Mittwoch, Dezember 28, 2022

'La mujer' por Edith Stein. Parte 2. Continuación de la Introducción

La mujer
por Edith Stein

Parte 2

[Continuación de la Introducción]


En aquel año, la Primera Guerra Mundial estaba en pleno desarrollo. Edith mantenía los altos ideales éticos de su familia. Para ella fue lo más normal interrumpir su carrera universitaria para ayudar como voluntaria en un hospital militar donde ingresaban enfermos de tifus y los soldados con heridas más graves. "Cuando haya terminado la guerra y yo siga viviendo, entonces podré pensar de nuevo en mis asuntos privados", explicará más tarde. Ayudó día y noche, con tanto desinterés, arrojo y cariño que consiguió cambiar poco a poco el ambiente moralmente degradante de su entorno. Ella, a su vez, se quedó muy conmovida cuando encontró un papelito con una oración en la agenda de un soldado recién fallecido.

Después de que se cerrara aquel hospital, Edith siguió a Husserl a la Universidad de Freiburg, e hizo el doctorado en 1916 sobre "El problema de la intuición". Trabajó como ayudante de aquel gran filósofo, cosa muy extraordinaria para una mujer en aquellos tiempos. Durante esta época ocurrieron algunos otros sucesos que la acercaron a la fe católica. Una vez, por ejemplo, estaba paseando con la hermana del filósofo Reinach por el casco viejo de la ciudad de Frankfurt. Entraron unos momentos en la Catedral, y mientras admiraban la belleza de la arquitectura en silencio, entró una mujer sencilla con su cesta de mercado, se arrodilló y rezó una breve oración. "Esto me sorprendió mucho," confesó Edith más tarde. "A la sinagoga sólo íbamos para celebrar las fiestas y el culto oficial. Pero allí vi a una mujer que había interrumpido sus negocios cotidianos para hablar confidencialmente con su Dios. Esto nunca lo pude olvidar".

Un poco más tarde, Edith tuvo otra experiencia orientadora. Su amigo Reinach había muerto en la guerra, y le encargaron a ella ordenar su herencia científica. Le gustó mucho, pero temía visitar a la mujer de Reinach, que era católica, ya que, siendo atea, no sabía cómo consolarle. Sin embargo, en vez de ver a una persona triste y desesperada, se encontró con una mujer llena de paz, dispuesta a aceptar su dolor como voluntad de Dios. La joven viuda dejó muy pensativa a Edith cuando le explicó que sacaba fuerzas de la fe en Jesucristo crucificado que resucitó. "En este momento, mi incredulidad se hundía, y yo vislumbré por primera vez la fuerza de la Cruz", cuenta Edith. Empezó a leer el Nuevo Testamento con mucha atención, aunque todavía no tenía fe.

En 1918, Edith se separó de Husserl, porque su filosofía le parecía entonces, a pesar del método genial, cada vez más estrecha, como un callejón sin salida que no le llevaba a la verdad tan deseada. Volvió a Breslau. Le sucedió Heidegger en su puesto en la universidad. Fue una experiencia desilusionante para Edith que tanto Husserl como más tarde también Heidegger y otros colegas mostraran serios reparos a que ella, siendo una mujer, quisiera hacer oposiciones a una cátedra universitaria. Todos sus intentos al respecto fracasaron. Pero la valiente filósofa no reaccionó con depresión o enfado; por el contrario, ante las injusticias maduraba su personalidad. Confesó en una carta: "Me parece muy cómico que no admitan a las mujeres, pero, al fin y al cabo, no me importa demasiado por mí. No pienso que sea tan importante el puesto que obtenemos en esta vida". Sin embargo, se esforzaba en abrir la docencia a todos los niveles a las mujeres de las futuras generaciones y logró realmente, en 1920, que el gobierno publicara un decreto en favor de que las mujeres tuvieran acceso a las posiciones a cátedras universitarias.

