Mittwoch, April 02, 2025

Estará siempre en mis sueños

Hoy miércoles amanecí, tras pocas horas de sueño después de haber trabajado un poco durante la madrugada, recordando un bello sueño, con una melodía a la cual parece que nunca le había prestado tanta atención. Soñé con Sirama y sus amigas Anvar y Nèmme, con gente de la Vautèlle Abanarins, entre otras personas, contando a mi esposa.

Cabe mencionar que para antes de este sueño había leído una nota en las redes sociales sobre la Zona del silencio en México, habiendo leído los comentarios a la publicación y las experiencias de personas que han pasado por tal región enigmática. Además también vi una publicación en Instagram de la mesa directiva de estudiantes de la preparatoria donde alcancé a divisar una fotografía donde aparecen Sirama y Nèmme viendo, entre la multitud, la final del futbol.

Retomando mi sueño, soñé que yo y mi esposa visitábamos las instalaciones de esta bella escuela. Por alguna razón, tenía yo que visitarla tres días seguidos. Este era apenas el primer día. Mi esposa me acompañó durante todo momento.

La gente que se topaba conmigo se acercaba a saludarme y a darme muchos agradecimientos y reconocimientos verbales y lindas muestras de afecto. Yo me sentía muy contento entre la gente. Mi esposa también se hallaba alegre al ver cómo la gente se mostraba feliz conmigo.

Y fue entonces que divisé a Sirama y a sus eternas amigas Anvar y Nèmme. Las tres, pero sobre todo Sirama, se mostraban alegres, pero al mismo tiempo nerviosas y algo tímidas. Justo como se comportarían en la vida real. Sirama me seguía mucho con la mirada.

En algún momento cruzamos de frente, miradas y sonrisas, y un breve saludo, a lo cual Sirama tuve que responder con gentileza, dulzura, y con una pasiva emoción adolescente. ¡Qué hermosa niña! Quedamos en platicar en alguna oportunidad, pues yo tenía que seguir viendo a más gente. Yo era tratado como una celebridad en esta institución. ¡Qué loco!

En algún momento mi esposa y yo, junto a un séquito de seguidores, entre alumnos y personal docente o administrativo, bajábamos unas anchas escaleras. Yo me adelantaba un poco del grupo, incluso de mi esposa, y podía notar que seguían asomándose las tres chicas especiales. Me sentía muy alegre.

Durante el sueño me las topaba seguido a estas tres chicas, y en alguna parte del edificio donde yo bajaba unas escaleras y las veía a ellas pasar, le toqué el tobillo a Anvar y ella se rió y quedamos que nos veríamos más tarde para platicar.

Cabe mencionar que no era solamente yo quien captó la atención de toda la gente, sino también era mi esposa quien atraía las miradas y las reacciones alegres. Todos querían saber quién y cómo era mi esposa. Parecía que a todos les simpatizaba mi esposa.

En ese momento mi esposa, a través de su celular, puso música, y comenzó a sonar una canción a la cual rara vez le he puesto tanta atención: "Estaré" de Kabah. Apenas comenzó a escucharse la música alegre y movida de la canción noventera y esto produjo una reacción de ternura en Sirama. Me pregunto si ella conoce estas canciones, ya que su mamá es de mi edad.

Más tarde, seríamos invitados mi esposa y yo a un restaurante cercano a la escuela. Ahí se encontraban gente de la misma preparatoria (algunos docentes y administrativos), además de un compañero del grupo de la iglesia donde servimos en ese entonces.

El dueño del lugar se presentó ante mi esposa y yo y se mostraba muy agradecido conmigo también. Nos ofrecieron, como regalo, un platillo de comida. Yo, curiosamente, me mostré muy agradecido, casi con lágrimas, y aceptamos la cena. Y así fue que, entre varios, comimos del delicioso platillo.

Minutos después, yo salí del restaurante hacia la calle y, junto con otra persona del grupo, miré hacia el cielo, el cual mostraba unos colores brillantes intensos, como si se tratase de una aurora boreal. Se parecían a los colores que se reflejan en el aceite o gasolina sobre el pavimento.


Nos quedamos impactados por tal maravilla de la naturaleza, hasta que mi esposa se acercó. Lo raro es que mi esposa no podía ver tal espectáculo. Entendió lo que veíamos ya que mi compañero y yo lo describíamos, pero al parecer sólo él y yo lo podíamos ver. Quién sabe por qué pasaría eso.

Posiblemente los acontecimientos del sueño hayan sido un poco alterados en el orden, pero eso fue lo que soñé. Lo que recordé al despertar fue la canción, las palabras "Estaré en cada uno de tus sueños", y la reacción bella de Sirama. ¡Qué sensación! ¡Qué hermoso sueño!

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