Dienstag, August 16, 2016

Sobre las preocupaciones, tareas y apuros. Marta, María y Jesús

Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude."

Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas; una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada."

(Evangelio según San Lucas 10, 38-42)

El domingo pasado tuve una "cita", si es que puede llamársele cita, con una chica muy linda que me invitó a participar en las fiestas del Señor de la expiración en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el centro de Nigelünge.

Era la primera vez que ella y yo nos veríamos en persona. Ya teníamos platicando aproximadamente dos meses a través de WhatsApp. Nuestro contacto inicial fue por la página Plenty of Fish. Actualmente yo ya me salí de esas páginas de citas que he utilizado para conocer chicas.

Lo que más me gustó de esta chica es que es católica practicante, además que es muy humilde al decir que no es tan buena cuando yo le digo que sí es una chica muy buena, ya que es muy devota y está muy enamorada de nuestro Señor. ¡Por supuesto que es una mujer muy buena!

Sinceramente he encontrado pocas mujeres así en las páginas para conocer chicas. Pocas, la verdad.

Yo sabía muy bien que ella estaría participando activamente en las tantas actividades de la fiesta local de Nuestro Señor de la expiración. Pero no sabía que antepondría sus responsabilidades a estar conmigo.

Llegué a tiempo para la misa solemne de las siete de la tarde. Mantuve mi celular prendido para estar comunicado con ella. Ambos nos encontrábamos en el templo, pero en distintos lugares.

Los dos vivimos la misa. Yo siendo partícipe normal, escuchando la palabra de Dios y recibiendo la Eucaristía. Ella además se encontraba con sus compañeros de grupo animando la celebración, aventando globos desde la parte superior del templo.

Al terminar la misa, dejé que pasara un tiempo para poder contactarla, pues la gente seguía saliendo del templo. Pasados unos minutos, le mandé un mensaje preguntándole dónde se encontraba. Tras no recibir respuesta le marqué a su teléfono pocos minutos después. Como no me contestó, decidí dar una vuelta por la plaza principal de Nibelünge.

Yo ya me encontraba en un edificio redondo frente a la parroquia cuando recibí la llamada de esta chica. Quedamos en vernos por el reloj de la plaza, el cual se encuentra entre la iglesia y el museo de la ciudad, frente a los baños públicos. No tardé en llegar allá y al arribar a ese punto esperé a ver si la hallaba.

Tardé poco en descubrir que ella se encontraba a unos pocos metros delante de mí. Ella tenía ya su teléfono celular en sus manos, apenas marcándome mientras le explicaba a otra chica algo sobre los puestos de comida. Mi teléfono comenzó a sonar y contesté la llamada, confirmando así que sí era ella a quien yo estaba viendo.

Al contestarle le decía que la estaba viendo, estando casi detrás de ella. Al vernos, colgamos la llamada y nos saludamos. Se portó muy linda al vernos finalmente por primera vez. Tras esto, nos dirigimos a dar una vuelta por la plaza y platicar brevemente.

Vaya que sí era bonita esta chica. Morenita, de cabello largo y oscuro. Portaba unas trenzas. Más o menos de mi estatura. De figura delgada. Muy alegre, atenta, muy platicadora, sonriente. Una blusa sin mangas y pantalón de mezclilla. En un inicio se portó muy bien.

Noté también que ella se encontraba con muchas preocupaciones por la kermesse. Su grupo estaba encargado del puesto de harmburguesas, tanto de la preparación y venta, y la limpieza del puesto al final.

Tras platicar algo me invitó a que nos acercáramos a una zona donde estaban unas gradas, pues iban a proyectar un pequeño video que ilustraba la historia de la cruz de Nuestro Señor de la expiración y un espectáculo de luces.

La verdad el espectáculo estuvo muy bonito, excelentemente diseñado. Algo que jamás había visto. Claro que no lo he visto todo, pero esto estuvo muy bien hecho. Aprendí lo básico sobre esta imagen y su veneración. Muy bonita historia. Tras el video y el espectáculo

Ella en varias ocasiones no soltaba el teléfono celular para mandar mensajes y en una que otra ocasión realizó alguna llamada para solucionar algo referente al evento. Todo esto no me sorprendía, pues yo entendía muy bien su responsabilidad en el evento.

Incluso en varias ocasiones me propuso que la esperara en el lugar donde nos encontrábamos mientras ella iba a ver algo relacionado a sus pendientes. Esto sí que me molestó, pues ella tenía la gran idea de dejarme solo en algún sitio, en un lugar donde yo no conocía a nadie. Ella prometía que volvería.

