En este sueño, yo me encontraba en varios lugares. En algunas ocasiones me hallaba en Plaza Fiesta San Agustín, en otras en la empresa donde trabajo, en otras cerca de mi casa, y en otras en un restaurante muy bonito. Comenzaré diciendo que habían dos muchachas que me buscaban para algo. En teoría yo había salido ya con una de las dos hace tiempo, sin saber a quién correspondería en la vida real.
Ya me habían hablado por teléfono. Se había comunicado conmigo una de ellas, diciéndome que su amiga era quien me estaba buscando, que para hacerme una entrevista, para un podcast que tenían ellas juntas, sobre religión. La verdad siempre he querido ser entrevistado. Sin ser en un extremo egoísta o narcisista, me encanta la idea de hablar sobre mí, sobre mi vida, sobre mis pensamientos,dar mi opinión sobre algún tema que me apasione.
Yo en un inicio me hallaba en el trabajo, pero como la planta estaba parada decidí salir de la empresa a comer, y decidí ir a una plaza comercial que en la vida real está no muy cerca de donde actualmente laboro. Allá entré a cierto restaurante donde había mucha gente, varias muchachas muy guapas y varios jóvenes.
Más tarde me toparía al par de chicas que tanto querían contactarme y hablar conmigo. Ambas eran muy guapas. Delgadas, de piel blanca, una de cabello oscuro, lacio. La otra no la recuerdo muy bien. La chica de quien acabo de hacer la descripción iba con su novio, quien era español.
Logramos hablar esta chica linda y yo por unos minutos. Luego me presentó a su novio. Ella me explicó que tenían ellos juntos un podcast sobre religión, el cual lo transmitían desde Europa, no recuerdo si desde Alemania, España u algún otro lugar como Inglaterra. Lo que me cayó muy mal del novio de esta chica es que cuando yo le pregunté a él la razón de por qué transmitían desde Europa y no desde aquí en México, en su ciudad, él me contestó, en inglés, que los españoles lo sabían hacer mejor.
Odié tanto su arrogancia. Poco después de esto no me quedó más que despedirme de estas personas. Luego salí algo apresurado del restaurante. En ese instante yo traía en mis manos, colgando desde mis dedos, un par de tenis de baloncesto, de color blanco con rojo y morado. Accidentalmente se me cayeron y una joven me dijo: "Se te cayeron tus tenis azules." Claro que en el sueño fui lo suficientemente consciente de que no eran azules.
Cabe notar que los tenis que soñé son un par de tenis que yo tuve hace varios años, aproximadamente unos seis o siete años atrás. Creo que el año pasado los volví a ver en una tienda que está en el centro de Harlzbornn. Me gustaban mucho esos tenis que sí tenía pensado conseguirlos nuevamente.
Luego, ya saliendo del restaurante, me hallaba en los pasillos de Plaza Fiesta San Agustín. Recuerdo haber visto el trenecito que lleva a muchos niños. Se suponía que había un concierto del pianista argentino Raúl Di Blasio. En la vida real, yo ya había visto anuncios de un concierto en el teatro San Agustín en la misma plaza comercial y en las avenidas.
Luego me dirigiría hacia la empresa donde trabajo, pues recordaba que no había hecho nada de mis actividades y seguramente la planta ya habría arrancado. Más tarde estaría por una avenida cerca de mi casa. No sé por qué razón quise volver a Plaza Fiesta San Agustín. A lo mejor la planta nunca arrancó. A lo mejor me di por vencido.
Finalmente llegaría a la plaza de Nibelünge. Descubrí que dos personas parecían estar siguiéndome, que por tal razón quise caminar más de prisa. Noté que uno se fue por otro lado mientras su compañero continuaba siguiéndome. Quise de cierta manera afrontarlos. Uno de ellos me dijo, "Oye, ¿tu conoces a las abejas?" Pregunta tonta, pero fue más tonto de mi parte contestarle que sí, a lo cual me dije a mí mismo que por el hecho de contestarle me estaba arriesgando más.
"¿Conoces a las abejas que tienen rayas negras?", me volvió a preguntar mi interlocutor, quien no paraba de acercarse a mí. Le volví a contestar que sí. Yo seguía siendo muy torpe en contestarle. Luego noté que la otra persona, que había estado callada todo esos momentos se dirigía a otro lado. Todo esto fue para que me pudieran rodear y así acorralarme más fácilmente.
Habían unas escaleras que daban a la planta baja. Las bajé demasiado rápido, pero las dos personas que me perseguían estaban a punto de alcanzarme, pues el que habíase retirado por un lado ahora llegaba por la puerta donde yo pensaba entrar. Yo ya no tenía escapatoria. Y creo que fue ahí, viéndome acorralado, cuando por la desesperación del sueño me desperté y me di cuenta que estaba soñando.
El hecho de haber sido perseguido en este sueño fue causado, pienso yo, porque en esta semana, que anduve en el turno de noche, yo iba caminando por la avenida sobre la cual está ubicada la planta de la empresa donde trabajo. Iba apenas unos metros caminando tras haber pasado por la esquina de la cuadra cuando noté que alguien me apuntaba desde el otro lado de la calle con un láser.
