En esta ocasión soñé que me encontraba dando clases en Le Dörfeaux Mehnarins a un grupo pequeño de jóvenes y adultos (algo mayores). La materia era posiblemente Balance de materia y energía. ¡Algo que verdaderamente me encanta!
Notaba el gran agrado e impacto en mis estudiantes. De verdad les gustaba mi forma de enseñar esta asignatura. Pasaban los días y notaba que el grupo iba creciendo, no sólo en tamaño, sino también en diversidad, pues gente que no tenía nada que ver con la profesión de ingeniería química se veía interesada, no tanto en la materia, sino en mi dominio del tema y la forma en que abordaba la solución de los problemas.
Recuerdo haber visto a mi suegra entre los asistentes. Ella fue clave en atraer gente para aumentar mi audiencia. Incluso los medios de comunicación locales se habían mostrado interesados en grabar un espacio sobre mi cátedra y buscaban alguna entrevista.
Sin embargo, en algún momento entre las clases hubo un descanso. Yo me había ido a una terraza, donde se encontraba una cafetería, pues yo deseaba tomar un refrigerio. Yo era muy tranquilo con mis alumnos, no apresurándolos para regresar a la clase.
Fue entonces que me vi abordado por un grupo de jóvenes que parecían ser ladrones. Al parecer querían arrebatarme mi cartera. Mi preocupación me mantenía alerta, por lo que evitaba que se acercaran lo suficiente para asaltarme. Gracias a Dios no lograron su objetivo, pues retorné tranquilamente al aula.
De verdad me gustó mucho este sueño. Es un sueño para mí el dar algún día clases de ingeniería química, y no se diga en Le Dörfeaux Mehnarins.