En este sueño, sucedieron demasiadas cosas, visité muchos lugares.
Al principio me encontraba con mi mamá y mi hermana Adgrei en una sala cinematográfica. No recuerdo qué película estábamos a punto de ver. Yo estaba a la izquierda de mi mamá, quien estaba en medio de mi hermana y yo.
A mi izquierda se encontraba un grupo de jóvenes sentados, entre ellos dos o más chicas. Justamente a mi lado se hallaba una chica morenita, quien en un inicio parecía ser algo gordita o rellenita, pero más tarde en el sueño cuando logré verla bien noté que era delgada, muy guapa.
Resultó que esta chica morena comenzó a recargarse a su derecha, sobre mí. Esto me sorprendió, y más cuando noté que su mano derecha se acercaba a mi mano izquierda. Yo la verdad me sentí muy emocionado por esto y no dudé en tomar su mano con la mía. Al parecer a los dos nos gustaba esto.
Mi mamá no tardó mucho en notar esas muestras de cariño demasiado inapropiadas para una sala de cine, especialmente entre dos desconocidos. A esta chica le molestaron los comentarios de mi mamá y discutieron brevemente.
Poco después se levantó ella junto con algunas de sus amigas de su grupo. Pero antes de irse, ella me había apuntado en un papel dos teléfonos para localizarla. Me imagino que uno sería el teléfono de su casa y el otro de su teléfono celular. Yo sin demorarme me levanté de mi asiento para ir, supuestamente, por palomitas, teniendo la intención de buscar a esta chica.
Logré alcanzar a esta chica morena, de cabello oscuro y largo, de ojos grandes y hermosos, delgada. Ella parecía que se iría con sus amigos y amigas fuera del cine. Yo le pregunté que si no quería palomitas. Ella sonrió y una de sus amigas le dijo, "Ve". Fue entonces que estuvimos juntos platicando.
Quedamos en salir más tarde. Yo regresé después con mi mamá y mi hermana. Creo que mi mamá ya no estaba a gusto y decidimos salir del cine. Recuerdo que caminábamos por una avenida de la ciudad, y logré ver a esta chica morenita que iba en un autobús de alguna de las tantas rutas urbanas de la zona metropolitana de Harlzbornn. Con señas nos dijimos que nos veríamos más tarde.
Minutos después mi mamá, mi hermana y yo arribaríamos a un local al poniente de la ciudad, por Heinz. Era una casa grande, donde también habían proyecciones de películas, pero esta vez eran películas de arte. Lo curioso es que conforme avanzaba la proyección se detenía la película para así analizarla a detalle. Recuerdo una escena donde se mostraba un escenario pastoral y habían personas que iban a caballo. La imagen la dividían en tres secciones y notábamos así la imperfección de las figuras que no guardaban armonía estética.
Recuerdo otra parte del sueño donde acompañaba a mi papá a una tienda Oxxo. Yo caminaba singularmente, dando pasos largos. Y no sé por qué pero creo que mientras caminaba estaba pensando sobre béisbol.
No sé qué tanto tiempo pasó, pero ya más tarde me encontraba por la calle Morelos, en el centro de Harlzbornn, donde me vería finalmente con aquella chica morenita de ojos hermosos. Nos seguíamos tomando de las manos, nos abrazamos, y en varias ocasiones nos besamos. Tras haber paseado un rato por las tiendas de esa zona comercial, decidimos entrar a una sala de cine.
La película que estábamos a punto de ver era una adaptación de un filme de América del sur, de Chile o Argentina, relacionada al programa infantil 31 minutos. Pero aquí sucede un evento anacrónico, pues en la película aparecía una actriz mexicana, y por lo visto ella actuó en esta película hace casi treinta años, pero la película estaba basada en un programa de hace diez años. ¡Qué extraño!
Mi chica y yo ya nos encontrábamos sentados, pero aquí fue donde comencé a sentirme muy incómodo con ella, pues durante la proyección se la pasó hablando en voz muy fuerte sobre lo que pasaba durante la película, haciendo que varios de los espectadores se molestaran. Yo de cierta manera le dije que no hablara tan fuerte, y ella se lo tomó muy mal. Entonces me comenzó a gritar y se paró. Yo no quise dejarla irse así, por lo que la seguí y quise tranquilizarla. ¡Mujeres!
