Sonntag, März 27, 2022

Salmo 34 (33) Loa de la justicia divina

Salmo 34 (33)

Loa de la justicia divina


De David. Cuando, fingiéndose demente ante Abimélec, fue despachado por él y se marchó.


Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,

sin cesar en mi boca su alabanza;

en Yahvé se gloría mi ser,

¡que lo oigan los humildes y se alegren!


Ensalzad conmigo a Yahvé,

exaltemos juntos su nombre.

Consulté a Yahvé y me respondió:

me libró de todos mis temores.


Los que lo miran quedarán radiantes,

no habrá sonrojo en sus semblantes.

Si grita el pobre, Yahvé lo escucha,

y lo salva de todas sus angustias.


El ángel de Yahvé pone su tienda

en torno a sus adeptos* y los libra.

Gustad y ved lo bueno que es Yahvé,

dichoso el hombre que se acoge a él.


Respetad a Yahvé, santos suyos,

que a quienes le temen nada les falta.

Los ricos* empobrecen y pasan hambre,

los que buscan a Yahvé de ningún bien carecen.

 

[...]

La circuncisión de los hebreos en Guilgal. La celebración de la Pascua

La circuncisión de los hebreos en Guilgal.

Del libro de Josué Jos 5, 2-9


En aquel tiempo dijo Yahvé a Josué: «Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar (por segunda vez*) a los israelitas.» Josué se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los israelitas en el Collado de los Prepucios.

Josué llevó a cabo esta circuncisión porque toda la población masculina salida de Egipto, la gente apta para la guerra, había muerto en el desierto, por el camino, después de la salida de Egipto. Estaba circuncidada toda la población que había salido, pero el pueblo nacido en el desierto, por el camino, después de la salida de Egipto, no había sido circuncidado. Es que los israelitas anduvieron durante cuarenta años por el desierto, hasta que pereció toda la población, los hombres salidos de Egipto aptos para la guerra. Como no obedecieron a la voz de Yahvé, Yahvé les juró que no les dejaría ver la tierra que había prometido a sus padres que nos daría a nosotros, tierra que mana leche y miel. En su lugar puso a sus hijos, y éstos, son los que Josué circuncidó, porque eran incircuncisos, ya que no los habían circuncidado por el camino. Cuando acabó de circuncidarse toda la gente, se quedaron donde estaban, en el campamento, hasta que se curaron. Y dijo Yahvé a Josué: «Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto.» Por eso se llamó aquel lugar Guilgal, hasta el día de hoy*.


La celebración de la Pascua

Del libro de Josué Jos 5,10-12

 

Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron allí la Pascua el día catorce del mes, a la tarde, en los llanos de Jericó. Al día siguiente de la Pascua comieron ya de los productos del país: panes ázimos y espigas tostadas, desde ese mismo día. Y el maná cesó desde el día siguiente, una vez que empezaron a comer los productos del país. Los israelitas no tuvieron en adelante maná; ya aquel año se alimentaron de los productos de la tierra de Canaán.

Samstag, März 26, 2022

El fariseo y el publicano

El fariseo y el publicano

Del evangelio según San Lucas Lc 18, 9-14


Dijo la siguiente parábola a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar: uno fariseo y otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres: rapaz, injusto y adúltero; ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana y doy el diezmo de todas mis ganancias.ʼ En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos del cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: ‘¡Oh, Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!ʼ Os digo que éste regresó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.»

Salmo 51 (50) Miserere

Salmo 51 (50)

Miserere


Del maestro de coro. Salmo. De David. Cuando el profeta Natán lo visitó después de haberse unido aquél a Betsabé.

 

Piedad por mí, oh Dios, por tu bondad,

por tu inmensa ternura borra mi delito,

lávame a fondo de mi culpa,

purifícame de mi pecado.

Pues yo reconozco mi delito,

mi pecado está siempre ante mí;

contra ti, contra ti solo pequé,

lo malo a tus ojos cometí.

 

Por que seas justo cuando hablas

e irreprochable cuando juzgas*.

Mira que nací culpable,

pecador me concibió mi madre*.

 

Y tú amas la verdad en lo íntimo del ser,

en mi interior me inculcas sabiduría*.

Rocíame con hisopo* hasta quedar limpio,

lávame hasta blanquear más que la nieve.


Devuélveme el son del gozo y la alegría,

se alegren los huesos que tú machacaste.

Aparta tu vista de mis yerros

y borra todas mis culpas.


Crea* en mí, oh Dios, un corazón puro,

renueva en mi interior un espíritu firme;

no me rechaces lejos de tu rostro,

no retires de mí tu santo espíritu*.


Devuélveme el gozo de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso;

enseñaré a los rebeldes tus caminos

y los pecadores volverán a ti.


Líbrame de la sangre*, oh Dios,

Dios salvador mío,

y aclamará mi lengua tu justicia;

abre, Señor, mis labios,

y publicará mi boca tu alabanza.


Pues no te complaces en sacrificios,

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas.

Dios quiere el sacrificio de un espíritu contrito,

un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.


¡Sé benévolo y favorece a Sión,

reconstruye los muros de Jerusalén*!

Entonces te agradarán los sacrificios legítimos

—holocausto y oblación entera*—,

entonces se ofrecerán novillos en tu altar.

Vuelta superficial a Yahvé

Vuelta superficial a Yahvé

Del libro del profeta Oseas Os 6, 1-6


«Venid, volvamos a Yahvé;

él ha desgarrado, pero nos curará;

él ha herido, pero nos vendará.

Dentro de dos días nos dará la vida,

al tercer día* nos hará resurgir

y viviremos en su presencia.

Dispongámonos a conocer,

alcancemos el conocimiento de Yahvé:

su salida es cierta como la aurora;

nos llegará como lluvia temprana,

igual que la lluvia tardía

que empapa la tierra.»

¿Qué voy a hacer contigo, Efraín?

¿Qué voy a hacer contigo, Judá?

¡Vuestro amor es nube mañanera,

rocío matinal que se evapora!

Por eso los he hecho trizas

por medio de los profetas*,

los he castigado

con las palabras  de mi boca;

y mi juicio surgirá como la luz*.

Porque yo quiero amor,

no sacrificio,

conocimiento de Dios

mejor que holocaustos.*

Freitag, März 25, 2022

La Anunciación

La Anunciación

Del evangelio según San Lucas Lc 1, 26-38


Al sexto mes* envió Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. Cuando entró, le dijo: «Alégrate*, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, le llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin*.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto posible, si no conozco varón*?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra*; por eso, el que va a nacer será santo y le llamarán Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel la dejó y se fue.