Claro que le dije que mejor la acompañaba a donde ella fuera. No tenía pensado pasar todo el evento solo entre tanta gente, cuando mi intención era estar con ella, platicando, conociéndonos.

En uno de esos momentos en que íbamos caminando a prisa de un lugar a otro, sentí la mano de una persona tocar mi hombre derecho. No me imaginaba quién sería. Resultó ser un amigo, ¡por fin alguien que sí tenía ganas de saludarme! Era [Héctor], un amigo y compañero de la carrera, de mi escuela de Ekimasce.

¡Años sin saber de [Héctor]! Me presentó a su esposa, [Lizzeth], a quien yo ya conocía, pues ellos fueron novios desde aquella época universitaria. Tienen pocos años de casados, y ya tienen un bebé. Sólo sé que su esposa no era católica, sino cristiana.

Por mi parte, yo les presenté a [Yessica], mi amiga, quien me había invitado al evento. [Héctor] y yo nos mostramos muy alegres de vernos. ¡Y cómo no estarlo! Él era uno de esos pocos amigos católicos practicantes con quienes podía hablar sobre temas de nuestra religión.

Pronto nos despedimos, por el momento, y cada quien tomó su camino.

Seguido de este suceso, ya nos encontrábamos cerca del puesto de las hamburguesas. Fue allí que conocí a algunos de sus amigos e incluso a su hermana que se acaba de comprometer con su novio. No me presentó con toda la gente que nos topábamos, pero sí con su hermana.

Minutos más tarde, cerca de las nueve y media de la noche, apenas nos estaríamos formando para comprar mi hamburguesa, pues ella ya había comido desde antes y no tenía hambre. Apenas alcanzamos hamburguesas y un matrimonio que estaba después de nosotros.

Fuimos nuevamente a la plaza que está frente a la parroquia a platicar, sentados sobre una banca. A la distancia veía a mi amigo [Héctor], junto con su esposa y su niño. [Yessica] y yo platicamos un poco, más bien, yo le platicaba a ella sobre mi amistad con [Héctor].

Apenas iba a comenzar a cenar mi hamburguesa cuando ella me pregunta que si no me molestaba que me dejara solo por un momento, pues tenía que ver los pendientes de la limpieza y desarmado del puesto. Yo le comenté que no había problema, que hiciera lo que tuviera que hacer. Fue así que me dejó comiendo solo, dejándome con mis tantos pensamientos y mis sentimientos volubles.

Sinceramente estoy acostumbrado a comer solo, pero esta vez fue la más triste, pues no tenía la intención de comer solo, sino acompañado, y ella me había abandonado. Tenía hambre, y además me sentía algo triste.

Mis pensamientos seguían revolviéndose en mi cabeza; no sabía si escabullirme, huir, irme sin avisar, al fin y al cabo ella no se veía interesada, a lo mejor ni se daría cuenta. Pero también me dije a mí mismo, vamos a despedirnos, a agradecer lo poco que [Yessica] sí hizo bien, porque se quedó demasiado lejos de una buena atención.

Fue así que me encaminé hacia el puesto de hamburguesas. Ya al verme, me recibió con una sonrisa, preguntándome que si ya me iba. ¿Será que ella, más que yo, estaba esperando tanto que me fuera? Le dije que sí, aunque todavía le pregunté que si no necesitaban algo de ayuda ahí, a lo cual me respondió que no.

Entonces le dije que la pasé muy bien, que me encantó conocer más de Nuestro Señor de la expiración y la proyección y el espectáculo de luces, y conocerla a ella. Todo esto fue verdad. Lo único que no me gustó fue cómo me atendió. Entiendo sus preocupaciones y apuros, pero eso no es excusa para dejarme solo, sin haberme dejado al menos con una amistad de ella para estar acompañado siquiera.

Nos despedimos y nos abrazamos. Ella dijo que a ver si en otra ocasión, ya con más calma, salíamos a platicar. Yo la verdad sí quería volver a verla, pues me gustaba mucho, a pesar de sus malos errores esa noche.

Apenas di varios pasos y saqué de mi mochila bandolera mi gorra azul de los Dodgers, como símbolo de mi persona, de mi verdadera forma de ser, de mi autonomía e independencia. No debí haberme vestido tan formal. Yo originalmente quería portar un jersey de este equipo angelino, verme más casual, deportivo. Sacrifiqué mi propia comodidad por alguien que ni siquiera quiso pasar su tiempo conmigo. Me disgustó totalmente eso.

No pude negar pensar en el camino a casa sobre la cita bíblica en que Jesús visita a las hermanas Marta y María, donde la primera se ve muy atareada y la segunda se muestra atenta, escuchando a Nuestro Señor a sus pies y sirviéndolo.

