Dienstag, Januar 07, 2025

23 de noviembre del 2023: Sirama

Aquel jueves, 23 de noviembre del 2023, cuando aún me encontraba dando clases en Vautèlle Abanarins, mi gran amigo Haargues me había apoyado dando una conferencia a los alumnos de los grupos M13 y M52, entre otros. Estoy eternamente agradecido con él, ya que me hizo un gran favor al haber regalado su tiempo con su plática, las cuales yo sé que las cobra demasiado bien. Todo a cambio de que orara por él y su familia. Haargues es una persona increíble y admirable.

Más tarde tendría yo mi clase de Biology con el grupo B17 en la aula 4203, pero ya que muchos fueron a su correspondiente plática, prácticamente no tuve alumnos. Noté entre los asientos que alguien había olvidado su hoja donde les sellarían su asistencia a las pláticas. Vi que le pertenecía a [Jaime], uno de mis alumnos de este grupo, y me decidí a buscarlo.

Bajé del edificio 4 hacia el edificio 1. Fue justo cuando me encontraba frente a la puerta de cristal de este último edificio cuando divisé unos pocos metros adelante a Sirá junto con Anvar, su gran amiga. Sirá se veía tan linda, portando un suéter de color anaranjado. Noté que Anvar estaba cerca de una columna, casi oculta a mi vista. Sirá, al verme, se puso muy nerviosa, sonriendo tímidamente, aferrándose tiernamente a la blusa o sudadera de su amiga, queriéndose ocultar inútilmente de mi vista.

En ese momento noté a [Jaime] que iba apenas a buscar su hoja, y lo intercepté y le entregué su documento. Duré unos pocos segundos ahí parado. Tuve el pensamiento de acercarme a las chicas y saludarlas, pero preferí dejarlas en paz. Sonreí y decidí alejarme discretamente del sitio del avistamiento. Me moví unos pocos metros hacia la sala de maestros, sin dar la vuelta atrás, para dar oportunidad que las chicas pudieran salir, si es que esa era su intención original.

Si bien siempre me da gusto ver a esa hermosa chica, nunca me ha gustado incomodarla. Yo sé que ella también le agradaba verme, por su tímida sonrisa, pero entendía que ella no quería ser descubierta por alguien más. Y está bien eso. Me dirigí a la sala de maestros para tomar un descanso.

No puedo negar que Sirama se veía tan linda. Verla quererse ocultar de mí me dio ternura, y más porque ella sabía que la vi, y su amiga al parecer quería calmarla o tranquilizarla. Es sorprendente cómo una chica se podría sentir al verme, o al ver que yo la noté. Me da algo de risa, una gracia bonita, pero también no deja de sorprenderme.





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