Ineficacia de los sacrificios antiguos

Recapitulación, Sacrificios levíticos y sacrificio de Cristo

 Ineficacia de los sacrificios antiguos

De la epístola a los hebreos Hb 10, 1-10


La Ley, al no ser más que una sombra de los bienes futuros, y no la realidad de las cosas*, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a quienes se acercan a ellos. De otro modo, los que ofrecen esos sacrificios, al no tener ya conciencia de pecado por estar purificados, habrían dejado de ofrecerlos. Pero, al contrario, con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados, pues es imposible que la sangre de toros y cabras borre los pecados. Por eso, al entrar en este mundo, dice:

Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo*.

Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.

Entonces dije: ¡Aquí estoy, dispuesto —pues de mí está escrito en el rollo del libro—

a hacer, oh, Dios, tu voluntad!

Dice primero: Sacrificios y oblaciones no los quisiste, y holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron —cosas todas ofrecidas conforme a la Ley—, para añadir después: Entonces aquí estoy, dispuesto a hacer tu voluntad. Abroga lo primero para establecer lo segundo. En virtud de esa voluntad quedamos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.

Salmo 40 (39) Acción de gracias. Petición de auxilio.

Salmo 40 (39)

Acción de gracias. Petición de auxilio


Del maestro de coro. De David. Salmo.


Yo esperaba impaciente a Yahvé:

hacia mí se inclinó

y escuchó mi clamor.


Me sacó de la fosa fatal,

del fango cenagoso;

asentó mis pies sobre roca,

afianzó mis pasos.


Puso en mi boca un cántico nuevo,

una alabanza a nuestro Dios;

muchos verán y temerán,

y en Yahvé pondrán su confianza.


Dichoso será el hombre

que pone en Yahvé su confianza,

y no se va con los rebeldes

que andan tras los ídolos*.


¡Cuántas maravillas has hecho,

Yahvé, Dios mío,

cuántos designios por nosotros;

nadie se te puede comparar!

Quisiera publicarlos, pregonarlos,

mas su número es incalculable.


No has querido sacrificio ni oblación,

pero me has abierto el oído*;

no pedías holocaustos ni víctimas,

dije entonces: «Aquí he venido».

 

Está escrito en el rollo del libro

que debo hacer tu voluntad*.

Y eso deseo, Dios mío,

tengo tu ley en mi interior.

 

He proclamado tu justicia

ante la gran asamblea;

no he contenido mis labios,

tú lo sabes, Yahvé.

 

No he callado tu justicia en mi pecho,

he proclamado tu lealtad, tu salvación;

no he ocultado tu amor y tu lealtad

a la gran asamblea.

 

Y tú, Yahvé, no retengas

tus ternuras hacia mí.

Que tu amor y lealtad

me guarden incesantes.

 

Pues desdichas me envuelven

en número incontable.

Mis culpas me dan caza

y ya no puedo ver;

más numerosas que mis cabellos,

y me ha faltado coraje.

 

¡Dígnate, Yahvé, librarme;

Yahvé, corre en mi ayuda!

¡Queden confusos y humillados

los que intentan acabar conmigo!

 

¡Retrocedan confundidos

los que desean mi mal!

Queden corridos de vergüenza los que me insultan: «Ja, ja»

 

¡En ti gocen y se alegren

todos los que te buscan!

¡Digan sin cesar: «Grande es Yahvé» 

los que ansían tu victoria!

 

Aunque soy pobre y desdichado,

el Señor se ocupará de mí.

Tú eres mi auxilio y libertador,

¡no te retrases, Dios mío!

Segundo aviso a Ajaz. La señal del Emmanuel. Nacimiento de un hijo de Isaías.

Segundo aviso a Ajaz. La señal del Emmanuel.

Del libro del profeta Isaías Is 7, 10-17

 

 Volvió Yahvé a hablar a Ajaz en estos términos:

«Pide para ti una señal de Yahvé tu Dios, bien en lo más hondo del Seol o arriba, en lo más alto.»

Respondió Ajaz: «No la pediré, no tentaré a Yahvé.» 

Dijo Isaías:

«Escucha, pues, heredero de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal*: Mirad, una doncella* está encinta y va a dar a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel. Comerá cuajada y miel hasta que sepa rehusar lo malo elegir lo bueno. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio de esos dos reyes que tanto temes*. Pero Yahvé atraerá sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre días como no los hubo desde aquel en que se apartó Efraín de Judá* (el rey de Asiria).»

 

Nacimiento de un hijo de Isaías.

Del libro del profeta Isaías Is 8, 1-4

 

Yahvé me dijo: «Toma una placa grande, escribe en ella con buril: de Maher Salal Jas Baz, y toma* por fieles testigos míos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías.»

Me acerqué a la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo. Yahvé me dijo: «Llámale Maher Salal Jas Baz, pues antes que sepa el niño decir 'papá' y 'mamá', la riqueza de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de Asiria.»

Donnerstag, März 24, 2022

Jesús y Beelzebul. Intransigencia de Jesús.

Jesús y Beelzebul

Del evangelio según San Lucas Lc 11, 14-22


Estaba Jesús expulsando un demonio que era mudo, y apenas salió el demonio, rompió a hablar el mudo. La gente quedó admirada, aunque algunos de ellos comentaban: «Éste expulsa los demonios por Beelzebul, Príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Pero él, adivinando sus intenciones, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa se desplomará sobre la otra. Entonces, si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino?... porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul*. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo expulso los demonios por el dedo de Dios*, señal de que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos.»


Intransigencia de Jesús

Del evangelio según San Lucas Lc 11,23

 

«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.»

Salmo 95 (94) Invitatorio

Salmo 95 (94)

Invitatorio

 

Venid, cantemos gozosos a Yahvé,

aclamemos a la Roca* que nos salva;

entremos en su presencia dándole gracias,

aclamándolo con salmos.


Porque un gran Dios es Yahvé,

Rey grande sobre todos los dioses;

él sostiene las honduras de la tierra,

suyo el mar, que él mismo hizo,

la tierra firme que formaron sus manos.


Entrad, rindamos homenaje inclinados,

¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!

Porque él es nuestro Dios,

nosotros somos su pueblo,

el rebaño de sus pastos.


¡Ojalá escuchéis hoy su voz!

«No seáis tercos como en Meribá,

allí vuestros padres me probaron,

me tentaron aunque vieron mis obras.

 

Cuarenta años me asqueó esa* generación,

y dije: Son gente de mente desviada,

que no reconocen mis caminos.

Por eso juré en mi cólera:

¡No entrarán en mi reposo*!»

