Sonntag, Januar 24, 2016

Una llamada cristiana y una persecusión. Plaza Fiesta San Agustín

En este sueño, yo me encontraba en varios lugares. En algunas ocasiones me hallaba en Plaza Fiesta San Agustín, en otras en la empresa donde trabajo, en otras cerca de mi casa, y en otras en un restaurante muy bonito. Comenzaré diciendo que habían dos muchachas que me buscaban para algo. En teoría yo había salido ya con una de las dos hace tiempo, sin saber a quién correspondería en la vida real.

Ya me habían hablado por teléfono. Se había comunicado conmigo una de ellas, diciéndome que su amiga era quien me estaba buscando, que para hacerme una entrevista, para un podcast que tenían ellas juntas, sobre religión. La verdad siempre he querido ser entrevistado. Sin ser en un extremo egoísta o narcisista, me encanta la idea de hablar sobre mí, sobre mi vida, sobre mis pensamientos,dar mi opinión sobre algún tema que me apasione.

Yo en un inicio me hallaba en el trabajo, pero como la planta estaba parada decidí salir de la empresa a comer, y decidí ir a una plaza comercial que en la vida real está no muy cerca de donde actualmente laboro. Allá entré a cierto restaurante donde había mucha gente, varias muchachas muy guapas y varios jóvenes.

Más tarde me toparía al par de chicas que tanto querían contactarme y hablar conmigo. Ambas eran muy guapas. Delgadas, de piel blanca, una de cabello oscuro, lacio. La otra no la recuerdo muy bien. La chica de quien acabo de hacer la descripción iba con su novio, quien era español.

Logramos hablar esta chica linda y yo por unos minutos. Luego me presentó a su novio. Ella me explicó que tenían ellos juntos un podcast sobre religión, el cual lo transmitían desde Europa, no recuerdo si desde Alemania, España u algún otro lugar como Inglaterra. Lo que me cayó muy mal del novio de esta chica es que cuando yo le pregunté a él la razón de por qué transmitían desde Europa y no desde aquí en México, en su ciudad, él me contestó, en inglés, que los españoles lo sabían hacer mejor.

Odié tanto su arrogancia. Poco después de esto no me quedó más que despedirme de estas personas. Luego salí algo apresurado del restaurante. En ese instante yo traía en mis manos, colgando desde mis dedos, un par de tenis de baloncesto, de color blanco con rojo y morado. Accidentalmente se me cayeron y una joven me dijo: "Se te cayeron tus tenis azules." Claro que en el sueño fui lo suficientemente consciente de que no eran azules.

Cabe notar que los tenis que soñé son un par de tenis que yo tuve hace varios años, aproximadamente unos seis o siete años atrás. Creo que el año pasado los volví a ver en una tienda que está en el centro de Harlzbornn. Me gustaban mucho esos tenis que sí tenía pensado conseguirlos nuevamente.

Luego, ya saliendo del restaurante, me hallaba en los pasillos de Plaza Fiesta San Agustín. Recuerdo haber visto el trenecito que lleva a muchos niños. Se suponía que había un concierto del pianista argentino Raúl Di Blasio. En la vida real, yo ya había visto anuncios de un concierto en el teatro San Agustín en la misma plaza comercial y en las avenidas.

Luego me dirigiría hacia la empresa donde trabajo, pues recordaba que no había hecho nada de mis actividades y seguramente la planta ya habría arrancado. Más tarde estaría por una avenida cerca de mi casa. No sé por qué razón quise volver a Plaza Fiesta San Agustín. A lo mejor la planta nunca arrancó. A lo mejor me di por vencido.

Finalmente llegaría a la plaza de Nibelünge. Descubrí que dos personas parecían estar siguiéndome, que por tal razón quise caminar más de prisa. Noté que uno se fue por otro lado mientras su compañero continuaba siguiéndome. Quise de cierta manera afrontarlos. Uno de ellos me dijo, "Oye, ¿tu conoces a las abejas?" Pregunta tonta, pero fue más tonto de mi parte contestarle que sí, a lo cual me dije a mí mismo que por el hecho de contestarle me estaba arriesgando más.

"¿Conoces a las abejas que tienen rayas negras?", me volvió a preguntar mi interlocutor, quien no paraba de acercarse a mí. Le volví a contestar que sí. Yo seguía siendo muy torpe en contestarle. Luego noté que la otra persona, que había estado callada todo esos momentos se dirigía a otro lado. Todo esto fue para que me pudieran rodear y así acorralarme más fácilmente.

