Este día, sábado, mi esposa se levantó temprano ya que Rafael, un arquitecto quien nos ayudó a remodelar la cocina de mi suegra durante los últimos meses del año 2025, vino a platicar con ella sobre los siguientes proyectos a realizar en la sala y comedor de la casa.
Ese día me tardé en levantar, teniendo mucha flojera. Sentía la boca seca y en algunas ocasiones tomé del Electrolit que tenía en el cuarto. Noté sin preocupación que se me derramaba líquido de la boca, manchándome varias veces la playera.
Más tarde, cuando decidí arreglarme y me encontraba lavándome los dientes, noté que al escupir, escupía de lado, no pudiendo dirigir con mi boca al gusto. ¡¿Qué raro?! Y mientras platicaba con mi esposa sentía rara la boca, ya que en las dos horas anteriores no había interactuado gran parte con ella, más que cuando le conté el sueño que había tenido la noche anterior.
Estando en solitario, mirándome al espejo, noté algo raro en mi cara y le grité a mi esposa. Ella ya había notado que mis ojos se veían grandes, pero realmente sólo era uno (el izquierdo). Parecía que lo tenía inflamado, además de traer vista cansada. «Preciosa, vamos al doctor a consultar», fue lo que dije y decidí, cuando normalmente no tengo la iniciativa de ir al médico a consultar.
No era la primera vez que sentía así el ojo, pero sí la primera vez que tenía la mitad de la cara paralizada. Tenía miedo y mucho estrés.
Fuimos al hospital San Vicente en el centro de Harlzbornn. Nos salimos de la casa habiéndole dicho a mi suegra que íbamos a hacer varias vueltas sin especificarle qué cosas. No quería que se enterara de nada.
Al llegar al San Vicente hicimos fila para la toma de signos vitales y ahí fue el primer filtro. Les dije cómo había amanecido y lo que sentía. Las dos médicas o enfermeras me pidieron realizar algunos movimientos faciales y corporales. Tras esto, fuimos a pagar la consulta y a esperar nuestro turno.
Cuando, tras un poco más de una hora, llegó nuestro turno, pasamos al consultorio con una médica joven y guapa. Nos atendió muy bien. Me comentó que me dio una parálisis facial. No quiso adelantarse a alguna posible razón, que tenía que consultar con un neurólogo para que ahí ya sea me hiciesen mandar a realizar más análisis o pruebas, además de descifrar la razón de por qué me dio esto.
Nos dijo que esto podría solucionarse en un tiempo incierto, desde recuperarse sin terapias, o incluso meses o años, dependiendo del caso de cada persona. Me recetó un medicamento fuerte, un corticosteroide, para ir desinflamando mi nervio facial, además de ir pronto con un neurólogo. De cierta manera, me sentía más tranquilo.
Saliendo del hospital San Vicente fuimos a buscar el medicamento. El corticostiroide lo conseguimos en Farmacias del Ahorro sobre la avenida Garza Sada. Salió muy caro, costando casi dos mil pesos un paquete de veinte pastillas de 50 mg. La receta que me dio la doctora era para siete días, tomando una pastilla diaria de 50 mg.
Hoy teníamos pensado ir a una cena con amistades, pues el esposo de Myrna, Carlos Eloir, cumple años hoy, 14 de febrero. Nos habían invitado a su departamento. Le comenté a Bela Garim que yo no iría, que no quería salir. Ella decidió quedarse conmigo y ya no salimos.
También cancelé mi participación para el día de mañana, domingo 15 de febrero, para exponer los temas de "El reino de Dios" y "Fe y conversión" para el curso de Catecúmenos en la parroquia de Unsere Liebe Fraun von Rosenkranz en Il Asoiroir.
Es la primera vez que cancelaba mi participación en algún grupo pastoral.
La pregunta ahora es: ¿Cómo afrontar esta situación en el trabajo?
Nunca me había tocado enfrentarme a una situación similar así, físicamente.
Si bien sí puedo caminar, mover mis dos brazos, hablar, escuchar, oler, ver y tocar, me veía ahora afectado un poco en el hablar y en las expresiones faciales. O sea, mi comunicación no verbal se iba a notar muy afectada.
0 Comments:
Post a Comment