El día de hoy vi a una chica con quien comencé a platicar a finales del año pasado. Su nombre es Adgrei, es odontóloga, tiene 31 años de edad, siendo mayor que yo por cuatro años. Ella vive en Theauton y trabaja en un consultorio dental en tal municipio.
Quedamos en vernos en la plaza Punto Be, la cual está sobre la avenida Benito Juárez, casi llegando a la avenida República Mexicana. Era la primera vez que nos veíamos en persona. Nos conocimos a través de Plenty of Fish.
Ella es católica, practicante, y por lo poco que platicamos se me había hecho interesante. Yo desde ese entonces quería conocerla. Estaba dispuesto a ir hasta Theauton para verla.
Originalmente habíamos quedado de vernos el domingo 20 de diciembre por la noche, pero resultaba que esa misma noche ella asistiría a una posada de su trabajo, diciéndome que se desocuparía tarde de ahí, a lo cual le respondí que mejor nos viésemos el siguiente fin de semana, pues yo descansaba el 26 y 27 de diciembre, pero me respondió que ella saldría de la ciudad junto con su familia la siguiente semana y que no regresarían sino hasta la primera semana de enero. Fue así que acordamos en seguir platicando y esperar hasta enero.
Pasaron los días y seguíamos platicando y escribiéndonos por WhatsApp. Un domingo, el 10 de enero, acordamos vernos en la noche, pero resultó que no podríamos vernos, ya que ella andaba muy ocupada y andaba en vueltas con su familia. Fue entonces que por segunda vez no nos vimos y nuestra primera cita se tuvo que postergar.
Finalmente quedamos en vernos hoy. Yo ya dudaba en verla, pues se me hacía lejos, pero algo dentro de mí me motivaba a verla. Nuestra similitud en la fe católica y otros temas me hacían considerarla enormemente para conocerla en persona.
Acordamos en vernos a las ocho y media de la noche en la plaza Punto Be. Yo salí de mi hogar en Kristalia cerca de las siete de la noche. Había mucho tráfico ya por las avenidas. Tomé un taxi para llegar al centro de Laubax, donde tomaría la ruta 213.
Ya llegando allá, poco antes de las siente y media de la noche, tomé el primer autobús de susodicha ruta y le pregunté al chofer que cuánto tiempo hacía para llegar a la plaza Bella Anáhuac, la cual está sobre la avenida Sendero y República Mexicana. El chofer comentó que en menos de una hora, como en cincuenta minutos, por lo que me dije a mí mismo que iba a tiempo.
Lo que no recordaba es que la ruta que más me acercaba a mi destino era la ruta 213 Quintas, y en la que yo iba no era esa. La ruta ideal entraría por República Mexicana, pasando por la avenida Benito Juárez, desembocando en Sendero y siguiendo su camino por la avenida Universidad. Me di cuenta de esto cuando nunca encontré la avenida República Mexicana y ya había pasado la plaza Bella Anáhuac.
Terminé bajándome sobre la avenida Universidad, a la altura de la estación del metro San Nicolás. Ahí tomé un taxi y le pedí que me llevara a mi destino. Había perdido varios minutos, casi media hora. Aún así, y gracias a que tomé el taxi, llegué a la plaza Punto Be con puntualidad.
Minutos más tarde ya nos estaríamos encontrando Adgrei y yo. Me dijo que fuéramos a la cafetería Aromalí. Ahí pasamos toda nuestra cita. Yo pedí un frappé de caramelo mientras ella pidió un café y un pay de manzana.
Platicamos sobre nuestros trabajos, nuestros rumbos laborales y del hogar, nuestras familias, nuestro caminar en la fe católica y amistades. Fue una cita amena.
Descubrí que ella se encuentra muy ocupada en su posgrado. Está actualmente estudiando, al parecer, un sábado al mes, pasando casi ocho horas en la escuela. Me comentó que vendió su auto para pagar de ahí parte de la escuela.
La escuela le está saliendo algo cara, por lo que me imagino que es la razón por la que trabaja muchas horas, comenzando cerca de las ocho de la mañana hasta las ocho y media de la noche, de lunes a viernes. No sé qué tanto tenga de tiempo libre para comer y descansar, pero sí está muy absorbida por su trabajo y su posgrado.
Ella está en un grupo juvenil para profesionistas en una parroquia de Klairebeaux, aunque me mencionó que ya tenía pensado salirse, pues no tiene el tiempo adecuado para dedicárselo.
Hablamos de nuestros gustos por la lectura. Yo le mencioné del libro que actualmente me encuentro "leyendo", pues he estado estancado a la mitad del libro sin darme la oportunidad de continuar la lectura, dejándolo pendiente por mucho tiempo.
Cerca de las diez de las noche decidimos salir del café Aromalí y la encaminé a la carretera Nuevo Laredo, de donde ella se movería sola. Ella vive cruzando la carretera. Yo le comenté que me regresaría a la avenida República Mexicana. Nos despedimos y quedamos en platicar.
