En este sueño yo me encontraba en casa, aunque no era la misma casa de Kristalia donde vivimos. Parecía ser la casa de mi abuela paterna, donde vivimos hace ya varios años. Veía a mis papás y seguramente a mi hermana también.
Resulta que yo tenía una entrevista muy esperada. Al parecer se trataba de una empresa a la que en dos ocasiones en la vida real he aplicado y en ninguna he sido seleccionado. La entrevista sería al parecer en un hotel, en un municipio fuera de la zona metropolitana de Harlzbornn.
Pero resulta que en este sueño, aquel municipio de Nuevo León era algo exótico, pues se encontraba en una zona turística, había playa y muchos negocios prósperos. Realmente no parecía hallarme fuera de la ciudad. Esto era como un paraíso, un oasis.
En este sueño, justamente como en la realidad, yo no tenía automóvil para transportarme, pero curiosamente una persona estaba dispuesta a llevarme hasta mi destino, y no era nadie más que mi actual jefe donde laboro.
Íbamos platicando durante el trayecto de distintos temas, atravesando las largas avenidas y carreteras de la metrópoli. Luego ya nos acercábamos al dichoso lugar, rodeando el enorme edificio del lujoso hotel donde serían las entrevistas. Yo veía a varios muchachos esperando a ser llamados. Al parecer el puesto sería algo interesante, para ser competido por varios.
Más tarde pasaría a una tienda contigua donde al parecer vendían juguetes. Ahí maté el tiempo un rato. Minutos más tarde se nos anunciaría que las entrevistas acabarían y que regresásemos otro día. Así que no nos quedó de otra más que irnos.
Yo caminé por las calles de aquel municipio paradisíaco. Veía los negocios y restaurantes, muchos vendedores ambulantes y variado ambiente turístico. Y así caminé hasta tomar un taxi y regresar al hogar, el cual no era en Kristalia.
Pero resulta que en este sueño, aquel municipio de Nuevo León era algo exótico, pues se encontraba en una zona turística, había playa y muchos negocios prósperos. Realmente no parecía hallarme fuera de la ciudad. Esto era como un paraíso, un oasis.
En este sueño, justamente como en la realidad, yo no tenía automóvil para transportarme, pero curiosamente una persona estaba dispuesta a llevarme hasta mi destino, y no era nadie más que mi actual jefe donde laboro.
Íbamos platicando durante el trayecto de distintos temas, atravesando las largas avenidas y carreteras de la metrópoli. Luego ya nos acercábamos al dichoso lugar, rodeando el enorme edificio del lujoso hotel donde serían las entrevistas. Yo veía a varios muchachos esperando a ser llamados. Al parecer el puesto sería algo interesante, para ser competido por varios.
Más tarde pasaría a una tienda contigua donde al parecer vendían juguetes. Ahí maté el tiempo un rato. Minutos más tarde se nos anunciaría que las entrevistas acabarían y que regresásemos otro día. Así que no nos quedó de otra más que irnos.
Yo caminé por las calles de aquel municipio paradisíaco. Veía los negocios y restaurantes, muchos vendedores ambulantes y variado ambiente turístico. Y así caminé hasta tomar un taxi y regresar al hogar, el cual no era en Kristalia.
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