Luego empezó a cuestionarme sobre mis relaciones anteriores. Claro que me molestó el hecho que ella me preguntara sobre cómo eran, si mantenía comunicación con alguna de ellas o si habíamos tenido problemas similares. Claro que tampoco me agrada la idea de tener una relación "exprés" o fugaz, con una desconocida, y al parecer demasiado promiscua.
Al parecer ella y yo terminamos poco después de ese incidente. Sí que era una relación tóxica, a pesar de que la chica era muy guapa y linda, con esos ojos bonitos, morenita.
Más tarde en el sueño, ya me encontraba con otro grupo de personas. Algunos eran algunos compañeros del trabajo. Recuerdo haber pasado por la calle Hidalgo, del centro de Harlzbornn, yendo de poniente a oriente, desde Venustiano Carranza hasta el centro de la ciudad.
Al ir sobre la calle Hidalgo, recuerdo haber visto edificios enormes, muchas iglesias antiguas cubiertas por edificios modernos que tan solo escondían las reliquias antiquísimas. Estos templos parecían tener una estructura con demasiados amplios huecos que dejaban ver las viejas columnas y los gigantescos arcos de las bóvedas.
Fue entonces que nos encontrábamos yo y algunos compañeros del trabajo visitando uno de estos tantos templos. Al parecer pertenecían a unos franciscanos. Nuestro compañero [Daniel], quien en la vida real sí participa mucho con ellos, se ponía el típico hábito de esta orden y se ponía a orar y realizar ciertas actividades con los monjes franciscanos. Nos quedamos unos minutos observando o participando en la misa.
Luego, con algunos de este mismo grupo y junto con mi hermana, nos encontrábamos en una calle, no recuerdo en qué zona de la ciudad, y había unos edificios frente a nosotros. Logramos entrar por un breve tiempo a uno de ellos. Era una casa muy amplia, bonita, bien decorada. Había gente que parecía ser foránea, de otros países incluso. Resultó que la gente que seguía llegando iba a participar de algún rito judío. Notamos que hacían cosas muy peculiares, y para no involucrarnos, decidimos salir de ahí.
Seguíamos caminando por las calles mis compañeros, mi hermana y yo. Ya después, mi mamá, mi hermana y Adgrei terminaríamos llegando a un lugar que al parecer yo ya había visitado en otro sueño anterior. Este lugar parecía ser un local de máquinas de videojuegos arcade (o arcadia), las famosas "maquinitas". Mi mamá y yo jugábamos algún juego, mientras mi hermana se perdía viendo otros juegos del lugar.
Resultó que esta chica morena comenzó a recargarse a su derecha, sobre mí. Esto me sorprendió, y más cuando noté que su mano derecha se acercaba a mi mano izquierda. Yo la verdad me sentí muy emocionado por esto y no dudé en tomar su mano con la mía. Al parecer a los dos nos gustaba esto.
Mi mamá no tardó mucho en notar esas muestras de cariño demasiado inapropiadas para una sala de cine, especialmente entre dos desconocidos. A esta chica le molestaron los comentarios de mi mamá y discutieron brevemente.
Poco después se levantó ella junto con algunas de sus amigas de su grupo. Pero antes de irse, ella me había apuntado en un papel dos teléfonos para localizarla. Me imagino que uno sería el teléfono de su casa y el otro de su teléfono celular. Yo sin demorarme me levanté de mi asiento para ir, supuestamente, por palomitas, teniendo la intención de buscar a esta chica.
Logré alcanzar a esta chica morena, de cabello oscuro y largo, de ojos grandes y hermosos, delgada. Ella parecía que se iría con sus amigos y amigas fuera del cine. Yo le pregunté que si no quería palomitas. Ella sonrió y una de sus amigas le dijo, "Ve". Fue entonces que estuvimos juntos platicando.
Quedamos en salir más tarde. Yo regresé después con mi mamá y mi hermana. Creo que mi mamá ya no estaba a gusto y decidimos salir del cine. Recuerdo que caminábamos por una avenida de la ciudad, y logré ver a esta chica morenita que iba en un autobús de alguna de las tantas rutas urbanas de la zona metropolitana de Harlzbornn. Con señas nos dijimos que nos veríamos más tarde.