Culto formalista

Culto formalista

Del libro del profeta Jeremías Jr 7, 21-28


Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: «¡Venga, añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comeos la carne! Mirad, cuando yo saqué a vuestros padres de Egipto, nada les dije ni mandé sobre holocausto ni sacrificio*. Lo que les mandé fue esto otro: 'Si escucháis mi voz, yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, e iréis por donde yo os mande, para que os vaya bien.' Mas ellos no escucharon ni aplicaron el oído, sino que se guiaron por la pertinacia de sus malas intenciones. Se volvieron de espaldas, por no darme la cara. Desde el día en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día* puntualmente. Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesaron la cerviz y se hicieron peor que sus padres. Les dirás, pues, todas estas palabras, mas no te escucharán. Los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: Ésta es la nación que no ha escuchado la voz de Yahvé su Dios, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca.»

Mittwoch, März 23, 2022

Cumplimiento de la Ley

Cumplimiento de la Ley

Del evangelio según San Mateo Mt 5, 17-19


«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento*. Os aseguro* que, mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde* de la ley hasta que todo suceda. Por tanto, el que no dé importancia a uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.»

Salmo 147 (146-147) Himno al Todopoderoso

Salmo 147 (146-147)

Himno al Todopoderoso


¡Aleluya*!

Alabad a Yahvé, que es bueno cantar

a nuestro Dios, que es dulce* la alabanza.


Yahvé reconstruye Jerusalén,

congrega a los deportados de Israel;

sana los corazones quebrantados,

venda sus heridas.


Cuenta el número de las estrellas,

llama a cada una por su nombre;

grande y poderoso es nuestro Señor;

su sabiduría no tiene medida.

Yahvé sostiene a los humildes,

abate por tierra a los impíos.


Cantad a Yahvé dándole gracias,

tañed la cítara en honor de nuestro Dios:


El que cubre de nubes los cielos,

el que dispensa lluvia a la tierra,

y llena de hierba las montañas,

de plantas para el uso del hombre*;

el que dispensa alimento al ganado,

a las crías de cuervo cuando graznan.


No se deleita en el brío del caballo,

ni se complace en los músculos del hombre.

Yahvé se complace en sus adeptos*,

en los que esperan en su amor.


¡Celebra a Yahvé, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión*!,


que refuerza los cerrojos de tus puertas

y bendice en tu interior a tus hijos;

que concede prosperidad a tu territorio

y te sacia con flor de harina.


Que envía a la tierra su mensaje,

y su palabra* corre a toda prisa.

Que distribuye la nieve como lana

y esparce la escarcha cual ceniza.


Arroja su hielo como migajas,

ante su frío el agua se congela.

Envía su palabra y se derrite,

sopla el viento y fluye el agua.


Revela a Jacob sus palabras,

sus preceptos y normas a Israel:

no hizo tal con ninguna nación,

ni una sola de sus normas conoció*.

La infidelidad de Peor y la verdadera sabiduría. La revelación del Horeb y sus exigencias

La infidelidad de Peor y la verdadera sabiduría

Del libro del Deuteronomio Dt 4, 1-8


Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las normas que yo os enseño, para que las pongáis en práctica, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que os da Yahvé, Dios de vuestros padres. No añadiréis nada a lo que yo os mando, ni quitaréis nada, de modo que guardéis los mandamientos de Yahvé vuestro Dios que yo os prescribo. Con vuestros propios ojos habéis visto lo que hizo Yahvé con Baal Peor: a todos los que se habían ido tras de Baal Peor, Yahvé tu Dios los exterminó de en medio de ti; en cambio vosotros, que habéis seguido unidos a Yahvé vuestro Dios , estáis hoy todos vivos. Mirad: como Yahvé mi Dios me ha mandado, yo os enseño preceptos y normas, para que los pongáis en práctica en la tierra en la que vais a entrar para tomar posesión de ella. Guardarlos y practicadlos, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los demás pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos preceptos, dirán: «Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.» Porque, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está Yahvé nuestro Dios siempre que lo invocamos*? Y ¿qué nación hay tan grande cuyos preceptos y normas sean tan justos como toda este Ley* que yo os expongo hoy?


La revelación del Horeb y sus exigencias

Del libro del Deuteronomio Dt 4, 9-20


Pero ten cuidado y guárdate bien de olvidarte de estas cosas que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; enséñaselas a tus hijos y a tus nietos. Recordad el día en que estabas en el Horeb en presencia de Yahvé tu Dios, cuando Yahvé me dijo: «Reúneme al pueblo para que les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme mientras vivan en el suelo y se las enseñen a sus hijos». Vosotros os acercasteis y permanecisteis al pie de la montaña, que ardía entre llamas que llegaban hasta el mismo cielo, rodeada de tenebrosa nube y nubarrón. Yahvé os habló de en medio del fuego; vosotros oíais rumor de palabras, pero no percibíais figura alguna, sino sólo una voz. Él os reveló su alianza y os mandó ponerla en práctica: las diez Palabras que escribió en dos tablas de piedra. Y a mí me mandó entonces Yahvé que os enseñase los preceptos y normas, para que las pusierais en práctica en la tierra en la que vais a entrar para tomarla en posesión*.

Y puesto que no visteis figura alguna el día en que Yahvé os habló en el Horeb de en medio del fuego*, tened cuidado de no pervertiros haciéndoos esculturas de cualquier figura, sea masculina o femenina: figura de alguna de las bestias de la tierra, figura de alguna de las aves, que vuelan por el cielo, figura de alguno de los reptiles que se arrastran por el suelo, figura de alguno de los peces que hay en las aguas debajo de la tierra. Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para darles culto. Eso se lo ha repartido Yahvé tu Dios a todos los pueblos que hay debajo del cielo. Pero a vosotros os tomó Yahvé y os sacó del horno de hierro de Egipto, para que fueseis el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.

Samstag, März 19, 2022

A Notre Père Saint Joseph

A Notre Père Saint Joseph

Sainte Thérèse de l'Enfant Jésus


1.
Joseph, votre admirable vie
S'est passée dans la pauvreté,
Mais, de Jésus et de Marie
Vous contempliez la beauté.

 
Refrain
Joseph, ô tendre Père
Protégez le Carmel
Que vos enfants sur cette terre
Goûtent toujours la paix du Ciel!

 
2.
Le Fils de Dieu, dans son enfance
Plus d'une fois avec bonheur,
Soumis à votre obéissance
S'est reposé sur votre coeur.

 
3.
Comme vous dans la solitude
Nous servons Marie et Jésus
Leur plaire est notre seule étude
Nous ne désirons rien de plus...

 
4.
Sainte Thérèse notre Mère
Vous invoquait avec amour
Elle assure que sa prière
Vous l'avez exaucée toujours.

 
5.
Après l'exil de cette vie
Nous en avons le doux espoir
Avec notre Mère chérie
Saint Joseph, nous irons vous voir.

Dernier Refrain
Bénissez, tendre Père
Notre petit Carmel
Après l'exil de la terre
Réunissez-nous dans le Ciel!

