Hoy sábado me levanté temprano. Al igual que muchos días de las últimas semanas, he batallado para dormir, me he desvelado y he perdido el tiempo: Lo peor que podría estar haciendo actualmente, ya que sigo desempleado.
Aproveché la mañana, cerca de las nueve del día, para lavar y secar una ropa que tenía en el cesto de prendas sucias en el patio. Quise también darle un vistazo a la ropa que se encontraba en otro bote de prendas laborales de mi último trabajo: Kandellez.
Apenas abrí la tapa del bote y pude percibir el terrible olor a los desagradables recuerdos de esa empresa ubicada en el kilómetro 8.5 hacia el municipio de [García]. La ropa olía a sulfuro de sodio. ¡Detesto los olores así, que te traen muy malos recuerdos!
Hace años así tuve una mala experiencia con el olor a café en un laboratorio de control de calidad de una empresa química ubicada en [Ciénega de Flores]. ¡Cómo ha pasado el tiempo!
Yo desde hace meses, tenía prendas que no olían mal pero sí que tenían una mala apariencia, pues con el ácido de
0 Comments:
Post a Comment