Habían unas escaleras que daban a la planta baja. Las bajé demasiado rápido, pero las dos personas que me perseguían estaban a punto de alcanzarme, pues el que habíase retirado por un lado ahora llegaba por la puerta donde yo pensaba entrar. Yo ya no tenía escapatoria. Y creo que fue ahí, viéndome acorralado, cuando por la desesperación del sueño me desperté y me di cuenta que estaba soñando.

El hecho de haber sido perseguido en este sueño fue causado, pienso yo, porque en esta semana, que anduve en el turno de noche, yo iba caminando por la avenida sobre la cual está ubicada la planta de la empresa donde trabajo. Iba apenas unos metros caminando tras haber pasado por la esquina de la cuadra cuando noté que alguien me apuntaba desde el otro lado de la calle con un láser.

Esto me puso muy nervioso, que comencé a caminar despacio, pero sin detenerme. Logré escuchar a alguien que gritaba o decía cosas, pero yo nunca volteé a ver si podía ubicar a tal persona. Llegué a pensar que yo sería secuestrado o, al menos, asaltado. Gracias a Dios que nada de eso pasó. Pasados varios metros, y segundos, la luz que parecía seguirme unos centímetros delante de mí se había esfumado, al igual que la voz de la persona que me decía cosas o profería ruidos desde el otro lado de la calle.

Aunque me pregunto, ¿de dónde rayos salió la idea de las abejas? ¿Quiénes son las dos chicas que me buscaban para entrevistarme?

Samstag, Januar 23, 2016

Una entrevista sulfonada

Para este sueño me encontraba yo en los terrenos de la empresa donde actualmente trabajo. Me hallaba en la área de embarques, por donde se estacionan los transportes de materia prima y producto terminado. La localización de las áreas estaba algo cambiada en este sueño.

Cerca del estacionamiento de los transportes estaba la planta de sulfonación. Los operadores de materias primas, junto con los de sulfonación, se encontraban llenando una pipa con pasta neutra de sodio (dodecilbencensulfonato de sodio). Al parecer estaban llenando la pipa con una bomba que estaba trabajando muy veloz, lo cual en la realidad es todo lo contrario.

La verdad es que en la vida real nunca me ha tocado que carguen (o descarguen) pipas de pasta neutra. Siempre son de ácido (dodecilbencen-) sulfónico. Y normalmente se tarda como dos horas mínimo para cargar o descargar el transporte.

Luego salí un momento de la empresa, caminé unos metros y justo a las afueras de la planta habían unas oficinas de una agencia de empleos. Varias personas se encontraban ahí reunidas. Yo me senté a lado de un joven, al parecer un poco mayor que yo, quien tenía experiencia laboral similar a la mía. Conversé un poco con este muchacho.

Resulta que yo también quería buscar trabajo. No sé si en mis sueños había aplicado yo para alguna vacante. Se encontraban dos mujeres de esta agencia de empleos en las oficinas: una en la recepción y otra en una oficina contigua entrevistando a los candidatos.

La señora de la recepción tendría más de cincuenta años de edad, portaba lentes y no estoy seguro a qué persona, a qué secretaria, del mundo real se parecía ella. A mi mente viene la secretaria de una ingeniera química que era jefa del laboratorio de química inorgánica de la escuela de Ekimasce.

La chica que se hallaba entrevistando en la oficina de a lado era muy similar a [Sofía], una niña rubia muy guapa y linda que vive cerca de mi hogar. Es algo mayor que mi hermana, teniendo probablemente en este momento unos veintitrés años de edad.

Entonces pasamos con esta chica el joven con quien conversé brevemente y yo. El puesto al que aplicábamos los dos era referente a sulfonación, y por lo que habíamos platicado ambos, teníamos la experiencia y conocimientos. Eramos competentes y competíamos los dos por el puesto.

En este sueño sucedieron otras cosas chistosas. La señora de la recepción de esta agencia de empleos en cierto momento comenzó a verse transformada en un búho. Su cara fue siendo poblada por muchísimas plumas oscuras, su nariz se fue convirtiendo en un pico, sobre el cual seguían manteniéndose sus anteojos, quedando sus ojos escondidos bajo tal plumaje.