(Air: Nous voulons Dieu)

Freitag, März 18, 2022

Parábola de los viñadores homicidas

Parábola de los viñadores homicidas

Del evangelio según San Mateo Mt 21, 33-46


«Escuchad otra parábola. Había un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió sus siervos a los labradores para percibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro lo mataron, a otro lo apedrearon. Envió después otros siervos, en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán.' Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Éste es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' Y, agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le respondieron: «Dará una muerte miserable a esos miserables y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a su tiempo.» Jesús les dijo: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras:

La piedra que los constructores desecharon,

en piedra angular se ha convertido;

fue el Señor quien hizo esto

y es maravilloso a nuestros ojos?

Por eso, os digo que se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos*. Y el que cayere sobre esta piedra se destrozará, y aquel sobre quien cayere quedará aplastado*.»

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataron de detenerle, pero estuvieron miedo a la gente, porque lo tenían por profeta.

Salmo 105 (104) La maravillosa historia de Israel

Salmo 105 (104)

La maravillosa historia de Israel*


¡Aleluya!

¡Dad gracias a Yahvé, invocad su nombre,

divulgad entre los pueblos sus hazañas!

¡Cantadle, tañed para él,

recitad todas sus maravillas;

gloriaos en su santo nombre,

se alegren los que buscan a Yahvé!


¡Buscad a Yahvé y su poder,

id tras su rostro sin tregua,

recordad todas sus maravillas,

sus prodigios y los juicios de su boca!


Raza de Abrahán, su siervo,

hijo de Jacob, su elegido*:

él, Yahvé, es nuestro Dios,

sus juicios afectan a toda la tierra.


Él se acuerda siempre de su alianza,

palabra que impuso a mil generaciones,

aquello que pactó con Abrahán,

el juramento que hizo a Isaac,


que puso a Jacob como precepto,

a Israel como alianza eterna:

«Te daré la tierra de Canaán

como lote de vuestra herencia».

 

Cuando eran poco numerosos,

gente de paso y forasteros,

vagando de nación en nación,

yendo de un reino a otro pueblo,

 

a nadie permitió oprimirlos,

por ellos castigó a los reyes:

«Guardaos de tocar a mis ungidos*,

no hagáis daños a mis profetas».


Trajo el hambre a aquel país,

todo bastón de pan rompió*;

a un hombre envió por delante,

José, vendido como esclavo.


Trabaron sus pies con grilletes,

por su cuello pasaron cadenas,

hasta que se cumplió su predicción

y la palabra de Yahvé lo acreditó.


El rey ordenó ponerlo en libertad,

el soberano de pueblos mandó soltarlo;

lo nombró administrador de su casa,

soberano de toda su hacienda.


para instruir* a su gusto a sus magnates,

y hacer sabios a sus ancianos.

Entonces Israel entró en Egipto,

Jacob residió en el país de Cam.


Multiplicó sobremanera a su pueblo,

lo hizo más fuerte que sus opresores;

cambió su corazón para que odiaran a su pueblo

y usaran malas artes con sus siervos.


Envió a Moisés, su siervo,

y a Aarón, que había elegido,

que ejecutaran signos en Egipto,

prodigios en el país de Cam.


Mandó tinieblas, y hubo tinieblas,

pero ellos desafiaron* sus palabras.

Trocó sus aguas en sangre,

haciendo que sus peces murieran.


Pululaban ranas en su país,

que entraban en las estancias reales;

lo mandó y vinieron mosquitos,

cínifes por toda su comarca.


Les dio por lluvia granizo,

rayos por toda su tierra;

dañó viñedos e higueras,

quebró los árboles del país.


Ordenó que llegara la langosta

y el pulgón en número incontable;

devoraron la hierba del país,

devoraron el fruto del suelo.


Hirío a los primogénitos del país,

las primicias de su virilidad.

Los sacó cargados de oro y plata,

ni uno solo flaqueó de entre las tribus.


Egipto se alegró de su salida,

llenos como estaban de terror.

Desplegó una nube para cubrirlos,

un fuego que alumbrara en la noche.

 

Pidieron* y mandó codornices,

de pan del cielo los hartó;

hendió la roca y brotaron las aguas,

como río corrieron por los sequedales.

 

Recordando su palabra sagrada,

dada a Abrahán, su servidor,

sacó a su pueblo con alborozo,

a sus elegidos en medio del júbilo.

 

Les dio las tierras de los paganos,

el sudor de las naciones heredaron,

para que así guarden sus preceptos

y observen todas sus leyes*.

Historia de José. José y sus hermanos. José vendido por sus hermanos.

Historia de José


José y sus hermanos

Del libro del Génesis Gn 37, 2-11


Ésta es la historia de Jacob*.

Cuando José tenía diecisiete años, siendo un muchacho todavía, estaba de pastor de ovejas con sus hermanos, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.

Israel amaba a José más que a todos sus demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga. Al darse cuenta sus hermanos que su padre le prefería a todos sus otros hijos*, llegaron a aborrecerle, hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.

José tuvo un sueño* y se lo contó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún. Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido. Resulta que estábamos nosotros atando gavillas en el campo, cuando de pronto mi gavilla se levantó y se puso derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.» Sus hermanos le dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?» Así que acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de sus palabras. Después tuvo otro sueño, que contó también a sus hermanos. Les dijo: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.» Se lo contó a su padre y a sus hermanos. Su padre le reprendió: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre* y tus hermanos vamos a ir a inclinarnos por tierra ante ti?» Sus hermanos le tenían envidia; su padre, en cambio, reflexionaba.


José vendido por sus hermanos*

Del libro del Génesis Gn 37, 12-36


En una ocasión fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquén. Dijo Israel a José: «Mira, tus hermanos están pastoreando en Siquén. Ve de mi parte adonde ellos.» Respondió José: «Estoy listo.» Le dijo su padre: «Anda, vete a ver si tus hermanos y el ganado siguen sin novedad, y tráeme noticias.» Lo envió desde el valle de Hebrón , y José se dirigió a Siquén.

Se encontró con él un hombre mientras iba desorientado por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué buscas?» Contestó: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.» El hombre le dijo: «Partieron de aquí, y les oí comentar que iban a Dotán.» José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.

Ellos lo vieron de lejos y, antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo. Comentaban entre ellos: «Por ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera. Después diremos que algún animal feroz lo ha devorado. Veremos entonces en qué paran sus sueños.»