Podría parecer que yo quisiera aparentar ser el mismo Jesucristo, Dios, pero no es mi intención, sino comparar las acciones de [Yessica] con las de Marta, a quien lamentablemente se asemejó.

Gracias a esto puedo sentir más o menos lo que pudo haber sentido Nuestro Señor, pero lamentablemente a mí me faltó tener a esa María, a esa mujer atenta, servicial, no solamente con mi Señor, sino también conmigo.

Claro, como nuestra madre María, ninguna otra mujer se le asemeja, pero una mujer que esté dispuesta a conocerme, tratarme, y disfrutar de un momento junto conmigo, eso lo valoro demasiado. Sé que yo no soy ni seré nada cercano a Jesucristo, pero deseo acercarme a ese ideal.

Cómo deseo encontrar a una mujer que desee hacer la voluntad de Dios... junto conmigo.

Integración de profesionistas, día 4

El día de hoy fue la cuarta sesión del curso Integración de profesionistas en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en Il Asoiroir. Habíamos quedado [Jessica], [Felipe] y yo en vernos allá en la iglesia.

Ellos dos se verían en el centro de Harlzbornn. A mí me quedaba algo laborioso llegar al punto donde ellos se habían citado, cerca de Interplaza Shoptown.

Llegué temprano a la colonia de la iglesia. Ya que no alcancé a dormir bien la noche anterior y me dolía mucho la cabeza, decidí ir a comer en un Seven Eleven de ahí cerca.

Más tarde llegaría al salón donde han estado siendo nuestras sesiones del curso. Saludé a los coordinadores que ya se encontraban preparando lo necesario para la sesión de hoy y me quedé charlando un poco con dos hermanos que también habían llegado temprano.

Cuando alguien arribaba al salón, los coordinadores le pedían a cada persona que anotara en un papelito su nombre y apellido. No sabíamos para qué. Ahí mismo nos dieron nuestro gaffette.

Poco a poco fuero llegando más y más hermanos. Llegó [Daniela], la chica arquitecta que va en décimo semestre en la Klairebeaux Mehnarins. Ella es muy agradable y atenta, tranquila. Me saludó cortésmente y platicamos un poco.

Más tarde llegarían [Jessy] y [Felipe]. Detrás de mí se sentó [Marco]. Vi rostros nuevos, y algunos conocidos. Aún no me sé el nombre de varios de mis hermanos.

Esta cuarta sesión comenzó con la oración inicial, luego con una dinámica alegre dirigida por Adgrei. Ella portaba un bote donde venían los susodichos papelitos con nuestros nombres y apellidos. Cada quien tomaría uno y le escribiría una pequeña oración dirigida a Dios para interceder por esa persona que se nos fue asignada.

A mí me tocó una chica, [Jessika B.]. No la conocía. Al parecer es nueva, no estoy seguro. Ya cuando todos terminamos, nuestro siguiente objetivo era llegar con esa persona y entregarle nuestra oración.

Como no sabía quién era [Jessika B.], tuve que buscar primero el nombre que venía en el gaffette. Por suerte que ella se encontraba cerca de mí y no tardé mucho en dar con ella. Yo le toqué a [Marcela], una chica que creo que la conocí en la segunda sesión, si no es que desde la primera.

Después de todo esto, siguió el tema, impartido por [Guadalupe], sobre la oración. Fue un tema muy bueno, completo. Hubo buena participación de mis hermanos. El tema duró, creo yo, casi una hora. Después de esto, se nos dieron instrucciones sobre qué posiciones corporales usar al querer orar. Parados, sentados sobre el suelo, incados, postrados sobre el suelo.

Todo esto era para prepararnos para el momento culmen: la llegada de nuestro amadísimo Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Unas coordinadoras Lo trajeron y Lo colocaron en la custodia. Ya entonces comenzamos a utilizar las posiciones que nos enseñaron previamente y estuvimos así ante nuestro Señor.

Fue un momento muy hermoso. Muchos lo disfrutamos. Pusieron algunas canciones católicas para adoración. Lo típico fue que muchas voces femeninas se escuchaban cantando. Yo nunca he sido bueno para cantar, y menos conozco las canciones de música católica.

Esto concluyó el encuentro semanal y todos nos despedimos. Cuando salimos descubrimos que ya estaba lloviendo algo fuerte. Todos comenzamos a dispersarnos en pequeños grupos.

[Jessy] y [Felipe] se irían juntos hasta Theauton. [Jessy] me dio ride más adelante sobre la avenida Garza Sada, donde yo tomaría la ruta 211 York.

Y fue así como disfruté una vez más una sesión del curso de Integración de profesionistas. Otra vez tuve un martes mágico.