Esta mujer más tarde diría, "Tengo mucho años y experiencia que puedo reconocer en una persona, con tan solo verla, si es apta para el puesto." ¡Tan sabia como un búho!

Y antes de terminar el sueño, la chica rubia que nos había entrevistado a mí y al otro joven se acercó a mí con una pregunta. "¿Tu eres el que subió la foto de la revista [Il Mio Papa]?" Esto se refería a un hecho real, en donde, al haber visto en la página de una revista católica la foto, el nombre y las palabras de una amiga, le tomé foto a la página y la compartí en Facebook.

Freitag, Januar 22, 2016

Una feria del libro de ensueño. Francisco Alarcón

En este sueño pasó que mi hermana Adgrei y yo, junto con alguna amiga de ella, iríamos a la Feria Internacional del Libro de Harlzbornn en Cintermex. La peculiaridad de este sueño es que la feria era en todo Cintermex, incluso en los exteriores, pasando por varios lugares del Parque Fundidora.

Yo me topaba con algunos libros de un poeta chicano, Francisco Alarcón, quien recientemente falleció. En la vida real nunca lo conocí. Sólo supe de él gracias al internet. Me gustaría algún día leer algunas de sus obras para así conocerlo y poder dar alguna opinión sobre él.

También ocurrió durante el sueño que a las afueras del edificio de Cintermex me hallé a un compañero de la preparatoria de Il Zièdew, Zusèj, quien siempre fue un chico muy alegre y divertido. Él se encontraba con algunas chicas de la preparatoria: Harlé Mará, [Samantha Fematt], [María Fernarda], entre otras más. Él siempre estaba rodeado de chicas muy lindas y agradables.

Recuerdo vagamente que también íbamos en autobús mi hermana Adgrei, su amiga y yo. Nos dirigíamos a unos edificios, al parecer de departamentos, como los de Platheau o los condominios del centro de Harlzbornn.

Donnerstag, Januar 14, 2016

Una cita en Theauton. Plaza Punto Be. Aromalí

El día de hoy vi a una chica con quien comencé a platicar a finales del año pasado. Su nombre es Adgrei, es odontóloga, tiene 31 años de edad, siendo mayor que yo por cuatro años. Ella vive en Theauton y trabaja en un consultorio dental en tal municipio.

Quedamos en vernos en la plaza Punto Be, la cual está sobre la avenida Benito Juárez, casi llegando a la avenida República Mexicana. Era la primera vez que nos veíamos en persona. Nos conocimos a través de Plenty of Fish.

Ella es católica, practicante, y por lo poco que platicamos se me había hecho interesante. Yo desde ese entonces quería conocerla. Estaba dispuesto a ir hasta Theauton para verla.

Originalmente habíamos quedado de vernos el domingo 20 de diciembre por la noche, pero resultaba que esa misma noche ella asistiría a una posada de su trabajo, diciéndome que se desocuparía tarde de ahí, a lo cual le respondí que mejor nos viésemos el siguiente fin de semana, pues yo descansaba el 26 y 27 de diciembre, pero me respondió que ella saldría de la ciudad junto con su familia la siguiente semana y que no regresarían sino hasta la primera semana de enero. Fue así que acordamos en seguir platicando y esperar hasta enero.

Pasaron los días y seguíamos platicando y escribiéndonos por WhatsApp. Un domingo, el 10 de enero, acordamos vernos en la noche, pero resultó que no podríamos vernos, ya que ella andaba muy ocupada y andaba en vueltas con su familia. Fue entonces que por segunda vez no nos vimos y nuestra primera cita se tuvo que postergar.

Finalmente quedamos en vernos hoy. Yo ya dudaba en verla, pues se me hacía lejos, pero algo dentro de mí me motivaba a verla. Nuestra similitud en la fe católica y otros temas me hacían considerarla enormemente para conocerla en persona.

Acordamos en vernos a las ocho y media de la noche en la plaza Punto Be. Yo salí de mi hogar en Kristalia cerca de las siete de la noche. Había mucho tráfico ya por las avenidas. Tomé un taxi para llegar al centro de Laubax, donde tomaría la ruta 213.