En este mismo año, Edith pasó por una profunda crisis interior. Sufría por no encontrar el último porqué de su vida. Cuando preguntó a un judío conocido por su imagen de Dios, recibió una respuesta breve: "Dios es espíritu. Más no se puede decir". Tampoco le bastaron las explicaciones del filósofo danés Kierkkegaard, cuyas ideas sobre el cristianismo había estudiado con interés.

El acontecimiento decisivo para la conversión de Edith tuvo lugar durante unas vacaciones en el pequeño pueblo de Bergzabern. Edith se encontraba en la casa de su amiga Hedwig Conrad-Martius. Una tarde, cuando estaba sola, buscó un libro para entretenerse, y sacó de una estantería la autobiografía de Santa Teresa de Jesús. La leyó durante toda la noche con verdadero entusiasmo y pensó al final: "Esta es la verdad". Había encontrado al Dios vivo y personal, bueno y misericordioso, que invita a todos los hombres a una vida de amor. En seguida se compró un catecismo católico, lo estudió por su cuenta y, después de terminar esta tarea, entró en una iglesia, participó en la Santa Misa y pidió al sacerdote ser bautizada. Algunos meses más tarde, el 1 de enero de 1922, fue recibida en la Iglesia católica. "Mis ansias por conocer la verdad eran una única oración", confesó reflexionando sobre los años anteriores al bautismo, en los que buscaba el sentido de su vida con tanto afán y dolor.

Desde aquel momento, Edith tuvo el deseo de entrar en la orden de Santa Teresa, haciéndose carmelita. Pero algunos sacerdotes amigos le aconsejaron emplear sus talentos intelectuales para servir en la Iglesia en el mundo. Como también quería respetar a su madre, que no comprendía su conversión -es más, la consideró una traición a su pueblo-, Edith prescindió de sus planes; pero tampoco podía volver al ambiente judío de su casa familiar. Así, en los años siguientes, fue profesora en el colegio de las dominicas en Speyer. Cambió allí sus posturas filosóficas todavía más a fondo. Tradujo las cartas y los diarios de Newman y descubrió, poco a poco, el modo de pensar desde la perspectiva del cristianismo. Sobre todo, las obras de Tomás de Aquino le ayudaron a comprender el fundamento racional de la fe católica. "Aprendí de Santo Tomás que se puede hacer un oficio divino incluso de la ciencia... y que se puede vivir en medio de este mundo una vida contemplativa", dice Edith en una carta, y prosigue: "Cuanto más profundamente una persona entra en Dios, tanto más tiene que salir de sí mismo para llevar la vida divina a los hombres". Además de su tarea docente y la dedicación a las alumnas escribió una "Carta mensual para mujeres profesionales" ofreciendo ayudas para la meditación personal.

Montag, Dezember 26, 2022

'La mujer' por Edith Stein. Parte 1. Introducción

La mujer
por Edith Stein

[Parte 1]

Introducción


1. Semblanza biográfica

Edith Stein nació el 12 de octubre de 1891 en Breslau (entonces Alemania, hoy ciudad polaca de Wroclaw). Era la más joven de los once hijos de una familia judía. En aquel tiempo cuatro de sus hermanos ya habían muerto siendo niños. El padre, Siegfried Stein, fue maderero de profesión. La pequeña Edith le perdió cuando tenía unos dos años. Desde entonces la madre Auguste se encargó de la tienda familiar y la sacó adelante, pasando de una situación de crisis a otra de gran prestigio. Era una mujer decidida, judía firme y fiel, que influía con energía en sus hijos. Edith tenía en ella el modelo de una madre de familia que sabía compaginar perfectamente las exigencias de la profesión con las de la casa, y que se dedicaba con esmero a la educación de sus hijos.