Rubén lo oyó y pensó en el modo de librarle de sus manos. Dijo: «No cometáis un asesinato. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era salvarlo de sus hermanos para devolverlo a su padre. Entonces, cuando llegó José donde sus hermanos, éstos le despojaron de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—, lo sujetaron y lo arrojaron al pozo. (Era un pozo vacío, sin agua.) Luego se sentaron a comer.

Al alzar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que bajaban hacia Egipto. Entonces dijo Judá a sus hermanos: «Qué sacamos con asesinar a nuestro hermano y tapar luego su sangre*? Vamos a venderlo a los ismaelitas. Y mejor no ponerle la mano encima, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Sus hermanos asintieron.

Pasaron unos madianitas mercaderes que, al descubrir a José, lo sacaron del pozo. Vendieron a José por veinte piezas de plata a los ismaelitas, que se llevaron a José a Egipto. Al volver Rubén al pozo, resulta que José no estaba en él. Rasgó sus vestiduras y, volviendo donde sus hermanos, les dijo: «El muchacho no aparece. ¿Qué hago ahora yo?»

Entonces tomaron la túnica de José y, degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre (la túnica de manga larga) y la hicieron llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos encontrado: mira a ver si se trata de la túnica de tu hijo, o no.» Él la examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz lo ha devorado! ¡José ha sido despedazado!» Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días. Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba el consuelo y decía: «Voy a bajar en duelo al Seol, donde mi hijo.» Su padre le lloró.

Por su parte, los madianitas, llegados de Egipto, lo vendieron a Putifar, eunuco del faraón y capitán de la guardia.

Donnerstag, März 17, 2022

El rico malo y Lázaro el pobre

El rico malo y Lázaro el pobre

Evangelio según San Lucas Lc 16, 19-31


«Había un hombre rico que vestía de púrpura y de lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y había uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal y cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico*... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Cuando murió el pobre, los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán*. Murió también el rico y fue sepultado*.

«Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Dijo entonces a gritos: 'Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas.' Pero Abrahán le respondió: 'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida, y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo*, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.'

«Replicó: 'Pues entonce, te ruego, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.' Abrahán le dijo: 'Ya tienen a Moisés y a los profetas; que les hagan caso.' Él dijo: 'No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.' Le contestó: 'Si no hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.'»

Salmo 1. Los dos caminos

Salmo 1

Los dos caminos


Feliz quien no sigue consejos de malvados

ni anda mezclado con pecadores

ni en grupos de necios toma asiento,

sino que se recrea en la ley de Yahvé,

susurrando* su ley día y noche.

Será como árbol plantado entre acequias,

da su fruto en sazón, su fronda no se agosta.

Todo cuanto emprende prospera:

pero no será así con los malvados.

Serán como tamo impulsado por el viento.

No se sostendrán los malvados en el juicio*,

ni los pecadores en la reunión de los justos.

Pues Yahvé conoce el camino de los justos,

pero el camino de los malvados se extravía.

Máximas de sabiduría

Máximas de sabiduría

Del libro del profeta Jeremías Jr 17, 5-11


Esto dice Yahvé:

Maldito quien se fía de las personas

y hace de las creaturas su apoyo,

y de Yahvé se aparta en su corazón.

Es como el tamarisco en la Arabá,

y no verá* el bien cuando viniere.

Vive en los sequedales del desierto,

en saladar inhabitable.


Bendito quien se fía de Yahvé,

pues no defraudará su confianza.

Es como árbol plantado

a la vera del agua,

que enraíza junto a la corriente.

No temerá cuando llegue el calor,

su follaje estará frondoso;

en año de sequía no se inquieta

ni deja de dar fruto.


El corazón es lo más retorcido;

no tiene arreglo: ¿quién lo conoce?

Yo, Yahvé, exploro el corazón,

examino el interior de la gente,

para dar a cada cual según su conducta,

según el fruto de sus obras.


Perdiz que incuba huevos ajenos,

el que hace dinero por medios injustos:

en mitad de sus días lo ha de dejar

y a la postre resultará un necio.

Dienstag, März 15, 2022

Hipocresía y vacuidad de los fariseos

Hipocresía y vacuidad de los fariseos

Del evangelio según San Mateo Mt 23, 1-12


Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos; les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan*, pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres: ensanchan las filacterias y alargan las orlas del manto*; les gusta ocupar el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame 'Rabbí*'.

«Vosotros*, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie 'Padre*' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar 'Instructores*' porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

Salmo 50 (49) El culto espiritual

Salmo 50 (49)

El culto espiritual

 

Salmo. De Asaf.

 

Habla Yahvé,  Dios de los dioses:

convoca a la tierra de oriente a occidente.

Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece;

viene nuestro Dios y no callará.

 

Lo precede un fuego voraz,

lo rodea violenta tempestad;

convoca en lo alto a los cielos,

y a la tierra para juzgar a su pueblo:

«Reunid ante mí a mis adeptos,

que sellaron mi alianza con sacrificios».

(Los cielos proclaman su justicia,

pues Dios mismo viene como juez.)

 

«Escucha, pueblo mío, voy a hablar;

Israel, testifico contra ti,

yo, Dios, tu Dios.

No te acuso por tus sacrificios,

¡están siempre ante mí tus holocaustos!

No tomaré novillos de tu casa,

ni machos cabríos de tus apriscos,

pues son mías las fieras salvajes,

las bestias en los montes a millares;

conozco las aves de los cielos*,

mías son las alimañas del campo.

 

Si hambre tuviera, no te lo diría,

porque mío es el orbe y cuanto encierra.

¿Acaso como carne de toros

o bebo sangre de machos cabríos?

 

Sacrifica a Dios dándole gracias,

cumple todos tus votos al Altísimo:

invócame en el día de la angustia,

te liberaré y tú me darás gloria».


Pero al malvado Dios le dice*:

«¿A qué viene recitar mis preceptos

y ponerte a hablar de mi alianza,

tú que detestas la doctrina

y a tus espaldas echas mis palabras?

 

Si ves a un ladrón vas con él,

compartes tu suerte con adúlteros;

abres tu boca con malicia,

tu lengua trama engaños.

 

Te sientas a hablar contra tu hermano,

deshonras al hijo de tu madre.

Haces esto, ¿y he de callarme?

¿Piensas que soy como tú?

Yo te acuso y te lo echo en cara.

 

Entended esto bien los que olvidáis a Dios,

no sea que os destroce y no haya quien os salve.

Me honra quien sacrifica dándome gracias,

al que es recto* le haré ver la salvación de Dios».

Contra la hipocresía

Contra la hipocresía

Del libro del profeta Isaías Is 1, 10-20


Escuchad la palabra de Yahvé,

regidores de Sodoma;

oíd la instrucción de nuestro Dios,

pueblo de Gomorra.