Ya llegando allá, poco antes de las siente y media de la noche, tomé el primer autobús de susodicha ruta y le pregunté al chofer que cuánto tiempo hacía para llegar a la plaza Bella Anáhuac, la cual está sobre la avenida Sendero y República Mexicana. El chofer comentó que en menos de una hora, como en cincuenta minutos, por lo que me dije a mí mismo que iba a tiempo.

Lo que no recordaba es que la ruta que más me acercaba a mi destino era la ruta 213 Quintas, y en la que yo iba no era esa. La ruta ideal entraría por República Mexicana, pasando por la avenida Benito Juárez, desembocando en Sendero y siguiendo su camino por la avenida Universidad. Me di cuenta de esto cuando nunca encontré la avenida República Mexicana y ya había pasado la plaza Bella Anáhuac.

Terminé bajándome sobre la avenida Universidad, a la altura de la estación del metro San Nicolás. Ahí tomé un taxi y le pedí que me llevara a mi destino. Había perdido varios minutos, casi media hora. Aún así, y gracias a que tomé el taxi, llegué a la plaza Punto Be con puntualidad.

Minutos más tarde ya nos estaríamos encontrando Adgrei y yo. Me dijo que fuéramos a la cafetería Aromalí. Ahí pasamos toda nuestra cita. Yo pedí un frappé de caramelo mientras ella pidió un café y un pay de manzana.

Platicamos sobre nuestros trabajos, nuestros rumbos laborales y del hogar, nuestras familias, nuestro caminar en la fe católica y amistades. Fue una cita amena.

Descubrí que ella se encuentra muy ocupada en su posgrado. Está actualmente estudiando, al parecer, un sábado al mes, pasando casi ocho horas en la escuela. Me comentó que vendió su auto para pagar de ahí parte de la escuela.

La escuela le está saliendo algo cara, por lo que me imagino que es la razón por la que trabaja muchas horas, comenzando cerca de las ocho de la mañana hasta las ocho y media de la noche, de lunes a viernes. No sé qué tanto tenga de tiempo libre para comer y descansar, pero sí está muy absorbida por su trabajo y su posgrado.

Ella está en un grupo juvenil para profesionistas en una parroquia de Klairebeaux, aunque me mencionó que ya tenía pensado salirse, pues no tiene el tiempo adecuado para dedicárselo.

Hablamos de nuestros gustos por la lectura. Yo le mencioné del libro que actualmente me encuentro "leyendo", pues he estado estancado a la mitad del libro sin darme la oportunidad de continuar la lectura, dejándolo pendiente por mucho tiempo.

Cerca de las diez de las noche decidimos salir del café Aromalí y la encaminé a la carretera Nuevo Laredo, de donde ella se movería sola. Ella vive cruzando la carretera. Yo le comenté que me regresaría a la avenida República Mexicana. Nos despedimos y quedamos en platicar.

En la avenida República Mexicana tomé, ahora sí, la ruta 213 Las Quintas, la cual me llevó sin problema hasta el centro de Laubax, donde tomé un taxi y cerca de las once y media de la noche ya me encontraba en mi hogar en Kristalia.

La guardería química

Mi mamá, mi hermana y yo nos encontrábamos en el auto. Mi mamá manejaba demasiado fuerte y veloz, muy contrario a la realidad. Nos hallábamos cerca de Le Dörfeaux, pero sobre la avenida Revolución, por el edificio de Banorte. Cabe comentar que la tarde previa a este sueño yo estaba en el escritorio de mi habitación, viendo un contrato de una cuenta de inversión que abrí en susodicho banco.


Regresando al sueño, mi mamá manejaba su auto, de manera muy violenta. Incluso llegamos a atropellar a una señora y a su pequeña hija. Tras ese breve y feo accidente mi mamá perdió el control del volante y nos estrellamos en algún lugar.

Minutos tras recobrar el conocimiento, fui el primero en reaccionar y ver lo terriblemente acontecido. Poco después mi hermana y mi mamá también volvieron en sí. Fue un gran alivio vernos aún con vida. Recordé entonces a la señora y a la niña que habíamos atropellado. Ellas también se recuperaron sin tener heridas mortales. Incluso se levantaron y anduvieron nuevamente caminando.

Tras esto entramos a un edificio de una guardería, el cual mi tía Ebisel estaba rentando. En la vida real, hace algunos años, mientras yo estaba en la universidad, mi tía había emprendido con la idea de tener su propia guardería. Tiempo después supe que nunca inició tal proyecto y perdió mucho dinero, causándole corajes a su pareja, Gèrades.

