Mittwoch, April 06, 2022

Mis compañeros del laboratorio. Primera parte: Introducción

Cuando trabajé en la empresa dedicada a la fabricación, venta y distribución de detergentes en polvo Il Cèraisil estuve en tres distintas áreas: sulfonación, secado y control de calidad.

En esta ocasión recordaré a los compañeros que tuve en el laboratorio, ya que el tiempo que permanecí ahí fue considerable, cinco años y tres meses. ¡Bastante!

El jefe del área, el gerente de control de calidad e investigación y desarrollo es Rannère Veral, biólogo de profesión quien ha tenido experiencia en la industria química. Él me entrevistó (forzosamente) alguna mañana o tarde de septiembre o principios de noviembre del 2014, cuando me mandaron de producción a calidad ya que querían, yo creo, disminuir la nómina en el área de secado, al fin y al cabo les hacía falta una persona en laboratorio.

Todo ese movimiento sucedió ya que un supervisor de envasado, [Moisés], había renunciado, y quedó su puesto libre. Mandaron a publicar la vacante por internet, pero al menos solamente dos personas dentro de la empresa aplicamos, yo (que venía del área de secado) y otro muchacho: Anvern, un supervisor de control de calidad que tenía menos de seis meses en la empresa y que obviamente quería crecer (ganar más dinero).

Terminaron eligiendo a Anvern, y en parte se entiende. Joven, poca experiencia, buena referencia en su equipo de laboratorio, pocos errores. ¿Cuánto duró en producción Anvern? ¡Menos del año! Al parecer no le gustó tanto el ritmo de trabajo, y se fue a un lugar más tranquilo.

Siento que a lo mejor yo no fui elegido por los errores que habría cometido yo en producción, o por mi personalidad. Es de saber que siendo analista, supervisor de control de calidad, tienes la obligación de denunciar los errores, desviaciones del producto, a la gente, y vas formando carácter. Yo habiendo sido técnico, y no supervisor, no tenía tal autoridad. Tendía más a seguir órdenes y resolver algunos problemas locales.

Siempre me quedó la espina de que si me hubiesen elegido a mí, yo no me hubiese salido tan pronto. Hubiera durado más tiempo, mínimo dos años. Bueno, eso es lo que pienso.

Entonces para llenar el vacío que había dejado Anvern en el laboratorio le propusieron a Rannère que me entrevistara y me aceptara en su equipo. Una forma de "salvarme" en lugar de despedirme.

No es que me quisieran despedir, pero ya que llevábamos meses siendo solamente dos técnicos de secado (uno por turno) en lugar de tres, se veía la posibilidad de eliminar el puesto de técnico de secado y teníamos el miedo de que nos fuesen a despedir o sacar de alguna manera.

Una vez que logré salir del área de producción y comencé mi nuevo camino en laboratorio, a mediados de noviembre, sentí un gran alivio de ya no estar con el miedo de si me irían a despedir o no. Estaba emocionado por estar en un puesto más alto, ya era supervisor, iba a tener mayores responsabilidades e iba a ganar más dinero.

Todo esto conllevó muchos retos, algunos tropiezos, muchos aprendizajes y muchos compañeros nuevos con los cuales convivir. La mayoría fueron buenos compañeros, varios con imperfecciones, y unos pocos algo molestos, los cuales serían el foco de mis molestias en el laboratorio, más que el trabajo diario.

Esperen la siguiente entrada donde les platicaré de mis primeros compañeros del equipo del laboratorio y las experiencias que fui adquiriendo en cada etapa que iré narrando.

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