«¿A mí qué vuestros sacrificios?

—dice Yahvé—.

Harto estoy de holocaustos de carneros,

de sebo de cebones;

no me agrada la sangre de novillos,

de corderos y machos cabríos.

Cuando venís a presentaros ante mí,

¿quién ha solicitado de vosotros

que andéis pateando mis atrios?

 No traigáis más oblaciones vanas:

su cremación me resulta detestable.

Novilunio, sábado, convocatoria:

no tolero falsas solemnidades*.

Vuestros novilunios y solemnidades

aborrezco de corazón:

me han resultado un gravamen

que intento en vano llevar.

Cuando extendéis vuestras manos,

me tapo los ojos por no veros;

aunque menudeéis la plegaria,

no pienso oírla.

Vuestras manos estás llenas de sangre*:

lavaos, purificaos,

apartad vuestras fechorías de mi vista,

desistid de hacer el mal

y aprended a hacer el bien:

buscad lo que es justo,

reconoced los derechos del oprimido,

haced justicia al huérfano,

abogad por la viuda*.

 

Vamos a discutir esto

—dice Yahvé—.

Aunque fuesen vuestros pecados

rojos como la grana,

como nieve blanquearán;

y así rojeasen como el carmesí,

como lana quedarán*.

Si aceptáis obedecer,

lo bueno de la tierra comeréis;

pero si rehusáis y os oponéis,

por la espada seréis devorados*.

Ha hablado la boca de Yahvé.»

Samstag, März 12, 2022

La justicia nueva, superior a la antigua

La justicia nueva, superior a la antigua

Del evangelio según San Mateo Mt 5, 43-48


«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo*. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos* y rogad por los que os persigan*, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos*? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los paganos? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre del cielo.»

Salmo 119 (118) Elogio de la ley divina

Salmo 119 (118)

Elogio de la ley divina*

 

Dichosos los que caminan rectamente,

los que proceden en la ley de Yahvé.

Dichosos los que guardan sus preceptos,

los que lo buscan de todo corazón;

los que, sin cometer iniquidad,

andan por sus caminos.

Tú promulgaste tus ordenanzas,

para que sean guardadas cabalmente.

¡Ojalá mis caminos estén firmes

para poder guardar tus preceptos!

No me veré entonces defraudado

al mirar todos tus mandamientos.

Te daré gracias con toda sinceridad

cuando aprenda tus justas normas.

Quiero observar tus preceptos,

no me abandones del todo.

Israel, pueblo de Yahvé

Israel, pueblo de Yahvé

Del libro de Deuteronomio Dt 26, 16-19

En este día Yahvé tu Dios te manda practicar estos preceptos y estas normas; las guardarás y las practicarás con todo tu corazón y con toda tu alma.

Hoy le has hecho decir a Yahvé que él será tu Dios y tú seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus normas, y escucharás su voz. Y Yahvé te ha hecho decir hoy que tú serás su pueblo propio, como él te ha dicho, y que tú deberás guardar todos sus mandamientos; y que él te elevará en honor, renombre y gloria, por encima de todas las naciones que hizo, y que serás un pueblo consagrado a Yahvé tu Dios, como él te ha dicho.

Novena a San José. Día 3

Novena a San José

Día 3


Oraciones iniciales


La señal de la Cruz


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición

Dulcísimo Jesús, Redentor mío, te debo tantos beneficios y he correspondido con muchos pecados que me pesan desde lo íntimo de mi corazón, por ser Tú tan bueno, mi Dios y Señor. Con tu gracia, me propongo no volver a ofenderte y apartarme de toda ocasión de pecado; y por el poder de tu preciosísima Sangre, espero el perdón de todas mis ofensas. Amén.


Acuérdate San José

Acuérdate, purísimo esposo de la Virgen María y mi amado protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que hayan implorado tu protección y pedido tu ayuda, haya sido dejado sin consuelo. Animado con esta confianza, acudo a ti, con todo el fervor de mi espíritu, me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, ¡oh!, padre adoptivo del Salvador, antes bien, recíbela favorablemente y concédemela. Amén.


Oración a la Santísima Trinidad

Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo como verdad inefable, a quien amo sobre todas las cosas como bondad inmensa, en quien espero como poder infinito, a quien adoro como a mi Dios y Señor, a quien deseo como el centro de mi alma, y a quien alabo como a mi soberano bienhechor. Santísima Trinidad, te doy gracias por la inestimable dignidad que le otorgaste al señor San José, al elegirlo como Padre putativo de Jesús y cabeza de la casa de la Madre de Dios; y en la tierra, de cierta manera, le concediste el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta. Y por gracia del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima lo hiciste dignísimo esposo de María; y después lo elevaste con inmensa gloria y poder en el cielo.

Por estos títulos que tuvo en su vida y confiando en su poderosa interseción, te pido por medio de San José este favor que ahora necesito [haz tu petición], si es conveniente a tu gloria y mi salvación. Dios mío, te suplico enciendas en mi corazón el amor y devoción al santísimo patriarca, señor San José. Amén.


Tercer día

¡Oh! José santísimo, destinado como esposo de la Reina de los ángeles, mereciste tener por esposa y compañera a María, esposa del Espíritu Santo. Con tan alto y apreciable enlace, tu venerable persona es respetada y autorizada, pues, ¿qué súplica, si va marcada con tu nombre, si va auxiliada de tu protección y amparo, no será bien atendida y despachada en el tribunal del Señor, que se gloría de ser Espíritu Consolador? Él mismo, el Espíritu Divino, ese mismo cuya esposa te confió a tu custodia, es quien clama en el cielo con gemidos inexplicables y continuos por mi salvación. Acompáñale tú y junta tus clamores a los suyos, pídele y ruega por mí que imploro tu patrocinio en todos los peligros y tribulaciones que me acechan. Válgale la confianza con que se pone a tu sombra, válgale que impones por intercesora a tu purísima esposa, la Virgen María. Amén.


Rezar siete Padre Nuestro, siete Ave María y un Gloria al Padre.


Oraciones finales


A ti, bienaventurado San José


A ti, bienaventurado San José, acudo en mi tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicito también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al niño Jesús, humildemente te suplico que vuelvas benigno tus ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras mis necesidades.

Custodio providente de la divina familia, protege a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; fortísimo libertador nuestro, asístenos propicio desde el cielo en la lucha contra el poder de las tinieblas. Defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna bienaventuranza. Amén.


Letanía en honor a San José

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Señor San José, ruega por nosotros.

