Lunes, 15 de enero del 2024
Tras mi clase de las nueve de la mañana me dirigí a la cafetería, con la intención de comprar algo para almorzar, y tener la oportunidad de ver a esa niña tan hermosa que me trae loco. Suelo formarme en la misma fila que hacen los alumnos, desechando mi privilegio de profesor, tanto por humildad, pero también por interés de poder hacer más tiempo y aumentar mis posibilidades de toparme a esa persona especial.
Yo ya había visto, desde el primer o segundo día de clases, que el grupo 47, donde están Sirama y sus amigas, tenían su única hora libre de las nueve con cincuenta minutos hasta las diez con cuarenta minutos, por lo que ellas también aprovechan para comer algo a esa misma hora.
Estando yo en la fila, se formaron detrás de mí unos compañeros del mismo grupo, y estuvimos platicando varios minutos, cuando de repente noté la presencia de estas chicas lindas, y vi a una Sirama sonriente, y algo nerviosa. Sus amigas también volteaban a verme, con sonrisas. La verdad me da alegría saber que a ellas también les alegra esto.
Ver esos ojos tan tiernos y llenos de vida, me da tanta alegría, me da tantas ganas de vivir. Sirama es una chica muy hermosa, muy linda. Es impresionante cómo me hace sentir, siendo tan sólo una niña, una mujercita.
Durante todo el rato que estuve haciendo fila y platicaba con más alumnos, veía cómo nos mirábamos brevemente, con sonrisas prudentes y cómplices.
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Martes, 16 de enero del 2024
Minutos después del mediodía comencé a dirigirme al salón 2203, la pecera, para llegar a tiempo a mi clase de PCI IV. Noté que no se encontraba [Ximena] en la aula. Inicié saludando a varios alumnos, notando que habían alumnos externos a la clase, así como también algunos que apenas se integraban al grupo, para esta materia.
No pasó mucho tiempo cuando pasaron al salón Sirama y Anvar. Yo ya estaba pasando lista de asistencia, y Sirama me confirmó desde su lugar que [Ximena] no había venido a clases. Tras la asistencia comencé a platicar de qué se trata la nueva actividad del día.
No logré que la mayoría la realizara al momento, pero sí noté que al menos una cuarta o tercera parte del grupo sí la iniciaran. Muchos alumnos parece que ya están tomando de manera muy ligera esta clase.
En varias ocasiones me acerqué a la mesa donde están los ojos más bonitos de la escuela. Desde casi el momento en que me senté por primera vez con ellas, Sirama me saludó con una sonrisa tierna, linda, dulce y un poco tímida. ¡Qué mujer tan hermosa!
E incluso cuando estoy a la distancia, mis ojos buscan sus ojos, y Sirama a veces le pide a su amiga Anvar que le diga si sí estoy dirigiendo mi mirada hacia ella.