Al principio yo me encontraba en la calle, en algún lugar del centro de Harlzbornn. Yo tenía mucha hambre y poco dinero. ¡Clásico!
Tenía muchas ganas de comer unos taquitos de harina. Tenía pensado ir a un puesto que se encontraba en cierta calle. Yo había tomado un taxi. Al ir pasando por el puesto al que yo quería ir, noté que era demasiado temprano, que los vendedores de los tacos aún no llegaban. Por tal motivo le pedí al taxista que me llevara a cierto supermercado, el cual sí estaba abierto desde temprano, si no es que todo el día.
Al llegar, me bajé y no tardé en ir directo a un cajero automático. Traía poco dinero y no estaba seguro de poder alcanzar a comer algo bueno con tan poco dinero. Ya en los pasillos del supermercado encontré una zona donde vendían comida y sí vendían tacos. Lamentablemente por no traer el suficiente dinero no pude comprar lo que mi hambre me pedía.
Más tarde, saliendo de la tienda, me dirigí caminando hasta el puesto de tacos por el cual ya había pasado antes. Apenas los señores estaban abriendo el puesto y preparando todo para comenzar a vender tacos. Comí un rato ahí y más tarde iría a la casa, para después ir al trabajo en la tarde.
En este sueño, yo llegaba al trabajo, y recuerdo que la planta se encontraba parada, sin tener producción. Algo grave había sucedido: El personal externo de proyectos habíase robado el tanque madurador, donde se prepara la mezcla del detergente, por lo que la mezcla que se preparaba en el tanque mezclador, de aproximadamente tres toneladas métricas, se consumía demasiado rápido, pues el personal de producción tiene por costumbre trabajar a una capacidad alta (para nosotros) de aproximadamente veinticuatro toneladas por hora, pero al no haber un tanque de mayor volumen donde se pudiese almacenar la mezcla, ésta se acababa muy rápido y la planta se veía en la necesidad de parar la producción muy frecuentemente.
El superintendente de la planta, un ingeniero químico, se hallaba sobremanera molesto. Le mandó a todo el personal de producción que saliera fuera de la planta y le preguntara a toda persona que viesen si sabían algo sobre quién habíase robado el tanque madurador.
Es sorprendente la idea de cómo pudieron haberse robado un tanque tan enorme. Seguramente lo tuvieron que partir de placas pequeñas, manejables.
Más tarde yo y este ingeniero químico saldríamos a comer a una plaza comercial cercana al trabajo. Platicábamos sobre cuestiones laborales y personales. Lo curioso es que yo manejaba un automóvil que volaba (o flotaba).
Ya en la plaza comercial yo iba a un cajero automático a retirar dinero, pues tenía poco efectivo conmigo. Me da risa porque la cantidad que yo tenía pensado retirar era exactamente la cantidad que me quedaba en mi cuenta de débito en la vida real. Vaya que sí pienso y me preocupo mucho por el dinero.
El gran problema fue que el cajero automático me dio un billete de cien pesos roto y yo quería cambiarlo. Me pregunto si esta situación de que el cajero automático de billetes en mal estado sea posible.
Tenía muchas ganas de comer unos taquitos de harina. Tenía pensado ir a un puesto que se encontraba en cierta calle. Yo había tomado un taxi. Al ir pasando por el puesto al que yo quería ir, noté que era demasiado temprano, que los vendedores de los tacos aún no llegaban. Por tal motivo le pedí al taxista que me llevara a cierto supermercado, el cual sí estaba abierto desde temprano, si no es que todo el día.
Al llegar, me bajé y no tardé en ir directo a un cajero automático. Traía poco dinero y no estaba seguro de poder alcanzar a comer algo bueno con tan poco dinero. Ya en los pasillos del supermercado encontré una zona donde vendían comida y sí vendían tacos. Lamentablemente por no traer el suficiente dinero no pude comprar lo que mi hambre me pedía.
Más tarde, saliendo de la tienda, me dirigí caminando hasta el puesto de tacos por el cual ya había pasado antes. Apenas los señores estaban abriendo el puesto y preparando todo para comenzar a vender tacos. Comí un rato ahí y más tarde iría a la casa, para después ir al trabajo en la tarde.
En este sueño, yo llegaba al trabajo, y recuerdo que la planta se encontraba parada, sin tener producción. Algo grave había sucedido: El personal externo de proyectos habíase robado el tanque madurador, donde se prepara la mezcla del detergente, por lo que la mezcla que se preparaba en el tanque mezclador, de aproximadamente tres toneladas métricas, se consumía demasiado rápido, pues el personal de producción tiene por costumbre trabajar a una capacidad alta (para nosotros) de aproximadamente veinticuatro toneladas por hora, pero al no haber un tanque de mayor volumen donde se pudiese almacenar la mezcla, ésta se acababa muy rápido y la planta se veía en la necesidad de parar la producción muy frecuentemente.
El superintendente de la planta, un ingeniero químico, se hallaba sobremanera molesto. Le mandó a todo el personal de producción que saliera fuera de la planta y le preguntara a toda persona que viesen si sabían algo sobre quién habíase robado el tanque madurador.
Es sorprendente la idea de cómo pudieron haberse robado un tanque tan enorme. Seguramente lo tuvieron que partir de placas pequeñas, manejables.
Más tarde yo y este ingeniero químico saldríamos a comer a una plaza comercial cercana al trabajo. Platicábamos sobre cuestiones laborales y personales. Lo curioso es que yo manejaba un automóvil que volaba (o flotaba).
Ya en la plaza comercial yo iba a un cajero automático a retirar dinero, pues tenía poco efectivo conmigo. Me da risa porque la cantidad que yo tenía pensado retirar era exactamente la cantidad que me quedaba en mi cuenta de débito en la vida real. Vaya que sí pienso y me preocupo mucho por el dinero.
El gran problema fue que el cajero automático me dio un billete de cien pesos roto y yo quería cambiarlo. Me pregunto si esta situación de que el cajero automático de billetes en mal estado sea posible.