A los seis años Edith fue matriculada en un colegio de su ciudad. Como era una alumna excelente, los parientes le reprochaban ser ambiciosa y le llamaban "la niña inteligente". "Esto me dolía mucho", confiesa más tarde, "porque sabía ya desde pequeña que es más importante ser buena que ser inteligente". A pesar de la fuerte personalidad de su madre, la hija pequeña empezó pronto a recorrer su propio camino. A los catorce años declaró -contra la voluntad de todos sus profesores- que no le gustaba estudiar más, y se dio de baja en el colegio. Fue a Hamburgo para vivir con su hermana Else, que estaba casada con un médico. Ayudó a Else en las cosas del hogar y fue conociendo aquella gran ciudad del norte de Alemania. A partir de ese momento se retiró más y más del Dios de la Antigua Alianza, que su madre le había enseñado, siguiendo en esto el ejemplo de unos hermanos suyos. Decidió "con mucha conciencia y libertad" no rezar ya más. A la vez estaba convencida de haber nacido para algo muy grande.

Después de un año, Edith volvió a Breslau y entró de nuevo en el colegio. Simpatizaba entonces con los movimientos que luchaban por los derechos legítimos de la mujer: una formación profesional adecuada, la igualdad política y social, un trabajo realizable en condiciones humanas, etcétera. Sus inquietudes con respecto a estos temas se revelan en un pequeño poema que fue publicado por sus compañeras en el periódico del colegio cuando Edith hizo el bachillerato, en 1911. En un tiempo en el que las mujeres todavía no tenían el derecho de voto (sufragio), se caracterizó a la joven bachiller de esta manera:

"Igualdad para la mujer y para el varón,
así clama la sufragista.
Ciertamente la veremos algún día
en el ministerio".

Después del bachillerato, Edith se consideró atea durante diez años. Comenzó entonces para ella la gran búsqueda de la verdad, que quería lograr con las solas fuerzas de la razón. Todavía no comprendía lo que muchos años más tarde iba a afirmar: "Quien busca la verdad, busca a Dios, sea consciente, sea inconscientemente".

Por de pronto Edith se quedó en Breslau siendo una de las primeras universitarias de Alemania. Estudió germánicas, historia y también psicología. Sin embargo, aquella "ciencia sin alma", como se llamaba a la psicología de su tiempo, le decepcionó profundamente y se apartó rápidamente de ella. Interesada vivamente por las cuestiones femeninas se hizo miembro de la "Asociación prusiana para el sufragio  de las mujeres" (la meta del voto se consiguió sólo en 1918). "Siendo alumna y universitaria joven, fui una feminista radical", dice de ella misma. Cuenta en sus memorias que solía discutir fuertemente con su hermana Erna y sus dos mejores amigas sobre la tarea y misión de la mujer. Mientras que las otras tres estaban dispuestas a dejar la profesión en favor de una familia futura, sólo ella declaraba que jamás haría semejante cosa. Pero añade con buen humor que, años más tarde, cuando Erna y sus amigas estaban casadas, las tres trabajaban también fuera de casa; ella, en cambio, que siguió la vocación religiosa, contrajo un compromiso de amor al que sacrificó su profesión con alegría. Pero hasta entonces faltaba todavía mucho camino por recorrer.

En 1913, Edith se trasladó a Göttingen donde enseñaba Edmund Husserl (1859-1938), el famoso fundador de la fenomenología, que iba a ser su maestro por algún tiempo. Entre sus discípulos se encontraban también Max Scheler, Adolf Reinach, Hedwig Conrad-Martius y muchos otros pensadores jóvenes. En este círculo, Edith aprendió a estudiar filosofía sin prejuicios ni tabúes de ninguna clase. Quedó impresionada tanto por la objetividad de la fenomenología como por el rigor de su método científico; fue, en última instancia, "el ethos de la rectitud de intención" (para conocer la verdad) lo que le impulsó a seguir adelante en sus estudios. A raíz de este ethos, no pocos discípulos de Husserl llegaron a abrazar la religión católica. Entre ellos se encontró también Max Scheler, que inició este camino a la fe a partir de algunos pensamientos filosóficos, realmente fascinantes. Para Edith fue el primer contacto con el cristianismo, hasta entonces completamente desconocido. Su modo de pensar se estaba transformando ya notablemente cuando hizo la licenciatura en 1915.

