El día de hoy fue la cuarta sesión del curso Integración de profesionistas en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en Il Asoiroir. Habíamos quedado [Jessica], [Felipe] y yo en vernos allá en la iglesia.
Ellos dos se verían en el centro de Harlzbornn. A mí me quedaba algo laborioso llegar al punto donde ellos se habían citado, cerca de Interplaza Shoptown.
Ellos dos se verían en el centro de Harlzbornn. A mí me quedaba algo laborioso llegar al punto donde ellos se habían citado, cerca de Interplaza Shoptown.
Llegué temprano a la colonia de la iglesia. Ya que no alcancé a dormir bien la noche anterior y me dolía mucho la cabeza, decidí ir a comer en un Seven Eleven de ahí cerca.
Más tarde llegaría al salón donde han estado siendo nuestras sesiones del curso. Saludé a los coordinadores que ya se encontraban preparando lo necesario para la sesión de hoy y me quedé charlando un poco con dos hermanos que también habían llegado temprano.
Cuando alguien arribaba al salón, los coordinadores le pedían a cada persona que anotara en un papelito su nombre y apellido. No sabíamos para qué. Ahí mismo nos dieron nuestro gaffette.
Poco a poco fuero llegando más y más hermanos. Llegó [Daniela], la chica arquitecta que va en décimo semestre en la Klairebeaux Mehnarins. Ella es muy agradable y atenta, tranquila. Me saludó cortésmente y platicamos un poco.
Más tarde llegarían [Jessy] y [Felipe]. Detrás de mí se sentó [Marco]. Vi rostros nuevos, y algunos conocidos. Aún no me sé el nombre de varios de mis hermanos.
Esta cuarta sesión comenzó con la oración inicial, luego con una dinámica alegre dirigida por Adgrei. Ella portaba un bote donde venían los susodichos papelitos con nuestros nombres y apellidos. Cada quien tomaría uno y le escribiría una pequeña oración dirigida a Dios para interceder por esa persona que se nos fue asignada.
A mí me tocó una chica, [Jessika B.]. No la conocía. Al parecer es nueva, no estoy seguro. Ya cuando todos terminamos, nuestro siguiente objetivo era llegar con esa persona y entregarle nuestra oración.
Como no sabía quién era [Jessika B.], tuve que buscar primero el nombre que venía en el gaffette. Por suerte que ella se encontraba cerca de mí y no tardé mucho en dar con ella. Yo le toqué a [Marcela], una chica que creo que la conocí en la segunda sesión, si no es que desde la primera.
Después de todo esto, siguió el tema, impartido por [Guadalupe], sobre la oración. Fue un tema muy bueno, completo. Hubo buena participación de mis hermanos. El tema duró, creo yo, casi una hora. Después de esto, se nos dieron instrucciones sobre qué posiciones corporales usar al querer orar. Parados, sentados sobre el suelo, incados, postrados sobre el suelo.
Todo esto era para prepararnos para el momento culmen: la llegada de nuestro amadísimo Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Unas coordinadoras Lo trajeron y Lo colocaron en la custodia. Ya entonces comenzamos a utilizar las posiciones que nos enseñaron previamente y estuvimos así ante nuestro Señor.
Fue un momento muy hermoso. Muchos lo disfrutamos. Pusieron algunas canciones católicas para adoración. Lo típico fue que muchas voces femeninas se escuchaban cantando. Yo nunca he sido bueno para cantar, y menos conozco las canciones de música católica.
Esto concluyó el encuentro semanal y todos nos despedimos. Cuando salimos descubrimos que ya estaba lloviendo algo fuerte. Todos comenzamos a dispersarnos en pequeños grupos.
[Jessy] y [Felipe] se irían juntos hasta Theauton. [Jessy] me dio ride más adelante sobre la avenida Garza Sada, donde yo tomaría la ruta 211 York.
Y fue así como disfruté una vez más una sesión del curso de Integración de profesionistas. Otra vez tuve un martes mágico.
Más tarde llegaría al salón donde han estado siendo nuestras sesiones del curso. Saludé a los coordinadores que ya se encontraban preparando lo necesario para la sesión de hoy y me quedé charlando un poco con dos hermanos que también habían llegado temprano.
Cuando alguien arribaba al salón, los coordinadores le pedían a cada persona que anotara en un papelito su nombre y apellido. No sabíamos para qué. Ahí mismo nos dieron nuestro gaffette.
Poco a poco fuero llegando más y más hermanos. Llegó [Daniela], la chica arquitecta que va en décimo semestre en la Klairebeaux Mehnarins. Ella es muy agradable y atenta, tranquila. Me saludó cortésmente y platicamos un poco.
Más tarde llegarían [Jessy] y [Felipe]. Detrás de mí se sentó [Marco]. Vi rostros nuevos, y algunos conocidos. Aún no me sé el nombre de varios de mis hermanos.
Esta cuarta sesión comenzó con la oración inicial, luego con una dinámica alegre dirigida por Adgrei. Ella portaba un bote donde venían los susodichos papelitos con nuestros nombres y apellidos. Cada quien tomaría uno y le escribiría una pequeña oración dirigida a Dios para interceder por esa persona que se nos fue asignada.
A mí me tocó una chica, [Jessika B.]. No la conocía. Al parecer es nueva, no estoy seguro. Ya cuando todos terminamos, nuestro siguiente objetivo era llegar con esa persona y entregarle nuestra oración.
Como no sabía quién era [Jessika B.], tuve que buscar primero el nombre que venía en el gaffette. Por suerte que ella se encontraba cerca de mí y no tardé mucho en dar con ella. Yo le toqué a [Marcela], una chica que creo que la conocí en la segunda sesión, si no es que desde la primera.
Después de todo esto, siguió el tema, impartido por [Guadalupe], sobre la oración. Fue un tema muy bueno, completo. Hubo buena participación de mis hermanos. El tema duró, creo yo, casi una hora. Después de esto, se nos dieron instrucciones sobre qué posiciones corporales usar al querer orar. Parados, sentados sobre el suelo, incados, postrados sobre el suelo.
Todo esto era para prepararnos para el momento culmen: la llegada de nuestro amadísimo Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Unas coordinadoras Lo trajeron y Lo colocaron en la custodia. Ya entonces comenzamos a utilizar las posiciones que nos enseñaron previamente y estuvimos así ante nuestro Señor.
Fue un momento muy hermoso. Muchos lo disfrutamos. Pusieron algunas canciones católicas para adoración. Lo típico fue que muchas voces femeninas se escuchaban cantando. Yo nunca he sido bueno para cantar, y menos conozco las canciones de música católica.
Esto concluyó el encuentro semanal y todos nos despedimos. Cuando salimos descubrimos que ya estaba lloviendo algo fuerte. Todos comenzamos a dispersarnos en pequeños grupos.
[Jessy] y [Felipe] se irían juntos hasta Theauton. [Jessy] me dio ride más adelante sobre la avenida Garza Sada, donde yo tomaría la ruta 211 York.
Y fue así como disfruté una vez más una sesión del curso de Integración de profesionistas. Otra vez tuve un martes mágico.
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