Insigne descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José justo, ruega por nosotros.
José casto, ruega por nosotros.
José prudente, ruega por nosotros.
José fuerte, ruega por nosotros.
José obediente, ruega por nosotros.
José fiel, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelos de los obreros, ruega por nosotros.
Honor de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodia de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; óyenos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; ten misericordia de nosotros.

V. Le constituye señor de tu casa.
R. Y príncipe de toda tu posesión.


Jaculatoria

¡Oh! Dios, que en tu inefable providencia, elegiste al señor San José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo y padre putativo de Jesús. Te suplicamos nos concedas que al que veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo por intercesor en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

La devoción a San José, se distingue de rezarle siete Ave María y siete Padre Nuestro en honor a los siete Dolores y siete Gozos que Él tuvo en vida.

Freitag, März 11, 2022

Novena a San José. Día 2

Novena a San José

Día 2


Oraciones iniciales


La señal de la Cruz


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición

Dulcísimo Jesús, Redentor mío, te debo tantos beneficios y he correspondido con muchos pecados que me pesan desde lo íntimo de mi corazón, por ser Tú tan bueno, mi Dios y Señor. Con tu gracia, me propongo no volver a ofenderte y apartarme de toda ocasión de pecado; y por el poder de tu preciosísima Sangre, espero el perdón de todas mis ofensas. Amén.


Acuérdate San José

Acuérdate, purísimo esposo de la Virgen María y mi amado protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que hayan implorado tu protección y pedido tu ayuda, haya sido dejado sin consuelo. Animado con esta confianza, acudo a ti, con todo el fervor de mi espíritu, me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, ¡oh!, padre adoptivo del Salvador, antes bien, recíbela favorablemente y concédemela. Amén.


Oración a la Santísima Trinidad

Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo como verdad inefable, a quien amo sobre todas las cosas como bondad inmensa, en quien espero como poder infinito, a quien adoro como a mi Dios y Señor, a quien deseo como el centro de mi alma, y a quien alabo como a mi soberano bienhechor. Santísima Trinidad, te doy gracias por la inestimable dignidad que le otorgaste al señor San José, al elegirlo como Padre putativo de Jesús y cabeza de la casa de la Madre de Dios; y en la tierra, de cierta manera, le concediste el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta. Y por gracia del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima lo hiciste dignísimo esposo de María; y después lo elevaste con inmensa gloria y poder en el cielo.

Por estos títulos que tuvo en su vida y confiando en su poderosa interseción, te pido por medio de San José este favor que ahora necesito [haz tu petición], si es conveniente a tu gloria y mi salvación. Dios mío, te suplico enciendas en mi corazón el amor y devoción al santísimo patriarca, señor San José. Amén.


Segundo día

José santísimo, con gran confianza imploro tu patrocinio, viéndote sublimado a hacerle corte al Señor Jesús, en cuyas manos está mi vida y de quien tú fuiste honrado, venerado y obedecido en este mundo. ¿Cómo podrá negarse a tus ruegos en el cielo, quien se dignó a llamarse y someterse como hijo tuyo en la tierra? ¿Cómo se negará a tus peticiones quien quiso sujetarse a tus mandatos? Ruégale a tu divino Hijo que me mire como cosa tuya. Pídele que se acuerde que si te eligió para padre suyo, también te eligió como protector mío. Pídele que el amparo y protección tuya que Él experimentó en su Persona, lo logre yo igualmente en la mía; y que así como quiso ponerse en tus manos para liberarse de sus enemigos cuando lo buscaban para quitarle la vida, a mí también me ponga en ellas, para librarme de los enemigos de mi alma. Amén


Rezar siete Padre Nuestro, siete Ave María y un Gloria al Padre.


Oraciones finales


A ti, bienaventurado San José


A ti, bienaventurado San José, acudo en mi tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicito también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al niño Jesús, humildemente te suplico que vuelvas benigno tus ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras mis necesidades.

Custodio providente de la divina familia, protege a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; fortísimo libertador nuestro, asístenos propicio desde el cielo en la lucha contra el poder de las tinieblas. Defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna bienaventuranza. Amén.


Letanía en honor a San José

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Señor San José, ruega por nosotros.

Insigne descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José justo, ruega por nosotros.
José casto, ruega por nosotros.
José prudente, ruega por nosotros.
José fuerte, ruega por nosotros.
José obediente, ruega por nosotros.
José fiel, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelos de los obreros, ruega por nosotros.
Honor de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodia de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; óyenos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; ten misericordia de nosotros.

V. Le constituye señor de tu casa.
R. Y príncipe de toda tu posesión.


Jaculatoria

¡Oh! Dios, que en tu inefable providencia, elegiste al señor San José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo y padre putativo de Jesús. Te suplicamos nos concedas que al que veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo por intercesor en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

La devoción a San José, se distingue de rezarle siete Ave María y siete Padre Nuestro en honor a los siete Dolores y siete Gozos que Él tuvo en vida.

Donnerstag, März 10, 2022

Eficacia de la oración. La Regla de oro

Eficacia de la oración

Del evangelio según San Mateo Mt 7, 7-11

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Acaso alguno de vosotros le da una piedra a su hijo cuando le pide pan?; ¿o le da una culebra cuando le pide un pez? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!»

 

La Regla de oro*

Del evangelio según San Mateo Mt 7, 12

«Por tanto, todo cuanto pidáis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos. En esto consisten la Ley y los Profetas.»

Salmo 138 (137) Himno de acción de gracias

Salmo 138 (137)

Himno de acción de gracias


De David.

Te doy gracias, Yahvé, de todo corazón,
por haber escuchado las palabras de mi boca*.
En presencia de los ángeles* tañaré en tu honor,
me postraré en dirección a tu santo Templo.

Te doy gracias por tu amor y tu verdad,
pues tu promesa supera a tu renombre*.
El día en que te grité, me escuchaste,
aumentaste* mi vigor interior.

Te dan gracias, Yahvé, los reyes de la tierra,
cuando escuchan las palabras de tu boca;
y celebran las acciones de Yahvé:
«¡Qué grande es la gloria de Yahvé!
¡Excelso es Yahvé, y mira al humilde,
al soberbio lo conoce desde lejos!»

Si camino entre angustias, me das vida,
ante la cólera del enemigo, extiendes tu mano
y tu diestra me salva.
Yahvé lo hará todo por mí.
¡Tu amor es eterno, Yahvé,
no abandones la obra de tus manos!

Oración de Ester

Oración de Ester

Del libro de Ester Est 4, 17k - 17z

Por su parte, la reina Ester se refugió en el Señor, presa de mortal angustia. Despojándose de sus magníficos vestidos, se vistió de angustia y duelo. En vez de exquisitos perfumes, echó sobre su cabeza ceniza y suciedad, humilló su cuerpo hasta el extremo, encubrió con sus desordenados cabellos la gozosa belleza de su cuerpo, y suplicó al Señor, Dios de Israel, diciendo:

«Señor y Dios nuestro, tú eres único.
Ven en mi ayuda, que estoy sola
y no tengo socorro sino en ti,
y mi vida está en peligro.