Liquidando deudas

Este año, 2022, fue uno en el cual me endeudé demasiado. Comencé el año con una tarjeta de crédito (la Clásica de Banorte) y terminé con dos (agregando la Like U de Santander), además de haber pedido hace poco más de un año un crédito de nómina en Santander para alcanzar a pagar algunas cosas que no alcancé para nuestra boda en el 2021.

Durante el año topé la tarjeta de Banorte, le bajé la deuda y alcancé a pedir un aumento de la línea de crédito y la volví a topar por segunda vez. Todo esto fue en los primeros meses del año en que nos encontrábamos ampliando en la casa de mi suegra, donde vivimos juntos desde el 3 de octubre del 2021.

En los meses de abril hasta agosto pagaba ocasionalmente, pero seguía aumentando la deuda. En agosto fue cuando me quedé desempleado y ya no volví a pagar ninguna tarjeta de crédito entonces.

Fue así que llegué a acumular cerca de treinta y cincomil pesos de deuda en la tarjeta de crédito de Banorte, y aproximadamente veinticinco mil pesos en la de Santander.

Samstag, Dezember 17, 2022

16 de diciembre, 2022: ¡Mi trigésimo cuarto cumpleaños!

Ayer viernes celebré un año más de vida, treinta y cuatro años para ser exactos. Nací en la ciudad de Harlzbornn, en el gran estado de Nuevo León.

Prácticamente toda mi vida la he vivido aquí, a excepción de unos años que mi familia y yo vivimos fuera de la ciudad (dos años en Ciudad de México y un año en Tijuana, Baja California. Ininterrumpidamente tengo viviendo aquí en Nuevo León desde 1997.

La mayoría de mi familia radica aquí en el estado, sin embargo hoy en día sólo frecuento a mi mamá y a mi hermana, con quienes viví de forma más cercana desde que mi padre dejó nuestro hogar en el 2012. Siempre vivimos juntos, desde 1988, hasta que mi padre se vio, de alguna manera, forzado a dejar el hogar.

Eventualmente mis padres se divorciaron, por iniciativa de mi padre, en el 2017. De esto yo no me enteré sino hasta uno o dos años más tarde. Aunque esto ya tenía precedente desde un domingo de octubre del 2006, que siempre recuerdo con tristeza y amargura, cuando supimos que mi padre, desde entonces, quería divorciarse de mi mamá.

Tal hecho marcó un hito tan negativo y profundo en nuestra vida familiar, que desde ahí perdí esa unión con mi papá, que terminó por empeorar en los años 2012 y 2013 cuando perdí la confianza y me sentí traicionado por él, pues parecía que mi papá nos ocultaba sus intenciones.

Pasaban los años, y desde entonces, yo no buscaba, hasta la fecha, a mi papá. Él ya no vivía aquí en Harlzbornn, lo cual facilitaba el que yo no lo buscara y se ahondara la ausencia.

Entiendo que él en un inicio estaba metido en problemas legales y económicos; perfecto. Pero no entiendo cómo pudo decidir dejar la familia y perder esa unión con nosotros, o permitir que nos separásemos.

Hubo un tiempo en que mi papá volvió a trabajar aquí en el estado de Nuevo León, pero ya no vivía con nosotros. Sabía que vivía con mi abuela paterna, y luego entendí que vivía con una de sus hermanas, que al parecer también está divorciada.

El divorcio abunda tristemente entre mis familiares, pues todos los hermanos de mi papá están divorciados, y de mi familia materna varios tíos (hombres) tuvieron hasta dos familias y también hay varias separaciones o divorcios. ¡Oh, triste realidad!

