinador que me había recibido, quien por cierto es un ingeniero químico administrador ("Mas administrador que lo anterior", describiéndose así), egresado de Le Dörfeaux Mehnarins, se volvió a presentar y nos invitó a otra dinámica, curiosamente llamada la "bolsa de valores".

Esta nueva actividad consistía en escribir diez cosas que nosotros valoramos o deseamos, de acuerdo a cinco áreas distintas (familia, profesional, espiritual, salud y personal), siendo dos valores por área.

Los míos fueron seguir desarrollándome y seguir trabajando en la área laboral o profesional, hacer más oración y ser más santo en lo espiritual, seguir ahorrando y conseguir un auto en lo personal, bajar de peso y comer mejor en lo respectivo a la salud, y convivir más y tener más comunicación en lo familiar.

Una vez que ya tuviésemos establecidos nuestros diez valores, ahora pasaríamos uno de nuestros valoles hacia la persona que se encontrara a nuestra derecha. Luego, a la persona de la izquierda le pasaríamos otro valor nuestro. Así que tendríamos ocho valores nuestros y dos ajenos.

Más tarde pasaría un coordinador con una caja, representando la bolsa de valores, quien recogería dos valores nuestros. Luego, volveríamos a invertir más valores en la bolsa, y se nos darían otros valores ajenos más, y finalmente nos volvería a quitar valores, quedándonos al final cada quien con dos valores, y no precisamente los nuestros.

Yo me quedé con dos valores o deseos ajenos: Terminar el curso de biblia y conseguir un auto "new".

La enseñanza que nos quiso decir el coordinador fue que en la vida, a veces invertimos nuestro tiempo para poder alcanzar metas, pero a veces esa inversión de tiempo nos aparta de esas mismas cosas que valoramos. Así como hubo gente que no quiso soltar sus valores, hubo gente (como yo) que nos desprendimos fácilmente de nuestras cosas de valor.

La verdad, yo creo que no me sentí tan mal, pues al fin y al cabo son deseos, intenciones, pensamientos y valores. No entregué ni recibí objetos ni materiales; más bien, conocí los deseos de mis hermanos. Eso me hace sentir como un cómplice, un apoyo, de lo que ellos quieren lograr.

Ya más tarde nos mostraron un video testimonial de jóvenes de la generación pasada. La verdad me da mucho gusto ver a jóvenes que se han acercado más a nuestra fe católica gracias a este "curso", el cual dura tan sólo un semestre. Luego se presentó un pequeño grupo de la generación pasada y nos platicaron su experiencia.

También los coordinadores nos explicaron cómo sería la estructura de nuestras reuniones, las cuales serían, a grandes rasgos, oración inicial, actividades de socialización, tema, actividades relacionadas al tema, avisos y oración final, si es que no olvido alguna otra sección.

Nos mencionaron que el retiro será a mitad del curso, en octubre, para que vayamos contemplándolo. También que habrá varias ocasiones para convivir con los jóvenes que asistan los jueves de nuestra misma generación.

Pero lo que más me encantó, es que al final del proceso, se nos dará la oportunidad de elegir si queremos participar en alguna pastoral que ofrece la parroquia. Eso es lo que más anhelo, pues sería llevar a cabo un apostolado en específico.

Al salir de la reunión, salí con muchas energías, muchos deseos de seguir en este hermoso y breve proceso donde podré formar bonitas amistades católicas. Tengo muchas ganas de realizar un apostolado con más gente quien comparta mi fe y amor por Jesucristo.

Y no lo dudo, también hay chicas lindas. Me pregunto si ahí se encontrará mi futura esposa.

Sonntag, Juli 24, 2016

Ocho apellidos españoles

El día de hoy vi dos películas españolas, tituladas Ochos apellidos vascos y Ocho apellidos catalanes, las cuales conforman una serie que ve cómo se desenvuelve la relación amoroso entre dos españoles separados por la geografía y las políticas internas.

Amaia, una chica vasca, se encuentra con sus amigas en un bar de Sevilla, donde conoce a Rafa, un joven andaluz. El chico se queda asombrado por su belleza, pero al notar la molestia de esta visitante del norte sobre los locales andaluces, el chic, quien trabaja ahí mismo, decide expulsarla del local en frente de todos los clientes, quien apoyan al patriota sevillano.

Más tarde, ya fuera del local, en la calle, ambos, Amaia y Rafa, se siguen molestando con palabras despectivas. Al mirar Rafa cómo anda Amaia caminando, logra éste admirar los atributos de la chica vasca, quien lo cacha en el momento. Tras discutir unos segundos más, ambos entienden las señales y se atraen más que nunca.

Rafa la lleva a su casa, a su cuarto. Los dos se van quitando la ropa. Amaia sólo queda en bragas y se tira sobre la cama, quedándose dormida toda la noche. Rafa ya no quiso aprovecharse de ella. Entonces durmió feliz de tener a su lado a una mujer muy hermosa de quien se había enamorado.

Al día siguiente, Rafa se levanta temprano para compartirle la noticia a uno de sus amigos que vivía con él. Rafa le quita el desayuno que su amigo tenía en sus manos para entonces así entregárselo a la mujer hermosa del norte. Pero cuando entra a su habitación descubre que ella ya había partido, dejando entonces la cama vacía, pero habiendo dejado olvidado su bolso.

Rafa se siente desmoronado, pues él ya deseaba una vida con ella. Tomando el bolso de la chica  descubre que dejó ahí su celular además de su identificación. A Rafa se le ocurre entonces la gran idea de ir a buscarlar a su pueplo, al norte del país. Claro que esto chocaría con su personalidad sureña, andaluza. Es así que decide, durante el camino, aprender vasco, con la ayuda de un libro.

Ya poco antes de llegar al pueblo de la chica, en el autobús suena accidentalmente su celular con un audio de un himno sevillano, no sé si de algún equipo de fútbol de allá o simplemente de su ciudad. Al notar todo el alboroto causado por este foráneo himno, Rafa se siente avergonzado, y comienza a hablar en el acento local, preguntándose cómo fue que haya sonado ese himno.

Una mujer lo descubre y se le acerca a él, preguntándole que si él es sevillano. Rafa se opone muchas veces pero la mujer lo logra convencer de decir la verdad, y Rafa termina declarándose sevillano, pero pidiéndole que no lo comentara a los demás. Ambos se hacen amigos durante el resto del viaje. Rafa le platica su plan, de ir a buscar a su enamorada. La mujer lo apoya y le desea mucha suerte en su objetivo.

Ya al llegar al pueblo, Rafa busca la dirección, y cuando finalmente la encuentra, toca a su puerta. Pocos minutos después Amaia lo recibe, sorprendida de verlo lo intenta correr de su casa. Sin embargo, nuestro joven sevillano le alcanza a entregar sus pertenencias a las chica vasca.

Nuevamente en las calles de este pueblo del norte, Rafa accidentalmente le prende fuego a un basurero de la calle y es confundido como un vándalo separatista, por lo que la guardia local lo meta a la cárcel, donde en un inicio quiere mostrarse inocente ante los policías diciendo la verdad, sobre su identidad del sur, pero al entrar a la celda y habiéndose topado con