Esto me puso muy nervioso, que comencé a caminar despacio, pero sin detenerme. Logré escuchar a alguien que gritaba o decía cosas, pero yo nunca volteé a ver si podía ubicar a tal persona. Llegué a pensar que yo sería secuestrado o, al menos, asaltado. Gracias a Dios que nada de eso pasó. Pasados varios metros, y segundos, la luz que parecía seguirme unos centímetros delante de mí se había esfumado, al igual que la voz de la persona que me decía cosas o profería ruidos desde el otro lado de la calle.
Aunque me pregunto, ¿de dónde rayos salió la idea de las abejas? ¿Quiénes son las dos chicas que me buscaban para entrevistarme?
Yo en un inicio me hallaba en el trabajo, pero como la planta estaba parada decidí salir de la empresa a comer, y decidí ir a una plaza comercial que en la vida real está no muy cerca de donde actualmente laboro. Allá entré a cierto restaurante donde había mucha gente, varias muchachas muy guapas y varios jóvenes.
Más tarde me toparía al par de chicas que tanto querían contactarme y hablar conmigo. Ambas eran muy guapas. Delgadas, de piel blanca, una de cabello oscuro, lacio. La otra no la recuerdo muy bien. La chica de quien acabo de hacer la descripción iba con su novio, quien era español.
Logramos hablar esta chica linda y yo por unos minutos. Luego me presentó a su novio. Ella me explicó que tenían ellos juntos un podcast sobre religión, el cual lo transmitían desde Europa, no recuerdo si desde Alemania, España u algún otro lugar como Inglaterra. Lo que me cayó muy mal del novio de esta chica es que cuando yo le pregunté a él la razón de por qué transmitían desde Europa y no desde aquí en México, en su ciudad, él me contestó, en inglés, que los españoles lo sabían hacer mejor.
Odié tanto su arrogancia. Poco después de esto no me quedó más que despedirme de estas personas. Luego salí algo apresurado del restaurante. En ese instante yo traía en mis manos, colgando desde mis dedos, un par de tenis de baloncesto, de color blanco con rojo y morado. Accidentalmente se me cayeron y una joven me dijo: "Se te cayeron tus tenis azules." Claro que en el sueño fui lo suficientemente consciente de que no eran azules.
Cabe notar que los tenis que soñé son un par de tenis que yo tuve hace varios años, aproximadamente unos seis o siete años atrás. Creo que el año pasado los volví a ver en una tienda que está en el centro de Harlzbornn. Me gustaban mucho esos tenis que sí tenía pensado conseguirlos nuevamente.
Luego, ya saliendo del restaurante, me hallaba en los pasillos de Plaza Fiesta San Agustín. Recuerdo haber visto el trenecito que lleva a muchos niños. Se suponía que había un concierto del pianista argentino Raúl Di Blasio. En la vida real, yo ya había visto anuncios de un concierto en el teatro San Agustín en la misma plaza comercial y en las avenidas.
Luego me dirigiría hacia la empresa donde trabajo, pues recordaba que no había hecho nada de mis actividades y seguramente la planta ya habría arrancado. Más tarde estaría por una avenida cerca de mi casa. No sé por qué razón quise volver a Plaza Fiesta San Agustín. A lo mejor la planta nunca arrancó. A lo mejor me di por vencido.
Finalmente llegaría a la plaza de Nibelünge. Descubrí que dos personas parecían estar siguiéndome, que por tal razón quise caminar más de prisa. Noté que uno se fue por otro lado mientras su compañero continuaba siguiéndome. Quise de cierta manera afrontarlos. Uno de ellos me dijo, "Oye, ¿tu conoces a las abejas?" Pregunta tonta, pero fue más tonto de mi parte contestarle que sí, a lo cual me dije a mí mismo que por el hecho de contestarle me estaba arriesgando más.
"¿Conoces a las abejas que tienen rayas negras?", me volvió a preguntar mi interlocutor, quien no paraba de acercarse a mí. Le volví a contestar que sí. Yo seguía siendo muy torpe en contestarle. Luego noté que la otra persona, que había estado callada todo esos momentos se dirigía a otro lado. Todo esto fue para que me pudieran rodear y así acorralarme más fácilmente.
Habían unas escaleras que daban a la planta baja. Las bajé demasiado rápido, pero las dos personas que me perseguían estaban a punto de alcanzarme, pues el que habíase retirado por un lado ahora llegaba por la puerta donde yo pensaba entrar. Yo ya no tenía escapatoria. Y creo que fue ahí, viéndome acorralado, cuando por la desesperación del sueño me desperté y me di cuenta que estaba soñando.
El hecho de haber sido perseguido en este sueño fue causado, pienso yo, porque en esta semana, que anduve en el turno de noche, yo iba caminando por la avenida sobre la cual está ubicada la planta de la empresa donde trabajo. Iba apenas unos metros caminando tras haber pasado por la esquina de la cuadra cuando noté que alguien me apuntaba desde el otro lado de la calle con un láser.
Esto me puso muy nervioso, que comencé a caminar despacio, pero sin detenerme. Logré escuchar a alguien que gritaba o decía cosas, pero yo nunca volteé a ver si podía ubicar a tal persona. Llegué a pensar que yo sería secuestrado o, al menos, asaltado. Gracias a Dios que nada de eso pasó. Pasados varios metros, y segundos, la luz que parecía seguirme unos centímetros delante de mí se había esfumado, al igual que la voz de la persona que me decía cosas o profería ruidos desde el otro lado de la calle.
Aunque me pregunto, ¿de dónde rayos salió la idea de las abejas? ¿Quiénes son las dos chicas que me buscaban para entrevistarme?