Entre los años de 2018 o 2019, a través de una llamada por teléfono, supe que mi papá se había cambiado de religión, lo cual me defraudó sobremanera, pero más me enfureció reconocer que él quería persuadirme de cambiar mi parecer en cuanto a la oración (el rezo del Rosario, por ejemplo) entre otros temas relacionados a la fe cristiana o católica. Y además, en la misma llamada, me comentó que en su "congregación" o comunidad, conoció a una mujer, de la cual se enamoró, y se casaron.

[Destripe: Este año, 2022, están divorciados. Lo supe por mi hermana, quien lo frecuenta ocasionalmente, interesada o desinteresadamente, y me causó mucha risa y "alegría mala".]

Era obvio que si mi papá quería divorciarse de mi mamá desde tiempo atrás (2006), es porque él tenía la puerta abierta a una unión con otra mujer. Si bien tardó en oficializar el trámite casi diez años, me imaginó que una nueva relación aceleró la decisión y el proceso.

Lamentablemente nadie de mi familia (mamá, papá o hermana) me contaba sobre tales decisiones. Terminé enterándome por Bela Garim, en ese entonces mi novia (ahora esposa).

A nuestra boda, civil y religiosa, sólo fueron mi hermana y mi mamá como parte de mi familia. Tanto mi mamá como mi hermana invitaron a algunas amistades de ellas a nuestra fiesta del 2 de octubre.


Freitag, Dezember 09, 2022

Método gráfico de McCabe-Thiele

Ayer jueves me buscó uno de mis alumnos para pedirme apoyo en unos problemas de transferencia de masa que implicaban el método gráfico de McCabe-Thiele para la destilación binaria. Hace tiempo que no me ponía a trabajar en estos problemas, por lo que tuve que pedirle tiempo para revisar mi material de estudio

Poseo en mi haber cuatro títulos de esta rama, la cual es una de las más características de la ingeniería química: El libro de Hines y Maddox; el Treybal; el de McCabe, Smith y Harriot; y por último, el de Seader y Henley. Fue así como comencé a revisar en mis libros la descripción de la resolución de estos problemas.

Resulta que este problema trata sobre una mezcla de metanol y agua. Teníamos que utilizar los siguientes datos experimentales.

 

El primer paso es en un diagrama y-x trazar la diagonal de 45 ° y la curva de equilibrio, obteniendo la siguiente gráfica. Además agregué los puntos de las concentraciones de alimentación, la del destilado y la del fondo.


Hice un ajuste polinómico para la curva de equilibrio, de tal manera para encontrar un coeficiente de reproducibilidad de aproximadamente la unidad.

El siguiente paso es construir la línea de la zona de rectificación.


Samstag, Dezember 03, 2022

Cerrando finalmente ciclos: Adiós, sulfuro de sodio

Hoy sábado me levanté temprano. Al igual que muchos días de las últimas semanas, he batallado para dormir, me he desvelado y he perdido el tiempo: Lo peor que podría estar haciendo actualmente, ya que sigo desempleado.

Aproveché la mañana, cerca de las nueve del día, para lavar y secar una ropa que tenía en el cesto de prendas sucias en el patio. Quise también darle un vistazo a la ropa que se encontraba en otro bote de prendas laborales de mi último trabajo: Kandellez.

Apenas abrí la tapa del bote y pude percibir el terrible olor a los desagradables recuerdos de esa empresa ubicada en el kilómetro 8.5 hacia el municipio de [García]. La ropa olía a sulfuro de sodio. ¡Detesto los olores así, que te traen muy malos recuerdos!

Hace años así tuve una mala experiencia con el olor a café en un laboratorio de control de calidad de una empresa química ubicada en [Ciénega de Flores]. ¡Cómo ha pasado el tiempo!

Yo desde hace meses, tenía prendas que no olían mal pero sí que tenían una mala apariencia, pues con el ácido de