Minutos después mi mamá, mi hermana y yo arribaríamos a un local al poniente de la ciudad, por Heinz. Era una casa grande, donde también habían proyecciones de películas, pero esta vez eran películas de arte. Lo curioso es que conforme avanzaba la proyección se detenía la película para así analizarla a detalle. Recuerdo una escena donde se mostraba un escenario pastoral y habían personas que iban a caballo. La imagen la dividían en tres secciones y notábamos así la imperfección de las figuras que no guardaban armonía estética.
Recuerdo otra parte del sueño donde acompañaba a mi papá a una tienda Oxxo. Yo caminaba singularmente, dando pasos largos. Y no sé por qué pero creo que mientras caminaba estaba pensando sobre béisbol.
No sé qué tanto tiempo pasó, pero ya más tarde me encontraba por la calle Morelos, en el centro de Harlzbornn, donde me vería finalmente con aquella chica morenita de ojos hermosos. Nos seguíamos tomando de las manos, nos abrazamos, y en varias ocasiones nos besamos. Tras haber paseado un rato por las tiendas de esa zona comercial, decidimos entrar a una sala de cine.
La película que estábamos a punto de ver era una adaptación de un filme de América del sur, de Chile o Argentina, relacionada al programa infantil 31 minutos. Pero aquí sucede un evento anacrónico, pues en la película aparecía una actriz mexicana, y por lo visto ella actuó en esta película hace casi treinta años, pero la película estaba basada en un programa de hace diez años. ¡Qué extraño!
Mi chica y yo ya nos encontrábamos sentados, pero aquí fue donde comencé a sentirme muy incómodo con ella, pues durante la proyección se la pasó hablando en voz muy fuerte sobre lo que pasaba durante la película, haciendo que varios de los espectadores se molestaran. Yo de cierta manera le dije que no hablara tan fuerte, y ella se lo tomó muy mal. Entonces me comenzó a gritar y se paró. Yo no quise dejarla irse así, por lo que la seguí y quise tranquilizarla. ¡Mujeres!
Luego empezó a cuestionarme sobre mis relaciones anteriores. Claro que me molestó el hecho que ella me preguntara sobre cómo eran, si mantenía comunicación con alguna de ellas o si habíamos tenido problemas similares. Claro que tampoco me agrada la idea de tener una relación "exprés" o fugaz, con una desconocida, y al parecer demasiado promiscua.
Al parecer ella y yo terminamos poco después de ese incidente. Sí que era una relación tóxica, a pesar de que la chica era muy guapa y linda, con esos ojos bonitos, morenita.
Más tarde en el sueño, ya me encontraba con otro grupo de personas. Algunos eran algunos compañeros del trabajo. Recuerdo haber pasado por la calle Hidalgo, del centro de Harlzbornn, yendo de poniente a oriente, desde Venustiano Carranza hasta el centro de la ciudad.
Al ir sobre la calle Hidalgo, recuerdo haber visto edificios enormes, muchas iglesias antiguas cubiertas por edificios modernos que tan solo escondían las reliquias antiquísimas. Estos templos parecían tener una estructura con demasiados amplios huecos que dejaban ver las viejas columnas y los gigantescos arcos de las bóvedas.
Fue entonces que nos encontrábamos yo y algunos compañeros del trabajo visitando uno de estos tantos templos. Al parecer pertenecían a unos franciscanos. Nuestro compañero [Daniel], quien en la vida real sí participa mucho con ellos, se ponía el típico hábito de esta orden y se ponía a orar y realizar ciertas actividades con los monjes franciscanos. Nos quedamos unos minutos observando o participando en la misa.
Luego, con algunos de este mismo grupo y junto con mi hermana, nos encontrábamos en una calle, no recuerdo en qué zona de la ciudad, y había unos edificios frente a nosotros. Logramos entrar por un breve tiempo a uno de ellos. Era una casa muy amplia, bonita, bien decorada. Había gente que parecía ser foránea, de otros países incluso. Resultó que la gente que seguía llegando iba a participar de algún rito judío. Notamos que hacían cosas muy peculiares, y para no involucrarnos, decidimos salir de ahí.
Seguíamos caminando por las calles mis compañeros, mi hermana y yo. Ya después, mi mamá, mi hermana y Adgrei terminaríamos llegando a un lugar que al parecer yo ya había visitado en otro sueño anterior. Este lugar parecía ser un local de máquinas de videojuegos arcade (o arcadia), las famosas "maquinitas". Mi mamá y yo jugábamos algún juego, mientras mi hermana se perdía viendo otros juegos del lugar.
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