Dentro del edificio de esta guardería noté varias cosas muy curiosas. Una de ellas fue que varios de mis compañeros del trabajo se encontraban ahí cuidando a los muchos niños que andaban por los pasillos. Otra cosa que me llamó bastante la atención fue que habían muchos obstáculos, incluso dispositivos de seguridad de láser, los cuáles impedían el movimiento libre por los pasillos de la guardería.

Y para mi gran sorpresa, yo utilizaba la fuerza para dejar estos sistemas de seguridad averiados, y así poder caminar sin problema dentro del edificio. ¡Qué loco!

Mittwoch, Januar 06, 2016

Lágrimas en Platheau

En este sueño nos encontrábamos en un inicio mi hermana Adgrei y yo en nuestro hogar, que no estaba en esta ocasión en Kristalia, sino en Platheau, en uno de los varios edificios de departamentos. Sucedía que varios trabajadores sindicalizados de donde actualmente trabajo irían al departamento a realizar obras, como albañilería y reparaciones de tuberías ahí donde vivíamos.

En una parte del sueño, mi hermana y yo nos encontrábamos en otro lugar junto con otra familia, en la cual habían algunos muchachos y muchachas, y mi hermana parecía ignorarme ante la presencia de esos jóvenes. Eso me ponía muy triste que me ponía a llorar. Lloraba demasiado que hasta podía ver mis enormes lágrimas, que caían muy vistosamente al suelo. Me sentía como Alicia, cuando llora abundantemente y se inunda en sus propias lágrimas.


Más tarde nos encontrábamos en la planta baja de nuestro edificio. Pero en el sueño nuestro edificio era enorme, ¡gigantesco! Había un patio central muy amplio, y al parecer iba a haber una fiesta con muchos invitados. Iba a haber comida, música, baile. No sé qué se celebraba, pero al parecer iba a estar fenomenal.

Pronto vi arribar a una amiga mía: Exandrin Àthide. Ella fue una servidora en el grupo 89 de la Jugendliche Gemeinschaft. Es una mujer muy linda, platicadora y muy buena. La quiero mucho, y ella lo sabe. Ella actualmente se encuentra casada con su esposo [Luis].

Tras habernos saludado y abrazado afectuosamente, acordamos en bailar juntos música salsa. ¡Claro, con el permiso de su esposo!

Dienstag, Januar 05, 2016

Una entrevista tropical

En este sueño yo me encontraba en casa, aunque no era la misma casa de Kristalia donde vivimos. Parecía ser la casa de mi abuela paterna, donde vivimos hace ya varios años. Veía a mis papás y seguramente a mi hermana también.

Resulta que yo tenía una entrevista muy esperada. Al parecer se trataba de una empresa a la que en dos ocasiones en la vida real he aplicado y en ninguna he sido seleccionado. La entrevista sería al parecer en un hotel, en un municipio fuera de la zona metropolitana de Harlzbornn.

Pero resulta que en este sueño, aquel municipio de Nuevo León era algo exótico, pues se encontraba en una zona turística, había playa y muchos negocios prósperos. Realmente no parecía hallarme fuera de la ciudad. Esto era como un paraíso, un oasis.

En este sueño, justamente como en la realidad, yo no tenía automóvil para transportarme, pero curiosamente una persona estaba dispuesta a llevarme hasta mi destino, y no era nadie más que mi actual jefe donde laboro.

Íbamos platicando durante el trayecto de distintos temas, atravesando las largas avenidas y carreteras de la metrópoli. Luego ya nos acercábamos al dichoso lugar, rodeando el enorme edificio del lujoso hotel donde serían las entrevistas. Yo veía a varios muchachos esperando a ser llamados. Al parecer el puesto sería algo interesante, para ser competido por varios.

Más tarde pasaría a una tienda contigua donde al parecer vendían juguetes. Ahí maté el tiempo un rato. Minutos más tarde se nos anunciaría que las entrevistas acabarían y que regresásemos otro día. Así que no nos quedó de otra más que irnos.

Yo caminé por las calles de aquel municipio paradisíaco. Veía los negocios y restaurantes, muchos vendedores ambulantes y variado ambiente turístico. Y así caminé hasta tomar un taxi y regresar al hogar, el cual no era en Kristalia.