Salmo 106 (105)
Confesión nacional
¡Dichosos los que guardan el derecho,
los que practican siempre la justicia!
¡Acuérdate de mí, Yahvé,
hazlo por amor a tu pueblo,
ven a ofrecerme tu ayuda.
Para que vea la dicha de tus elegidos,
me alegre con la alegría de tu pueblo
y me felicite con tu heredad!
[...]
No exterminaron a los pueblos
que Yahvé les había indicado;
se mezclaron con los paganos
y aprendieron sus prácticas.
Adoraron a sus ídolos,
que les sirvieron de trampa;
sacrificaron a sus hijos
y a sus hijas a demonios.
Sangre inocente derramaban,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
inmolados a los ídolos de Canaán,
y profanaron el país con crímenes.
Se mancillaron con sus obras,
se prostituyeron con sus prácticas.
Entonces se inflamó la cólera de Yahvé
contra su pueblo y aborreció su heredad.
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