Desde hace ya varias semanas que la planta de fabricación de sulfato de cobre donde laboro actualmente se encuentra parada debido a que había fallado el compresor, específicamente el radiador. Y eso se debió a un error en la operación, permitiendo que se regresara la solución de sulfato de cobre hacia el compresor por la misma tubería de aire.
Este martes pasado, 5 de abril, trajeron el radiador finalmente, pero la instalación se retrasó ya que unas conexiones no eran las adecuadas. Fue así que se comenzó a instalar el radiador para el jueves y el viernes (ayer) se comenzó a conectar el equipo, aunque no quedó operando.
Hoy sábado no fue el técnico de mantenimiento de la empresa y mi jefe y otro supervisor hicieron el intento de ver cómo hacer que el compresor funcionara pero no obtuvieron ningún resultado. El compresor sí encendía, pero no levantaba la presión.
Mi jefe ya nos había mandado a cubrir los tres turnos del día de todo el fin de semana, incluyendo ir a trabajar mañana domingo. A nadie le pareció ir a trabajar en domingo, y menos que hayan avisado el mismo viernes en la tarde.
Gracias a que el compresor no quedó operando correctamente nos avisaron a los del turno de tarde y de noche que no trabajaríamos. Los de tarde ya habían llegado pero les dieron la salida temprano, a las seis y media de la tarde.
Así que me tocó descansar sábado y domingo, lo cual me pareció genial. En nuestro caso ahora debemos ocho horas, pero lo más seguro que en los próximos días nos pidan cubrir esas horas, ya sea doblando turno o trabajando de doce horas dos días.
La gente, los operadores, habían recibido la noticia de que íbamos a trabajar de tres turnos el jueves en la tarde, cerca de las seis o siete de la tarde. Hasta ese momento no había problema. Ya teníamos semanas trabajando solamente de dos turnos (día y tarde), habiendo quitado el turno de noche, pues no había mucho movimiento en la fábrica.
Claro que mi jefe toma unas actitudes muy extremistas de querer suspender o dar de baja a los que no quieren asistir o faltan al trabajo cuando se les pide su apoyo, en especial en fin de semana o circunstancias con mucha urgencia. Y pues la gente sabe muy bien que así no se deben manejar las cosas.
Yo soy de la idea de ir a cumplir con mis horarios, aunque sé que no debe ser así, y menos para la gente operadora. Todos tenemos compromisos con nuestras familias o seres queridos.
Todos queremos y debemos descansar. Y el no haber previsto los cambios, y el no haber asegurado la correcta operación del compresor provocó tantos cambios y disgustos.
Gracias a Dios que pudimos descansar. Y mañana, Domingo de Ramos, podremos estar con mi mamá, ya que cumple años: ¡57!
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