Este día tenía pensado ir al centro de Harlzbornn. Iría a misa a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, pero antes, tenía pensado realizar un pendiente: conseguir el libro Essentials of Chemical Reaction Engineering del grandioso ingeniero químico H. Scott Fogler.
Tomé la ruta 225 Huinalá San Pablo y me bajé sobre la avenida Colón, a la altura de la calle Zaragoza. Caminé hasta la avenida Madero con la calle Mariano Escobedo, y cerca de la esquina se encuentra la librería a donde quería llegar. Esta librería me gusta porque tiene varios libros académicos, en español e inglés, a muy buenos precios. También es de notar que venden muchos títulos de obras de temas esotéricos, hinduistas o de la Nueva Era.
Había otros títulos académicos que llamaron mi atención, como uno de bioquímica de la editorial española Reverté. Al notar que dentro del libro había una amplia hoja doblada que contenía todos los procesos bioquímicos, recordé a un compañero del trabajo, un ingeniero químico de Veracruz, que mencionaba que cuando él estaba en la universidad, un profesor les exigía a sus alumnos que se aprendieran todos esos procesos bioquímicos. Al ver todos los procesos me sorprendí mucho, pues eran bastantes, y al parecer complejos. Espero algún día aprender sobre bioquímica.
Luego, tras haberme decidido por comprar el libro de Fogler, el cual se encontraba a un precio de ganga (¡menos de setecientos pesos!), le di muchas vueltas a los libreros viendo otros títulos no académicos, hasta que me topé con el título de Las ventajas de ser invisible (The Perks of Being a Wallflower) de Stephen Chbosky. Este libro ya había captado mi interés desde hace tiempo. Creo que lo conocí por referencias de alguna chica con la que llegué a salir hace pocos años. Siempre tuve curiosidad de leer el libro y ver la película.
Fue así que salí de la librería con dos libros que muy bien sé que no necesitaba, especialmente el académico, pues ya tengo una edición usada en español que compré en la primavera de hace siete años. Pero quería saber qué cambios había de la edición que yo tenía a la edición que compré. La verdad es que al hojearlo no noté gran diferencia. Pero me sentía satisfecho al haber conseguido la edición en inglés, nueva, ¡por menos de setecientos pesos!
Fue así que salí de la librería con dos libros que muy bien sé que no necesitaba, especialmente el académico, pues ya tengo una edición usada en español que compré en la primavera de hace siete años. Pero quería saber qué cambios había de la edición que yo tenía a la edición que compré. La verdad es que al hojearlo no noté gran diferencia. Pero me sentía satisfecho al haber conseguido la edición en inglés, nueva, ¡por menos de setecientos pesos!
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