Samstag, März 26, 2022

Salmo 51 (50) Miserere

Salmo 51 (50)

Miserere


Del maestro de coro. Salmo. De David. Cuando el profeta Natán lo visitó después de haberse unido aquél a Betsabé.

 

Piedad por mí, oh Dios, por tu bondad,

por tu inmensa ternura borra mi delito,

lávame a fondo de mi culpa,

purifícame de mi pecado.

Pues yo reconozco mi delito,

mi pecado está siempre ante mí;

contra ti, contra ti solo pequé,

lo malo a tus ojos cometí.

 

Por que seas justo cuando hablas

e irreprochable cuando juzgas*.

Mira que nací culpable,

pecador me concibió mi madre*.

 

Y tú amas la verdad en lo íntimo del ser,

en mi interior me inculcas sabiduría*.

Rocíame con hisopo* hasta quedar limpio,

lávame hasta blanquear más que la nieve.


Devuélveme el son del gozo y la alegría,

se alegren los huesos que tú machacaste.

Aparta tu vista de mis yerros

y borra todas mis culpas.


Crea* en mí, oh Dios, un corazón puro,

renueva en mi interior un espíritu firme;

no me rechaces lejos de tu rostro,

no retires de mí tu santo espíritu*.


Devuélveme el gozo de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso;

enseñaré a los rebeldes tus caminos

y los pecadores volverán a ti.


Líbrame de la sangre*, oh Dios,

Dios salvador mío,

y aclamará mi lengua tu justicia;

abre, Señor, mis labios,

y publicará mi boca tu alabanza.


Pues no te complaces en sacrificios,

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas.

Dios quiere el sacrificio de un espíritu contrito,

un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.


¡Sé benévolo y favorece a Sión,

reconstruye los muros de Jerusalén*!

Entonces te agradarán los sacrificios legítimos

—holocausto y oblación entera*—,

entonces se ofrecerán novillos en tu altar.

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