En la avenida República Mexicana tomé, ahora sí, la ruta 213 Las Quintas, la cual me llevó sin problema hasta el centro de Laubax, donde tomé un taxi y cerca de las once y media de la noche ya me encontraba en mi hogar en Kristalia.
Quedamos en vernos en la plaza Punto Be, la cual está sobre la avenida Benito Juárez, casi llegando a la avenida República Mexicana. Era la primera vez que nos veíamos en persona. Nos conocimos a través de Plenty of Fish.
Ella es católica, practicante, y por lo poco que platicamos se me había hecho interesante. Yo desde ese entonces quería conocerla. Estaba dispuesto a ir hasta Theauton para verla.
Originalmente habíamos quedado de vernos el domingo 20 de diciembre por la noche, pero resultaba que esa misma noche ella asistiría a una posada de su trabajo, diciéndome que se desocuparía tarde de ahí, a lo cual le respondí que mejor nos viésemos el siguiente fin de semana, pues yo descansaba el 26 y 27 de diciembre, pero me respondió que ella saldría de la ciudad junto con su familia la siguiente semana y que no regresarían sino hasta la primera semana de enero. Fue así que acordamos en seguir platicando y esperar hasta enero.
Pasaron los días y seguíamos platicando y escribiéndonos por WhatsApp. Un domingo, el 10 de enero, acordamos vernos en la noche, pero resultó que no podríamos vernos, ya que ella andaba muy ocupada y andaba en vueltas con su familia. Fue entonces que por segunda vez no nos vimos y nuestra primera cita se tuvo que postergar.
Finalmente quedamos en vernos hoy. Yo ya dudaba en verla, pues se me hacía lejos, pero algo dentro de mí me motivaba a verla. Nuestra similitud en la fe católica y otros temas me hacían considerarla enormemente para conocerla en persona.
Acordamos en vernos a las ocho y media de la noche en la plaza Punto Be. Yo salí de mi hogar en Kristalia cerca de las siete de la noche. Había mucho tráfico ya por las avenidas. Tomé un taxi para llegar al centro de Laubax, donde tomaría la ruta 213.
Ya llegando allá, poco antes de las siente y media de la noche, tomé el primer autobús de susodicha ruta y le pregunté al chofer que cuánto tiempo hacía para llegar a la plaza Bella Anáhuac, la cual está sobre la avenida Sendero y República Mexicana. El chofer comentó que en menos de una hora, como en cincuenta minutos, por lo que me dije a mí mismo que iba a tiempo.
Lo que no recordaba es que la ruta que más me acercaba a mi destino era la ruta 213 Quintas, y en la que yo iba no era esa. La ruta ideal entraría por República Mexicana, pasando por la avenida Benito Juárez, desembocando en Sendero y siguiendo su camino por la avenida Universidad. Me di cuenta de esto cuando nunca encontré la avenida República Mexicana y ya había pasado la plaza Bella Anáhuac.
Terminé bajándome sobre la avenida Universidad, a la altura de la estación del metro San Nicolás. Ahí tomé un taxi y le pedí que me llevara a mi destino. Había perdido varios minutos, casi media hora. Aún así, y gracias a que tomé el taxi, llegué a la plaza Punto Be con puntualidad.
Minutos más tarde ya nos estaríamos encontrando Adgrei y yo. Me dijo que fuéramos a la cafetería Aromalí. Ahí pasamos toda nuestra cita. Yo pedí un frappé de caramelo mientras ella pidió un café y un pay de manzana.
Platicamos sobre nuestros trabajos, nuestros rumbos laborales y del hogar, nuestras familias, nuestro caminar en la fe católica y amistades. Fue una cita amena.
Descubrí que ella se encuentra muy ocupada en su posgrado. Está actualmente estudiando, al parecer, un sábado al mes, pasando casi ocho horas en la escuela. Me comentó que vendió su auto para pagar de ahí parte de la escuela.
La escuela le está saliendo algo cara, por lo que me imagino que es la razón por la que trabaja muchas horas, comenzando cerca de las ocho de la mañana hasta las ocho y media de la noche, de lunes a viernes. No sé qué tanto tenga de tiempo libre para comer y descansar, pero sí está muy absorbida por su trabajo y su posgrado.
Ella está en un grupo juvenil para profesionistas en una parroquia de Klairebeaux, aunque me mencionó que ya tenía pensado salirse, pues no tiene el tiempo adecuado para dedicárselo.
Hablamos de nuestros gustos por la lectura. Yo le mencioné del libro que actualmente me encuentro "leyendo", pues he estado estancado a la mitad del libro sin darme la oportunidad de continuar la lectura, dejándolo pendiente por mucho tiempo.
Cerca de las diez de las noche decidimos salir del café Aromalí y la encaminé a la carretera Nuevo Laredo, de donde ella se movería sola. Ella vive cruzando la carretera. Yo le comenté que me regresaría a la avenida República Mexicana. Nos despedimos y quedamos en platicar.
En la avenida República Mexicana tomé, ahora sí, la ruta 213 Las Quintas, la cual me llevó sin problema hasta el centro de Laubax, donde tomé un taxi y cerca de las once y media de la noche ya me encontraba en mi hogar en Kristalia.
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