Yo oí desde mi infancia,
en mi tribu paterna*,
que tú, Señor,
elegiste a Israel
de entre todos los pueblos,
y a nuestros antepasados
de entre todos sus mayores,
para ser herencia tuya para siempre,
cumpliendo en su favor cuanto dijiste.

Ahora hemos pecado en tu presencia,
nos has entregado a nuestros enemigos,
porque hemos honrado a sus dioses.
¡Justo eres, Señor!

Mas no se han contentado
con nuestra amarga esclavitud,
sino que han puesto sus manos
en las manos de sus ídolos*,
para borrar el decreto de tu boca
y destruir tu heredad;
para cerrar las bocas que te alaban
y apagar la gloria
de tu Casa y de tu altar;
para abrir las bocas de los paganos
en alabanza de sus dioses
y admirar eternamente
a un rey de carne.

No entregues, Señor,
tu cetro a los que nada son;
que no se regocijen por nuestra caída;
vuelve en contra de ellos sus deseos,
y el primero que se alzó contra nosotros
haz que sirva de escarmiento.
Acuérdate, Señor, y date a conocer
en el día de nuestra aflicción;
y dame a mí valor, rey de los dioses
y señor de toda autoridad.
Pon en mis labios palabras armoniosas
cuando esté en presencia del león;
vuelve el odio de su corazón
contra el que nos combate,
para ruina suya y de los que piensan como él.

Líbranos con tus manos
y acude en mi socorro, que estoy sola,
y a nadie tengo, sino a ti, Señor.
Tú que conoces todas las cosas,
sabes que odio la gloria de los malos,
que aborrezco el lecho incircunciso
y el de todo extranjero.
Tú sabes bien la necesidad en que me hallo,
que me asquean los emblemas de grandeza
que ciñen mi frente los días de gala,
como asquea el paño menstrual,
y que no me los pongo en días de retiro.
Que tu sierva no ha comido a la mesa de Amán,
que no he tenido a honra los regios festines,
ni bebido el vino de las libaciones.
Que no tuvo tu sierva instante de alegría,
desde su encumbramiento hasta el día de hoy,
sino sólo en ti, Señor y Dios de Abrahán.

Oh Dios, que dominas a todos,
oye el clamor de los desesperados;
líbranos del poder de los malvados
y líbrame a mí de mi temor.»

Novena a San José. Día 1

Novena a San José

Día 1


Oraciones iniciales


La señal de la Cruz


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición

Dulcísimo Jesús, Redentor mío, te debo tantos beneficios y he correspondido con muchos pecados que me pesan desde lo íntimo de mi corazón, por ser Tú tan bueno, mi Dios y Señor. Con tu gracia, me propongo no volver a ofenderte y apartarme de toda ocasión de pecado; y por el poder de tu preciosísima Sangre, espero el perdón de todas mis ofensas. Amén.


Acuérdate San José

Acuérdate, purísimo esposo de la Virgen María y mi amado protector San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que hayan implorado tu protección y pedido tu ayuda, haya sido dejado sin consuelo. Animado con esta confianza, acudo a ti, con todo el fervor de mi espíritu, me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, ¡oh!, padre adoptivo del Salvador, antes bien, recíbela favorablemente y concédemela. Amén.


Oración a la Santísima Trinidad

Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo como verdad inefable, a quien amo sobre todas las cosas como bondad inmensa, en quien espero como poder infinito, a quien adoro como a mi Dios y Señor, a quien deseo como el centro de mi alma, y a quien alabo como a mi soberano bienhechor. Santísima Trinidad, te doy gracias por la inestimable dignidad que le otorgaste al señor San José, al elegirlo como Padre putativo de Jesús y cabeza de la casa de la Madre de Dios; y en la tierra, de cierta manera, le concediste el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta. Y por gracia del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima lo hiciste dignísimo esposo de María; y después lo elevaste con inmensa gloria y poder en el cielo.

Por estos títulos que tuvo en su vida y confiando en su poderosa interseción, te pido por medio de San José este favor que ahora necesito [haz tu petición], si es conveniente a tu gloria y mi salvación. Dios mío, te suplico enciendas en mi corazón el amor y devoción al santísimo patriarca, señor San José. Amén.


Primer día

A qué grado tan alto de excelencia te ha elevado tu virtud, ¡oh! José  santísimo. Habiendo de elegir el Padre Eterno, quién sustituyese su Persona en el mundo, no halló entre los hombres otro más justo que tú. Constituido en esta dignidad y desempeñándola a satisfacción del mismo Padre Eterno, ¿qué le pedirías en el mundo que no te concediese? ¿Y cómo han de ser ahora de eficaces tus súplicas? ¿Ha de negarte alguna cosa que le pidas? Pues, ¿en qué puedes emplear mejor tu patrocinio, sino en socorrer a un desvalido que pone en ti toda su confianza?

Acuérdale al Padre Eterno, que estás también elegido para patrón y protector nuestro, y que el desempeño de este título, es el de conducirnos al cielo y darle en tu compañía las gracias por toda la eternidad. Amén.


Rezar siete Padre Nuestro, siete Ave María y un Gloria al Padre.


Oraciones finales


A ti, bienaventurado San José


A ti, bienaventurado San José, acudo en mi tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicito también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al niño Jesús, humildemente te suplico que vuelvas benigno tus ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras mis necesidades.

Custodio providente de la divina familia, protege a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; fortísimo libertador nuestro, asístenos propicio desde el cielo en la lucha contra el poder de las tinieblas. Defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna bienaventuranza. Amén.


Letanía en honor a San José

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Señor San José, ruega por nosotros.

Insigne descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José justo, ruega por nosotros.
José casto, ruega por nosotros.
José prudente, ruega por nosotros.
José fuerte, ruega por nosotros.
José obediente, ruega por nosotros.
José fiel, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelos de los obreros, ruega por nosotros.
Honor de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodia de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; óyenos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; ten misericordia de nosotros.

V. Le constituye señor de tu casa.
R. Y príncipe de toda tu posesión.


Jaculatoria

¡Oh! Dios, que en tu inefable providencia, elegiste al señor San José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo y padre putativo de Jesús. Te suplicamos nos concedas que al que veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo por intercesor en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

La devoción a San José, se distingue de rezarle siete Ave María y siete Padre Nuestro en honor a los siete Dolores y siete Gozos que Él tuvo en vida.