El día de ayer, martes, tuve una hora libre antes del descanso de octavo y noveno grado. Siempre acostumbro a comer en mis horas libres, en lugar del descanso, pues a los maestros nos toca hacer guardia en un sitio específico durante el descanso.
Fue así que aproveché y almorcé durante el descanso de séptimo grado, yendo hacia la cafetería de primaria, pues ahí no están los alumnos de secundaria, además que hay más opciones de comida. En ocasiones, dependiendo del horario, en la cafetería de primaria están alumnos y maestros de primaria, además personal de otras áreas.
Una vez que me acerqué al mostrador estaban dos niñas de primaria de aproximadamente diez u once años, de las cuales a una sí conocía de vista, pues es hermana de una de mis alumnas favoritas del 8A, Natalia G. C. Las dos niñas me saludaron y la hermana de Natalia me preguntó sobre qué redes sociales utilizo, a lo cual le comenté que Facebook, Instagram, y mientras yo pensaba decir algo más, mi interlocutora me dijo que cuando yo les diera clases me iba a seguir en redes sociales. Me dio tanta ternura.
Lo gracioso fue que la otra niña también comentó que su hermana me sigue en redes sociales. «¡¿Y quién es tu hermana?!», le pregunté, con tanta intriga. «¡Miranda!» me dijo esta pequeña niña, con la misma carita bonita de su hermana. «¡Cierto, sí eres hermana de Miranda!», afirmé con tanta alegría, viendo a ese rostro tan tierno.Hoy miércoles no podía perder la oportunidad de contarle a sus respectivas hermanas, alumnas mías, sobre lo que conversé con las niñas el martes. Sólo lo conversé hoy con Miranda y sus amigas en mi clase de matemáticas en el grupo 8B.
Le comenté a Miranda que ayer había conocido a su hermana y ella se intrigó mucho sobre cómo fue que la conocí, a lo cual le expliqué cómo sucedió todo. Le dio mucha risa a ella que era mentira que ella (y Natalia) me siguieran en redes sociales. Al menos no todavía, jeje.
«¡No lo he encontrado aún, profe!», me dijo Miranda, provocando risas entre sus amigas. «¡Cuidado, profe! ¡Cámbiese el nombre para que no lo encuentre!», me dijo Renata, una de las alumnas más destacadas de ese grupo y amiga de Miranda, lo cual me dio mucha risa.
Todos deseamos saber algo sobre los demás, verlos o ver qué hacen, en especial cuando ya no se frecuentan. En algún momento hemos admirado a más de una persona, por distintas razones. Las redes sociales ofrecen una puerta a ese pedazo de nuestra vida que decidimos publicar y compartir.
Es agradable saber que los alumnos tienen simpatía por uno. ¡Cómo los niños y jóvenes están deseosos de seguir a alguien! ¡Nunca dejemos de sorprendernos y de maravillarnos antes las cosas como los niños!



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